La cuestión de confianza de PPK

Ante un congreso que quiere tumbar a otro ministro más.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski se ha puesto fuerte ahora, ante la inminencia de que el congreso se tumbe, con Martín Vizcarra, a otro ministro, pero si hubiera hecho lo mismo cuando censuraron a Jaime Saavedra, otra sería la relación de respeto frente a un parlamento faltoso.

El problema debe verse en dos planos. El primero es el del propio proyecto del aeropuerto de Chinchero, el cual ha sido manoseado de tal modo que ya parece que no despegará.

El contrato original –firmado por el gobierno previo– fue impreciso y, por ello, mal hecho. El de PPK quiso, en medio de las presiones, encontrar la manera de sacarlo adelante, pero mal y con tantas marchas y contramarchas que ya parece hundido.

Ahora el gobierno ha decidido no desembolsar ningún adelanto hasta que la contraloría culmine un informe –no antes de tres meses– y no descarta anular el contrato de concesión.

Lo anterior busca desactivar la censura en progreso al ministro Vizcarra, pero parecería que el congreso quiere, igual, llegar hasta las últimas consecuencias con el apoyo del fujimorismo, el Apra y Acción Popular.

La defensa de Vizcarra es, en este contexto, crucial no solo por ser el segundo ministro que se tumbarían, sino por ser el primer vicepresidente, uno de los ‘seguros’ de los que PPK habló en la campaña. Su caída debilitaría aún más al presidente.

Todo esto plantea, de paso, la inconveniencia de poner en cargos con riesgo político a un vicepresidente que, como la llanta de repuesto, es mejor no exponer al desgaste.

Frente a ello, PPK advirtió ayer que “yo haré cuestión de confianza, eso sí no lo dudo, porque aquí una cosa es hacer preguntas sobre un proyecto en Chinchero, que es un buen proyecto, y otra cosa es hacer acusaciones absolutamente falsas”.

Eso es lo que Kuczynski debió haber hecho en diciembre ante un congreso infectado por intereses privados de algunas universidades con bancada, que amenazó al gobierno con tumbarle a un ministro que estaba haciendo bien las cosas, y todo lo que recibió como respuesta fueron titubeos y una actitud vacilante.

Si PPK le advierte al congreso que, si insiste en tumbarse ministros, puede ser disuelto –siguiendo el rigor constitucional–, habría otra actitud por parte de varios de los desorientados ganapanes con curul que solo quieren pasar por caja a fin de mes.

No son todos, ciertamente, pues ahí hay gente capaz, pero de esos hoy abundan en el congreso, sobre todo en el fujimorismo, algo comprensible por su alto número de parlamentarios.

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