Óscar y Fidel

Sigrid Bazán

Óscar y Fidel se casaron en México. Al regresar, Óscar le pidió a nuestro país reconocer esta unión cambiando el estado civil de su DNI y el 7° Juzgado Constitucional de Lima aceptó dicho pedido. Claro, está el Reniec que apelará, pero todavía queda la Corte Superior y el TC, en un proceso que nos da mucha esperanza.

Lo más curioso de este y otros casos (sí, hay más casos en los que las leyes tienen más lógica y razón que usted, señor Cipriani) es que los mayores avances en reconocimiento y protección de derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales se han dado gracias a los jueces, antes que por iniciativa de nuestros legisladores.

Recordemos que una de las más polémicas medidas (lamentablemente reconocer o hablar de derechos humanos en nuestro país es polémico…) fue la que permite a los ciudadanos cambiar de sexo en su Documento Nacional de Identidad. El Tribunal Constitucional reconoció este derecho por primera vez en el Perú y, hoy en día, basta con iniciar el proceso en el juzgado de paz letrado de la jurisdicción donde vive la persona que quiera registrar su cambio de sexo en el DNI. Además, no se exigen modificaciones corporales para acceder y respetar este derecho que es, por cierto, uno de los más básicos: el de la identidad de género (ojo, hablamos de reconocer la identidad plena de las personas, no de todas las sonseras que paporretea el cardenal mientras se llena los bolsillos).

De hecho, el mismo Tribunal Constitucional también permite ahora que un matrimonio de dos personas del mismo sexo pueda inscribir la compra de bienes inmuebles en Registros Públicos. Lo único que se requiere es que el acta de matrimonio se presente en castellano para que la Sunarp inscriba las propiedades de la pareja.

Suena tan lógico, ¿no? Dos personas se casan afuera y compran una casa en Lima, ¿por qué no podrían inscribirla y registrarla como un bien conyugal? Es que de eso se tratan las leyes, de orden y lógica. El tema es que aún nos falta comprender que amor es amor, que uno no escoge a quién amar y que esto no debería ser objeto de discriminación, menos aún, de insulto.

¿Serán todas estas medidas un gran impulso para luchar hacia el matrimonio igualitario? Ojalá. Muchos tenemos la esperanza de que las cosas cambien, de una vez por todas, y esta es una de las pocas veces en las que el activismo judicial puede terminar jugando un papel digno de resaltar en nuestro país…ojalá esa lógica llegue al resto de poderes del Estado.

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