La pausa que refresca

¿Cómo parar un gran proyecto minero?
Lo primero es contar con una base de importante apoyo en la población.  En el caso del proyecto Tía María en Arequipa –según Ipsos hace una semana–  55% de los arequipeños está enterado del proyecto. 45%, por tanto, no lo está y por ello su posición es indiferente. Del 55% que sí está enterado, menos de la mitad, un 45% está en contra del proyecto. Digamos que un 20% de los arequipeños no quiere el proyecto. ¿Bastará para cumplir el primer requisito en un megaproyecto?
Lo segundo es entender que las reglas del Estado de Derecho rigen para el Estado y la empresa formal, pero no para el que protesta. Por ello es fundamental lograr que el gobierno despliegue la mayor represión posible aunque sea la solo simulada por la repetición constante de imágenes de despliegue policial o militar en la zona. Sin represión física no hay víctimas, sin víctimas no hay mártires, y sin mártires no hay modo de hacer crecer el apoyo popular. Los organizadores saben que a mayor represión indiscriminada mayores posibilidades de éxito. ¿Qué deben hacer? Generar la mayor cantidad de incidentes de sangre y culpar al Estado. Sin embargo, ¿el número de muertos en Tía María (2 infartados en buses, 1 policía y 2 manifestantes) es achacable con éxito a la empresa o al Estado como para lograr contundencia?
Lo tercero, contar con la logística y  el financiamiento que permita sostener económicamente a un núcleo duro de dirigentes y un núcleo duro de fuerzas de choque. Además de avituallamiento, se requieren armas blandas y entrenamiento para usarlas. Se debe contar con la convicción, sostenida en la historia reciente, que, en  un sistema judicial aterrorizado,  nadie cumplirá cárcel por tomar carreteras, destruir propiedad pública o privada, causar el cierre de comercios y escuelas o extorsionar con violencia a quien no se pliegue. También permanecerán impunes las acciones de extorsión a la empresa. Pero, ¿esta vez se puede garantizar que no habrá prisión? Ayer se detuvo al Presidente del Frente, Pepe Julio Gutiérrez por extorsión. Si detrás de él caen otros, y si se les hace responsables de diversos delitos cometidos en público, la dirigencia tendrá que sesionar tras las rejas.
En resumen, ¿apoyo de población? En un 20% y a la baja, después de observar la marcha por la paz.  ¿Repudio a las acciones de violencia de la empresa y el Estado? Empate y a la baja para los manifestantes luego de ver las ingratas imágenes de un policía descerebrado. ¿Financiamiento y logística? En problemas. Los recursos de los arroceros del valle del Tambo son importantes, pero no infinitos. Si se cortan estos últimos, termina la protesta y se concentra en el auxilio judicial a los dirigentes.
Que el gobierno de Ollanta Humala sea mediocre no hace increíblemente capaz a quien quiera desestabilizarlo parándole un proyecto emblemático. Hasta la fecha, el gobierno (en trámites) y el mercado (por precios) han hecho mucho más por la paralización de inversiones que toda la antiminería junta. El único triunfo temporal de Tierra y Libertad (hoy con el mote de Tierra y Lentejas) es Conga y dos veces, no lo capan al gato.
A pesar de caminar sola en esta interpretación, los 60 días de pausa anunciados por la empresa no suponen que luego se anunciará una suspensión de meses o años. Por el contrario. Las tareas han sido repartidas para atacar las tres bases de la protesta.
A la empresa se le ha encargado trabajar para fortalecer el respaldo popular. Debe “explicar” las bondades del proyecto.  Perdería su tiempo con el 20% irreductible. Va a consolidar sobre el otro 80%. El Estado se ocupará de las otras dos puntas de la madeja. La tregua reduce el carísimo despliegue militar/policial que necesita quien convoca la paralización para validarse por medio del miedo. La DINI (en vez de estar haciendo estupideces) debe estar armando toda la inteligencia de los grupos líderes y su participación física en cada acto de protesta, acumulando información sobre bases de entrenamiento, financistas y logística. Esta información en manos de una fiscalía –que necesita una nueva imagen– permitirá poner en evidencia pública toda la operación y desarrollar procesos penales.
Aquí no hay capitulación. “Siempre deja un puente abierto para que escape tu enemigo, sino tendrás que aniquilarlo” (Sun Tzu). Si la protesta antiminera lee bien, que corra por el puente. 

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