Kon Tiki II: el experimento polinesia

Un equipo de navegantes noruegos y de otras nacionalidades partirá del Callao con dirección a la Isla de Pascua en un recorrido de ida y vuelta, algo que nunca antes se ha intentado. Su inspiración es la legendaria expedición Kon Tiki que lideró Thor Heyerdhal en 1947.

Parte del equipo de la expedición Kon Tiki II. Torgeir Higraff, líder del grupo en primer plano.

Parte del equipo de la expedición Kon Tiki II. Torgeir Higraff, líder del grupo en primer plano..

Raúl Mendoza
La casa de Torgeir Higraff en Noruega quedaba cerca del mar y su interés por navegar nació en su infancia. A los siete años construyó su primera balsa de juguete y más tarde no fue raro que acompañara en incursiones marinas a sus mayores. Donde nació es normal que los niños naveguen. Es parte de la tradición y la historia vikinga.
 
Tolgeir, 43 años, es periodista, escritor y aventurero. Hoy también es líder de la expedición Kon Tiki II que –inspirada en la legendaria expedición del mismo nombre que encabezó su compatriota Thor Heyerdahl en 1947– partirá en unos días rumbo a la Isla de Pascua (Chile) en la Polinesia, en un viaje que será de ida y retorno.
 
-Eso es algo que no se ha hecho antes. Si lo logramos, quiere decir que los antiguos peruanos iban y volvían, cuenta en un ambiente de los Servicios Industriales de la Marina (SIMA), en el Callao.
 
Torgeir y un equipo de 20 personas de nueve nacionalidades  llegaron a los astilleros del SIMA en setiembre pasado y de inmediato empezaron la construcción de dos balsas de madera con la que harán la travesía. Para hacerlas se han basado en la tecnología de los antigüos peruanos. Será un viaje de cinco mil millas naúticas en total, que durará cinco meses.
 
Las embarcaciones han sido construidas con 42 troncos de madera balsa traídos desde Ecuador. Tienen diecisiete metros de largo por seis de ancho y una cabaña de cuatro metros por lado para resguardarse de los vientos en altamar. En los últimos dos meses todos han trabajado en jornadas de 15 horas diarias para poner las embarcaciones a punto.
 
-Hay expertos en construcción de barcos de madera vikingos, expertos en comunicaciones, y todos son buenos navegantes, dice Torgeir. A diferencia de la expedición Kon Tiki de 1947, que usó un timón para dirigir la balsa, los expedicionarios de la Kon Tiki II usarán unas paletas de madera llamadas 'guaras' para darle dirección a las suyas. También es tecnología precolombina. Además, ambas balsas tendrán velas cuatro veces más grandes que la Kon Tiki original, para aprovechar los vientos y lograr mayor velocidad. 

Expedición previa

No es la primera expedición de este tipo que encabeza Torgeir Higraff. De joven leyó el libro La expedición de la Kon Tiki del explorador y biólogo Thor Heyerdahl y entonces nació su interés por llevar a cabo una expedición similar. La idea tomó fuerza en el 2002 a la muerte de Heyerdahl. Y en 2006 Torgeir logró el financiamiento para hacerla realidad.
 
Esa vez la expedición se llamó Tangaroa y, al igual que ahora, se construyó una balsa de madera con características similares a las actuales. Fue una sola balsa que partió del Callao con seis tripulantes. Entre ellos estaban el peruano Roberto Sala, ex marino y navegante capaz de guiarse por las estrellas en altamar, y Olav Heyerdahl, nieto del aventurero inspirador del viaje.
 
-La Kon Tiki probó que se podía llegar a la Polinesia, nosotros queríamos ver si se podía hacer en menor tiempo- explica Torgeir. Lo consiguieron. Partieron en abril de ese año y llegaron en julio a la isla de Raiatea, en la Polinesia. A la Tangaroa le tomó treinta días menos que a la Kon Tiki hacer la travesía hasta la isla. Torgeir y sus tripulantes quedaron convencidos –como Heyerdahl– de que hace cientos de años hubo contacto entre los culturas de ambos lados del océano Pacífico.
 
En ese aventura no faltaron los incidentes. Uno de los hechos más dramáticos fue la rotura de uno de los troncos que sujetaban la vela. Se quebró y casi cae sobre la cabaña con el riesgo de matar a alguno de los tripulantes. Por suerte no alcanzó a nadie. También se rompieron las 'guaras' con las que daban dirección a la balsa. Se les acabó la comida. -Además había discusiones que surgían por la larga convivencia en un espacio tan reducido, recuerda el jefe de la expedición Kon Tiki II.

Alas y buen viento

El último viernes, las dos balsas de la expedición Kon Tiki II fueron puestas en el mar del Callao. De ahí se dirigirán a La Punta donde las equiparán con aparatos para la seguridad durante el viaje. Tienen radios satelitales y radio balizas para que ellos puedan comunicarse o los puedan ubicar si se desvían de su rumbo. Cada balsa tendrá siete tripulantes. Uno de ellos será capitaneado por la navegante noruega Kari Dahl, experta en rescates.
Cada balsa, que han sido bautizadas como Rahiti Tane y Tupac Yupanqui, lleva también equipos con tecnología de punta para realizar investigación científica: van a medir el oxígeno en el agua, el dióxido de carbono, la temperatura y las partículas de microplástico de hasta un milímetro. Sabrán cuanto se ha contaminado el mar. Torgeir cuenta que los resultados serán importantes toda vez que hay un fenómeno El Niño en desarrollo en el Pacífico.
 
Esta expedición empezó a planearse el 2013 y esta semana por fin, después de conseguir el financiamiento, partirán rumbo a la Isla de Pascua. Entre los tripulantes de las dos embarcaciones estará otra vez el peruano Roberto Sala, que ya navegó en la Tangaroa el 2006, y por primera vez el chileno Esteban Contreras, quien ha vivido la mayor parte de su vida en Noruega.
 
Por tratarse de una expedición de ida y vuelta, muchos de los tripulantes de la primera travesía serán reemplazados por otros en el viaje de retorno. En total participarán en la expedición once noruegos, tres rusos, un peruano, un chileno, un mexicano, un inglés, una neozelandesa, un sueco, un canadiense y un noruego-canadiense.
 
La armada peruana monitoreará la expedición mientras se encuentren en aguas nacionales y después lo hará la marina chilena. El comandante César Linares, jefe de intereses marítimos de la armada peruana, recuerda que la marina apoyó en 1947 la expedición de Thor Heyerdahl y ha apoyado las lideradas por Higraff.  
 
La alimentación de los viajeros estará basada en pescado, vegetales, alimentos secos y chuño. Además del agua que llevan, también captarán agua de lluvia para evitar que el suministro se acabe. Torgeir comenta que quizá el viaje de regreso sea más difícil porque la ruta no es la misma, es más al sur y el mar es más helado y con vientos más fuertes. 
 
Confía en que todo saldrá bien, y que estará de vuelta en el Callao en cinco meses. Mientras dure el viaje, las incidencias podrán conocerse a través de la  página web www.kontiki2.com. Toda la travesía será registrada en video. Y después Torgeir escribirá un libro como ya hizo con la experiencia de la Tangaroa. Así rinde homenaje a su mentor Thor Heyerdahl, quien lo inspiró para subirse a una balsa y surcar el mar Pacífico.

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