Marcha final

Hora de una intensa presión regional para impedir más violencia en Venezuela.

La República

Los cancilleres de 9 países de América Latina suscribieron ayer un duro pronunciamiento contra el gobierno de Nicolás Maduro condenando la violencia desatada en los últimos días.

El comunicado llama al gobierno de Venezuela a adoptar medidas para asegurar los derechos fundamentales y preservar la paz social en ese país y convoca a las partes a reducir la polarización y crear las condiciones necesarias para enfrentar los desafíos pensando en el pueblo.

Esta declaración es la primera acción colectiva de un grupo de países de la región que sobre la base de las limitaciones de los foros del hemisferio se ha decidido a ejercer una presión significativa para impedir que en Venezuela se desboque la violencia, particularmente la dispuesta por el gobierno. Pocas hora antes, Diosdado Cabello había comparecido ante los medios de comunicación blandiendo el “manual del revolucionario”, una serie de consignas y medidas que deberían ser tomadas para el seguimiento y la represión de la oposición democrática que en la víspera inició una serie de jornadas en las calles.

El pronunciamiento de los cancilleres es útil también en la medida que vuelve a poner sobre la mesa una salida política a la transición democrática que Maduro ha bloqueado por la fuerza y que fue objeto de atención en la reciente reunión de la OEA, es decir, la determinación de fechas de un calendario electoral, la liberación de los presos políticos, y la garantía de la separación de poderes.

La oposición democrática de Venezuela ha decidido salir a las calles de manera permanente, lo que constituye el fin de los intentos de diálogo que con la mediación de la Iglesia y de otras personalidades se ensayaron en las últimas semanas. En una huida hacia adelante, el régimen chavista tiró por la borda la posibilidad de una transición pactada con las disposiciones que dio el Consejo Electoral para liquidar en tiempo récord la inscripción legal de los partidos democráticos y luego el zarpazo contra el Parlamento.

La nueva situación es la máxima tensión de fuerzas desde el año 2003. Maduro ha echado mano a las FFAA y ha sacado a las calles a sus seguidores que aunque son menos que en el pasado tienen el apoyo logístico del gobierno y la coordinación con las fuerzas del orden. Este dispositivo ha causado la muerte de varias personas y amenaza con teñir de sangre la movilización democrática.

Es obvio que esta tensión tiene a una de las partes, a la oposición, en absoluta desventaja porque los ciudadanos desarmados han quedado a merced de grupos paramilitares y la represión policial. Un segundo paso del régimen de Maduro podría ser extremar la emergencia y llevar a cabo una razzia de opositores empleando una extrema disposición de fuerza. Las amenazas de Cabello indican que esa posibilidad es seria.

Por esa razón las voces de la comunidad internacional son cruciales en la medida que impedirán una espiral de violencia en Venezuela y abonarán a que el régimen chavista, aislado y desprestigiado, se avenga a una salida política negociada.

Síguenos en Facebook

ÚLTIMAS COLUMNAS

Mirko Lauer
Franco Franco
Viernes, 28 de Abril de 2017
La República
Reconstrucción nacional
Viernes, 28 de Abril de 2017
La República
Audios resucitados
Viernes, 28 de Abril de 2017
Augusto Álvarez Rodrich
La reforma para mejorar la política
Viernes, 28 de Abril de 2017
Salomón Lerner Febres
La noche de la filosofía
Viernes, 28 de Abril de 2017