Julio César Uribe: “El peruano se conforma con poco. No todos, claro está”

Excentrocampista de la selección nacional. Mundialista en España 1982. Extécnico de la selección nacional en las Copas América Colombia 2001 y Venezuela 2007. En ambas nos quedamos en cuartos de final. Dicta charlas sobre coaching deportivo y empresarial.
Julio César Uribe

Julio César Uribe.

ansioso. Julio César Uribe lleva seis meses sin dirigir. Su último club fue la Universidad San Martín de Porres, donde salió por malos resultados a causa de  una supuesta 'camita' de los jugadores. Hoy es voceado en Alianza Lima.

ansioso. Julio César Uribe lleva seis meses sin dirigir. Su último club fue la Universidad San Martín de Porres, donde salió por malos resultados a causa de una supuesta 'camita' de los jugadores. Hoy es voceado en Alianza Lima. .

Renzo Gómez
Fotografía: David Huamaní

Hace 40 años, cuando Perú levantó en Caracas, su segunda y última Copa América, Julio César Uribe celebró solo, frente a su televisor de 12 pulgadas, blanco y negro, en su humilde casa de Barrios Altos. Comer era la conquista más celebrada por su familia. Y había que trabajar duro. Meses después debutaría en primera. Sería figura. Aquí y afuera. Los trofeos que guarda en una vitrina en el segundo piso de su departamento son cosecha de esos años gloriosos. Y polémicos. Como jugador y como técnico, Uribe ha convivido en permanente explosión. Muchos lo llaman arrogante. Cosa que siempre ha negado. “¿Qué dice ahí?”, me dice, señalando una pequeña placa con fecha 28 de enero de 1989. La leo: “Por la Amistad. Junta directiva, comando técnico y compañeros de equipo. Sporting Cristal”. Uribe había regresado a Cristal el año anterior y había alcanzado el título nacional. Aquel 1989 se marchaba, de nuevo, a Colombia, al América de Cali. Y sus compañeros le entregaron el presente, en un almuerzo de despedida. “¿Ya ves? Soy el único en el mundo en haber recibido un trofeo en honor a la amistad. Y sin embargo, siguen jodiendo”. Aquí hincará un poco. 
 
Por estos días se comenta mucho de que Perú lleva 22 años invicto en debuts por Copa América, ¿por qué solemos destacar la anécdota, el dato curioso?
 
El peruano se conforma con poco. No todos, claro está. Eso de que somos conformistas es un calificativo de la prensa mundial. Tenemos buenas cualidades, pero la mentalidad hay que trabajarla mucho todavía.
 
¿Estamos preparados, con solo dos amistosos encima, para enfrentar a Brasil?
 
He leído declaraciones muy correctas de los jugadores de que son once contra once. La historia se respeta pero no se le teme. Ojalá lo logren. 
 
Si el fútbol fuera solo once contra once no habría diferencias...
 
A ver, te pongo un ejemplo: Neymar. Es un jugador muy influyente. Nadie va a discutir su categoría, pero es un ser humano. Siempre hay formas de contrarrestar. Al único que no se le puede parar es a Messi. Es un fenómeno.
 
Ricardo Gareca no ha descartado hacerle marca personal a Neymar. 
 
¿Personal? El fútbol es zonal. Y hay una forma de marcar, de presionar. Eso de marca hombre a hombre no existe hace 40 años.
 
¿Es obsoleto entonces?
 
No es obsoleto pero su operatividad la considero pasada de moda. Aunque, bueno, no deja de ser una alternativa. 
 
Carlos Lobatón dijo que Gareca quiere devolverle el toque peruano a la selección. ¿Coincide con esa manera de ver el fútbol? ¿Es mejor defendernos con el balón?
 
Eso no es ninguna novedad. Nuestro fútbol siempre ha sido así. Y es lo correcto. Perú, mientras más tenga la pelota y tenga criterio para definir, mejor. Y no hacer el toquecito a 40 metros del arco. Eso es un sinsentido. 
 
Pero en el proceso anterior, con Sergio Markarián no hubo tanta elaboración. Era más una transición de defensa a ataque. 
 
No necesariamente. Una cosa es lo que se intenta ahora de atacar con cuatro, cinco. Y de defender  con ocho. Esperemos que esta sea una selección equilibrada, con criterio para tocar, estructurar y buscar hacer el gol lo más rápido posible.
 
¿Qué le suscita ese 3-0 ante Uruguay, en la Copa América Venezuela 2007, bajo su dirección, que es considerado nuestro mejor inicio en Copas América en los últimos tiempos? 
 
Todo lo planificado resultó tal cual. Uno sabe lo que no le gusta a los jugadores talentosos. Contrarrestamos sus intenciones ofensivas y tuvimos salida rápida, como lo que se hizo en Argentina. Y resultó. Todo está condicionado a que los jugadores sean firmes a la idea.
 
¿Siente que la selección peruana tiene un líder?
 
El líder es Gareca. Para mí el líder es el técnico. En cuanto a jugadores puede haber un caudillo, un abanderado, pero cabeza una. En una empresa no hay dos líderes, solo uno. Todas las demás son partes del cuerpo.
 
¿Cuánto influye la capitanía?
 
El capitán debe ser ejemplar dentro y fuera de la cancha, y trascendente entre sus compañeros para transmitir una indicación que el técnico juzgue conveniente.
 
¿El capitán debe mantenerse o cambiarse, como se ha dicho?
 
Si hay causales se cambia y si no, hay que respetar la jerarquía. Cuando estuve en la selección el capitán fue Claudio Pizarro y siempre lo mantuve. No hubo razones para cambiarlo. Depende de cada quien. 
 
¿Es un acierto acercar al arco a la 'Foquita' Farfán en lugar de pegarlo a la banda?
 
(Risas) Ay, Dios mío. En el 2007, ¿qué era lo que pensaba hacer? ¿No era ponerlo a Farfán en esa posición? ¿Y no jodían los señores periodistas de qué cosa hacía? ¿Ahora sí es un acierto porque lo hace un extranjero?
 
¿Gareca le parece calificado para el cargo?
 
Ya lo he dicho antes: tiene hoja de vida, un buen recorrido. Por eso cuenta con mi respaldo. 
 
Fueron compañeros en el América de Cali, ¿no?
 
Así es. Él era el '9' y yo el mediapunta. Estaba para hacer goles. 
 
Hace poco dijo que cuando jugaron juntos usted había sido el goleador con 18 goles. ¿No le parece presumido?
 
¿Por qué? Si es verdad. Pero el peruano lo interpreta así. Si lo dice un argentino: Viste, él fue goleador. Si lo dice un argentino de la puta madre, porque lo hizo recordar. Como lo dijo un peruano: Qué atorrante. ¿Por qué si es lo mismo? Es nuestra idiosincrasia. Siendo yo el '10' tenía mucho gol. Siempre tuve mucho gol.  
 
¿Y por qué cree que en la selección no tuvo tanto gol?
 
¿Quién no tuvo tanto gol?
 
Usted. Solo anotó 9 goles en 39 partidos. 
 
No sé qué es lo que están contando. Si cuentan los amistosos, fui el goleador en todas las giras.
 
Pero eran amistosos. ¿Y en los oficiales?
 
En los oficiales... (se pone a contar en voz baja) Bueno, el formato era diferente. Eran grupos de tres equipos. No como ahora de todos contra todos. Pero cumplí con mi cuota de gol. Debo haber hecho más de 30 goles en mis diez años de selección.
 
¿La disciplina es negociable?
 
El diálogo puede ser interpretado como un medio de negociación, y eso es correcto. No conozco gente que sea exitosa sin haber sido disciplinado. 
 
¿Se pueden dar concesiones?
 
¿Qué clase de concesiones? El deportista vive del fútbol y debe vivir para el fútbol. El deportista tiene el privilegio de trabajar tres horas, y ayudar a su familia a ser feliz. Si el fútbol te da todo, tú tienes que saber darle todo también. Vivimos en el mundo de las excusas y yo no trato de vivir en ese mundo.
 
¿Estuvo bien que los jugadores salieran a discotecas o se quedaran  de madrugada como en el cumpleaños de la mamá de Paolo Guerrero?
 
¿Qué tiene? Aquí se estila a magnificar las cosas. Si tenían dos o tres días libres.
 
¿Somos muy lapidarios entonces?
 
No. Pero la inducción funciona desde que nació el periodismo. Conozco la política de ventas. Y eso no va a cambiar. El que debe cambiar es el protagonista. Si le dieron permiso y está tres horas con un trago no quiere decir que se haya emborrachado. El mal periodismo vende que sí. Ya dañaste la imagen. Esto es un waipe en el que estamos enredados y no sabemos cómo salir de esto. Si el técnico ha dado permiso y no ha habido escándalo es un momento de distracción. 
 
Cuando dice que conoce el mercado, que la prensa tiende a magnificar, ¿siente que lo vivió en carne propia cuando ocurrió su salida a una discoteca en Tokio siendo entrenador de la selección en el 2007?
 
A mí no me interesa hablar de eso. Es más de lo mismo. Yo puedo ir al lugar que corresponda y el hecho de que salga no significa que me emborrache y esté con 30 mujeres. Eso nunca pasó. ¿O tengo que estar encarcelado?  Sé lo que hago en mi espacio. Lo que se vendió, se vendió. Y lo que sucedió, sucedió. Jamás hubo escándalo como se vendió.
 
¿Reconoce que se equivocó?
 
De repente no debí haber salido. De repente. Pero nunca falté a ninguna norma.
 
¿Cómo hizo para 'reformar' a Carlos Ascues, ahora titular en la selección, que cuando estuvo en la San Martín ingresó licor a la concentración?
 
Él cometió un error de servirse un trago y tomar con otro jugador y fue sancionado. No volvió a cometer el mismo error. Pagó su multa fuerte y aprendió. Le sirvió. Fue la primera y la última. Si era la segunda, tercera se iba.  Sé cuándo tengo que terminar y cuándo tengo que comprender.
 
¿Cuáles han sido los jugadores más jodidos que le tocó dirigir?
 
No, ya no me interesa hablar de eso. He tenido jugadores complicados. En Municipal tuve un jugador que por tratar mal a un compañero lo puse contra la pared y entendió que tiene que ayudar a los más jóvenes. Y lo puse contra la pared. Hoy somos buenos amigos. El sábado (ayer) tengo una invitación del gran César Ccahuantico y a él lo saqué del Cienciano. A él y a Lugo. Faltaron las reglas del grupo y no me tembló la mano.
 
Hace unos meses, 'Chemo' Ruiz dijo que lo aconsejó mucho cuando tuvo sus líos conyugales con su pareja. Ronald Céliz, otro jugador de Unión Comercio, reveló incluso que lo ayudó a dejar el alcohol. ¿Suele ocupar ese papel?
 
He transformado situaciones irreversibles. En 22 años nunca le he fallado a ningún futbolista. Todo lo que le he dicho a los jugadores lo he cumplido. Si ellos me fallaron es su problema. No mío. Como técnico, persona y amigo nunca he traicionado a nadie. Los logros que he alcanzado con Mannucci, Aurich, el Municipal en su momento, el Unión Comercio, el San Martín donde estaba. Eso es 'muñeca'. Qué bonito es tener los mejores jugadores. Yo he asumido casi siempre con dificultades. Cuando me tocó conformar equipos fui campeón.
 
¿Hace cuánto dicta charlas de coaching? 
 
Tres años. Es emocionante cuando transmites lo que no te transmitieron a ti. La motivación es un tema del día a día y está dentro de uno. Ya llevo más de 15 charlas en distintas empresas. Básicamente sobre lo que hice como entrenador. Te repito: transformé grupos que no elegí. 
 
¿Cuál fue el más difícil de transformar? 
 
Mannucci de Trujillo, sin duda. Tres meses impagos, sin campo de entrenamiento ni indumentaria deportiva, relación insostenible, con mentadas de madre, entre directivos, hinchas y jugadores. Fui preparador de arqueros, preparador físico, kinesiólogo, masajista, tesorero. Puse dinero.
 
¿Es cierto que tocó puertas de los dirigentes, pidiendo dinero? 
 
Eso fue en Municipal. Yo mismo recolecté el dinero, casa por casa, y se lo di a Jorge Olaechea, que era el capitán. No cobraban dos meses y medio. 
 
¿Por qué cree que nunca ha conseguido el título nacional?
 
Con Cienciano en el 2006 tuvimos la chance. A Alianza Lima le hicimos un partido brillante. Jugamos un fútbol de primera y nos tocó perder. Y esa ha sido mi única oportunidad. Y eso solo me lo pueden dar los más grandes. Lo tengo claro.
 
Como Alianza Lima, precisamente. De hecho, lo están voceando para ser su nuevo entrenador. ¿Qué tan cerca está?
 
Ahí vamos. Eso se lo dejo a mi representante. Mi vida la sigo haciendo igual. 
 
Pero sí extraña al fútbol, ¿no?
 
Si es tu pasión, cómo no la vas a extrañar. No hay nada más lindo que competir para ver quién es el mejor. Es mi combustible diario.
 
¿Qué ocurrió con sus intenciones de participar activamente en la política? Ya desde el 2012 decía que se iba a lanzar. ¿Se reafirma en eso?
 
La familia no está de acuerdo y eso me ha frenado. No tengo ninguna necesidad de cambiar mi tranquilidad por intranquilidad. Quiero servir a mi gente. Pero tampoco voy a complicar mi existencia. Deseo disfrutar de la vida. Y lo puedo hacer a través del fútbol. Quiero dirigir tres años más para luego dedicarme al rubro formativo. Ojalá me pueda retirar con un campeonato. El día que lo consiga, ese día me retiro.
 
¿O sea, ya descartó la política de plano?
 
Todavía no. Cada vez analizo más. Me han llamado de tres agrupaciones políticas. Pero no tengo entusiasmo aún. 
 
De tenerlo, ¿cuál sería su principal propuesta?
 
Un Ministerio del Deporte, como existe en otros países. Un mecanismo que sirva de puente para solucionar los problemas deportivos. ¿Por qué no unirse? ¿Por qué estar peleados y divididos? Que se concerte en base del bienestar del deporte.
 
¿Con qué ideología política se identifica?
 
Soy apolítico. No creo ni en la izquierda, ni en la derecha. La política es una forma de conducirse, dependiendo de dónde te encuentres. En función del pueblo y para el pueblo. Y da la impresión de que los políticos se cagan en la gente. Basta. Respétennos. Somos pensantes.  
 
¿Le decepciona este gobierno?
 
No me decepciono porque no soy político. Pero soy un ciudadano que tiene las neuronas completas. Y me pongo en el lugar de la gente humilde. Entiendo que el compromiso con el pueblo debe ser más intenso.
 
En estos tres años que le quedan como técnico, ¿Le ilusiona todavía dirigir a Sporting Cristal?
 
Ya no tengo ilusiones. Las tenía cuando era joven. Mis hijos ya están logrados. Tengo nietos. Los disfruto. Si en el destino está de que en algún momento sea técnico de Cristal estoy absolutamente convencido de que ganaré un campeonato. Si me toca estar en Alianza, también. Porque tendré las herramientas. Simplemente tengo que saberlas manejar. Y en eso soy como Sylvester Stallone: El Especialista.
 
¿Por qué lo dice?
 
Al protagonista de la película le toca vivir situaciones difíciles, pero al final logra la meta. Yo lo he hecho toda mi vida. Me ha tocado vivir todo lo difícil. Y eso que abajo he resuelto. Yo no tengo ningún descenso.
 
¿La selección ya es un capítulo cerrado?
 
Sí, ya no pienso en eso. El que debe tener una oportunidad es Roberto Mosquera. Más allá de que sea mi amigo es un profesional serio y competitivo. Y eso le hace bien al fútbol peruano.
 
Por cierto, ¿por qué cree que muchos extranjeros vienen como asistentes y luego se convierten en técnicos?
 
Nuestro eterno y absurdo enfrentamiento entre peruanos, sumado a la política dirigencial que quiere bueno, bonito y barato. Los extranjeros vienen y se ofrecen a trabajar sin sueldo. Eso lo he visto. Ojo, bienvenidos los capaces, con hojas de vida, buenas personas. Pero los que son hijos de la chingada y se nutren de nosotros hay que enfrentarlos.
 
En octubre de 2014, usted dijo: “nunca voy a discutir a Manuel Burga como persona”. ¿Sigue pensando lo mismo?
 
Sí. Lo conozco y bien. Es el responsable político. Jamás voy a faltar a mis códigos de gratitud. He sido, soy y seré una persona agradecida siempre. Tengo mi manera de interpretar las cosas y jamás criticaría públicamente a alguien con quien he trabajado. 
 
¿Y qué logros le reconoce?
 
El presidente de la Federación es el encargado de dar el aparato logístico para que los demás cumplan su función. Los resultados no se logran con indisciplinas, permanente división, enfrentamientos  entre nosotros los peruanos. Cada uno creyéndose dueño de la verdad. ¿O Manuel Burga tiene la culpa de la incapacidad de los técnicos y la indisciplina de los jugadores?
 
Pero sí de elegirlos...
 
Eso va más allá. Es un tema estructural y de idiosincrasia. 
 
¿Cree que el escándalo de la FIFA, los sobornos, las compras bajo la mesa, salpicarán al Perú?
 
Y Perú forma parte del mundo. En algún momento llegará por acá. Y si llega, ojalá que no esté comprometida gente que uno aprecia y valora como persona.
 
Y si ocurre eso con Burga, ¿cambiará su manera de pensar?
 
No, porque yo no tengo que calificar a las personas por lo que hacen con otras personas. Las califico por lo que hacen y viven conmigo. Las cosas que yo he vivido con él han sido correctas. Si no lo hubieran sido, también lo hubiera dicho.
 

 

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