Bryan Adams demostró su vigencia en una nostálgica velada en Lima [CRÓNICA]

Retorno mágico. El cantante canadiense demostró que no es necesario mucha parafernalia para lograr conectar con el público. Ayer brindó un íntimo concierto en el que exhibió una voz cuidada y una actitud juvenil sobre el escenario. 

20 Abr 2017 | 10:16 h

Con 57 años a cuestas y cuatro décadas de carrera, Bryan Adams no exhibe los estragos que trae consigo el paso del tiempo. El cantante canadiense –junto a los cuatro músicos que lo acompañan- salta al escenario instalado en el Jockey Club con el mismo ímpetu y la voz intacta de su etapa juvenil, pero con un repertorio renovado que combina sus clásicos con los nuevos temas de su reciente disco “Get up”.

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Pasadas las nueve y media de la noche, un potente riff de guitarra fue la campana para el despertar del júbilo del público en el Jockey Club–donde iban quedando pocos espacios vacíos a la vista. El quinteto liderado por Bryan Adams iniciaría su retorno tras nueve años a Lima con Do what ya gotta do, una de sus nuevas canciones. Diferentes rostros de la audiencia reflejaban que era un título ligeramente desconocido, pero ello no impidió que dejen la comodidad de sus asientos para dejarse llevar por el ritmo del rock de a pie.

Los minutos transcurrían y ante nosotros teníamos a un cantautor que exhibía su tradicional actitud galante con el público. “Lima, es muy especial para mí estar en Perú”, afirmaba el canadiense, para continuar entonando los nuevos singles de su disco y otros temas habituales, como Run to you.

La primera ovación de la velada llegaría con Heaven, un clásico de 1985 que hizo saltar a todos de sus asientos con sus reconocidos acordes iniciales. Más allá de las edades, las parejas procedían a juntarse aún más mientras se entonaba esta balada de rock, la cual sirvió como himno de muchos amores.

Los electrizantes solos de guitarra comenzarían a llevar al delirio a los asistentes, quienes demostraban seguir el ritmo que Adams mantenía en el escenario. De un lado para otro, el canadiense reflejó que sus energías eran las mismas que las que exhibió hace tanto tiempo. Como en el verano de 1969. Summer of ’69, un potente tema lleno de añoranza por los años dorados que cada uno vive, sonaría para convertirse en uno de los puntos clímax de la noche.

Un vendaval de suspiros se escucharían con (Everything I Do) I Do It for You, quizás la canción de Adams que más pegó en el mainstream musical. Sin mucha parafernalia, pero con la adecuada iluminación, este hit romántico sería coreado de inicio a fin y nos trasladaría a un ambiente íntimo que toda pareja necesita.

El turno de Have You Ever Really Loved a Woman? regalaría un momento emotivo con los acordes de guitarra acústica y la voz intacta de Adams. Acompañado de Keith Scott, el canadiense haría desgarrar el alma a las miles de personas presentes en el Jockey Club.

La velada entraba en su recta final y Adams –que coqueteaba constantemente con el público- evocó al sentimentalismo al tocar Please forgive me, otro de sus clásicos y el cual entonó en dedicatoria a una fanática peruana llamada Gabriela. La vigencia del himno calaría tanto en las parejas mayores como en las más jóvenes, en uno los instantes mágicos del concierto.

Straight From the Heart, All for Love, That’s Rock and Roll marcarían el final de una noche maravillosa, que permitió a Bryan Adams reconectarse con el público peruano durante dos horas y demostrar que, pese a ser un rockero cuyo éxito llegó en los 80, se encuentra con una voz cuidada, con un espíritu juvenil sobre el escenario y con el anhelo de seguir robando suspiros en las parejas. Ayer lo logró y, seguramente, lo hará en lo restante de su gira latinoamericana.

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