¡Vamos Perú, carajo!

13 Nov 2017 | 6:00 h

Dos días. Noventa minutos. O ciento veinte. Eso es lo que nos queda esperar, nos toca tener paciencia. Así hayamos soñado con este momento más de treinta y cinco años. No importa que no podamos dormir, que nos volvamos insoportablemente monotemáticos, que suframos antes de tiempo, que la ansiedad nos robe la tranquilidad. Imagine, querido lector de los lunes, el Estadio Nacional este miércoles. Escuche desde ahora cómo los niños cantan llenos de orgullo el somos libres, el somos peruanos, somos uno. Cierre los ojos por un minuto, no perciba más que los latidos de su corazón, recree un avance peruano, sienta que le explota el pecho mientras le cae una lágrima para gritar el gol que hemos esperado por décadas, corra a abrazarse con quien más quiere y luego se va a abrazar con quien quizás nunca más en la vida lo haga. Alucine por un segundo con el vértigo de la felicidad. Así es el fútbol de hermoso.

Si va a la cancha juegue el partido. Tiene la oportunidad histórica de convertirse en un factor del triunfo que nos lleve a Rusia. Aliente sin parar, siga los cánticos, en la medida de lo posible no use el asiento. Su labor como hincha no acaba cuando el árbitro pita el inicio. No basta con celebrar los goles. No se vaya antes de que acabe, que el tráfico lo agarre con el mar de gente, algún día se lo contará a sus nietos. No silbe el himno rival, sus hijos aprenderán el rito del respeto para siempre. Deje la garganta, el alma, la piel, la sangre como se lo exige a la selección. Contra Nueva Zelanda si jugamos todos, le aseguro que lo ganamos.

¡Vamos Perú,carajo!

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