Cinco empresas peruanas en el mercado más grande de América Latina

En la última década, un puñado de conglomerados empresariales ha realizado millonarias inversiones en diversos estados de ese vecino gigante llamado Brasil. Los grupos Brescia, Interbank, Ajegroup, ACP y Belcorp son los primeros capitales peruanos que buscan abrirse un espacio dentro de una de las economías más consolidadas del continente. Aquí un vistazo a sus inversiones en sectores tan diversos como la minería, la banca, las mypes y la industria de la belleza.Inversiones

5 Jun 2013 | 13:01 h

José Carlos Díaz Zanelli

Desde que el Perú empezó a experimentar un sostenido crecimiento de su economía, diversos conglomerados empresariales fueron ganando protagonismo en el mercado interno. Y pronto decidieron  incursionar en mercados en los que el empresariado peruano años atrás había tenido muy poca participación.

En forma paralela, el nivel de las exportaciones hacia los principales socios comerciales del Perú fue en aumento. Hoy Brasil ocupa un lugar de vital importancia para nuestras exportaciones y sobre todo para los grupos empresariales que están dispuestos a invertir fuera del país.

Como un ejemplo de la fluida relación comercial podemos mencionar que en los últimos años las exportaciones peruanas al país vecino han registrado un incremento anual de hasta 10%.

Para el economista José Oscátegui, esta incursión de capital peruano en Brasil indica que ya existen en nuestro medio grupos empresariales lo suficientemente fuertes como para invertir en otros países, lo cual es positivo.

No solo la ubicación geográfica de Brasil hace de este país un apetecible destino para las inversiones peruanas. Otro factor importante para exportar o invertir en Brasil es el impresionante crecimiento económico de su población. Se trata del país con una de las clases medias más sólidas del mundo. Estas ventajas han atraído a diversos grupos empresariales del Perú que cruzaron la frontera en la última década. En la actualidad se estima que las inversiones peruanas en Brasil superan los US$ 720 millones.

“Ciertamente este monto es  todavía bajo si se lo compara con la suma total de las inversiones que ya tiene Brasil en nuestro país. Pero solo se trata del comienzo de una ola de inversiones peruanas en Brasil”, señala Óscar Oscátegui. El economista espera que las utilidades que reporten estas empresas en el mercado brasileño retornen al Perú, de modo que esas ganancias de capital sean inyectadas en los negocios que ya tienen en el Perú, o en otros emprendimientos, con lo cual se podría generar empleo. “Eso sería muy bueno para el  país”, puntualiza.

INVERSIONES EN BRASIL

El conglomerado empresarial peruano con mayor presencia de capitales en Brasil es el Grupo Brescia. Su intervención en Brasil se concreta a través de su empresa subsidiaria Minsur.

Minsur, una de las principales procesadoras de estaño a nivel internacional, cuya producción de dicho mineral representa el 12% de la producción mundial, compró recientemente el 100% de las acciones de la minera brasileña Taboca, con lo cual se hizo propietaria y operaria de la mina Pitinga, ubicada en el estado de Amazonas, y de la fundidora Pirapora, ubicada en Sao Paulo.

Con esta transacción, el 42% de la producción de Minsur en Brasil corresponde al estaño, mineral que está altamente cotizado debido a que no abunda en el mercado mundial de la minería. Se estima que con esta reciente adquisición el Grupo Brescia tendría una inversión de hasta US$ 472 millones en tierras brasileñas.

Para el economista Franklin Duarte Cueva, la incursión del Grupo Brescia en la producción de estaño es sumamente importante porque se trata de un mineral que por temporadas alcanza cotizaciones muy elevadas.

"El estaño es un mineral relativamente escaso, por lo que la participación de mercado que adquiere nuestro país a través de este conglomerado económico es muy importante. La movida del Grupo Brescia, en ese sentido, ha sido muy inteligente. Además hablamos de un mineral que puede tener muchos usos alternativos", señala Duarte Cueva.

Otra de las grandes corporaciones peruanas que en los últimos años se ha animado a invertir en Brasil es el Grupo Interbank . Tras alcanzar una presencia expectante en el mercado peruano, a partir del desarrollo de múltiples empresas en diversos rubros, esta corporación empresarial liderada por Carlos Rodríguez Pastor, decidió ampliar sus horizontes en mercados extranjeros como el brasileño.

En este sentido, Interbank inauguró una Oficina de Representación Comercial en Brasil, específicamente en la ciudad de Sao Paulo, donde ya cumple la función de asesoramiento tanto a empresarios peruanos como brasileños en la identificación de oportunidades de negocio y en la concreción de estos.

Después de Brescia e Interbank debemos mencionar al Grupo ACP, propietaria de una entidad bancaria dedicada a la atención de pequeñas empresas (MiBanco), la cual concretó hace unas semanas su ingreso al mercado financiero brasileño al abrir en dicho país el primer banco especializado en microfinanzas, convirtiéndose de esta manera en un promotor clave de este mercado en Brasil.

En opinión del economista Juan Carlos Soto Vicuña, especialista en finanzas, el correcto desenvolvimiento de las microfinanzas en el Perú ha generado que las empresas bancarias peruanas tengan el conocimiento necesario como para animarse a incursionar en otros mercados. Según Soto Vicuña, el Grupo ACP es uno de los pioneros en microfinanzas a nivel de América Latina.

La institución financiera promovida por el Grupo ACP en Brasil se denominará Banco Ideal y contará inicialmente con un capital de 30 millones de reales, lo que equivale a más de 14 millones de dólares.

Según Soto Vicuña, la expedición del Grupo ACP en Brasil es un síntoma de que el mercado financiero peruano ya tiene el capital suficiente para participar en economías más grandes que la peruana. Cabe recordar que Brasil es la octava economía del mundo.

La incursión en Brasil del Grupo ACP, a través de un banco especializado, es sin duda un acierto: por su extensión y población (8 millones 500 mil kilómetros cuadrados y 193 millones de habitantes, respectivamente) Brasil ha llegado a un punto en el que necesita mucho de las microfinanzas. Desde el Estado, un conjunto de programas alienta el surgimiento y consolidación de la pequeña y la micro empresa.

Ajegroup, uno de los principales ejemplos del emprendimiento en el empresariado peruano, también incursionó en el mercado brasileño con la instalación de una fábrica en un distrito industrial de Río de Janeiro. Bajo la denominación de Ajebras, la subsidiaria de la empresa fundada por los hermanos Añaños funciona en Brasil con más de 300 empleados.

Belcorp, la corporación peruana más grande de maquillaje, decidió incursionar en el 2012 en un mercado más grande y competitivo como el brasileño, que en los últimos años venía siendo dominado por su principal competidora: Natura.

Lo cierto es que uno de los aspectos más importante de la incursión de estos grupos económicos en el mercado brasileño es la posibilidad de adquirir un valor agregado debido a que al exportar desde Brasil se está negociando con una empresa brasileña con capital peruano, lo cual ofrece relativamente ventajas en la etapa de negociación.

Al tener Brasil un PBI superior al local, estas cinco empresas que incursionaron en el vecino país cuentan ahora con el respaldo del vasto mercado brasileño. Muy pronto otros grupos económicos peruanos les seguirán los pasos.

ANÁLISIS

El futuro de una relación


Carlos Anderson
Director de Ceplan


Durante décadas, Brasil fue considerado como “el país del futuro”. La eterna promesa del gigante medio dormido, incapaz de desplegar con inteligencia todo su potencial.  El Perú, por su parte, ha sido considerado—también por décadas, si no centurias—como “un mendigo sentado en un cofre de oro”. La realidad hoy no podía ser más distinta, con ambos países destacados en el concierto de las naciones con brillo propio. Brasil—qué duda cabe—es el componente esencial de toda estrategia relacionada con los “mercados emergentes”, aunque el tamaño de su economía, medido por el PBI, lo coloque firmemente en el Top Ten de las economías del mundo (puesto 6, para los que prefieren la exactitud de los rankings).  Y el Perú, sin dudas, es el mejor representante en la región latinoamericana de una estrategia de crecimiento rápido y sostenido, con impactos positivos sobre la disminución de los niveles de pobreza.

Pero, ambos países no son tan solo casos paradigmáticos de buen manejo económico y progreso en materia social.  Son además un ejemplo potencial de “posicionamiento” en el cambiante y desafiante mundo de la geopolítica y geo-economía global.  Como sabemos, o por lo menos intuimos, el centro de gravedad de la economía internacional se ha trasladado del Atlántico al Pacífico, en parte gracias al surgimiento de China como gran potencia. Además,  el cambio tecnológico acelerado y ultra competitivo plantea a las naciones del orbe nuevas oportunidades y desafíos.  Oportunidades y desafíos que, aunados a un análisis de fortalezas y debilidades relativas, nos revelan las enormes posibilidades de asistir juntos, peruanos y brasileños, a la competencia global.  

Aunque suene a verdad de Perogrullo, el Brasil está sobre el Atlántico y el Perú en el centro mismo del Océano Pacífico. Y esta tautología geográfica nos ofrece la primera gran posibilidad de complementaridad entre nuestras naciones. Las carreteras de interconexión peruano-brasileñas son—en este sentido—no solo una necesidad, sino también una ventaja estratégica para darle salida a las exportaciones brasileñas, preferentemente con un alto contenido peruano. Aquí, el acercamiento entre empresas y grupos económicos de ambos países se convierte en una necesidad urgente por cuanto la ventana de oportunidad se puede cerrar muy rápidamente.  Las asociaciones estratégicas, los joint ventures, lo acuerdos de transferencia tecnológicas, la provisión de capital de riesgo para nuevos emprendimientos, etc., constituyen el camino apropiado para dar el gran salto, ya sea para que las empresas peruano-brasileñas compitan directamente, o para que se inserten en las cadenas de valor de las grandes multinacionales. 

El Perú tiene aquí una ventaja fundamental: tratados de libre comercio con casi todo el mundo. La estrategia de integración vertical con empresas brasileñas nos permitiría no solo ampliar la variedad de nuestra oferta exportable sino además nutrirla de un mayor nivel de componente tecnológico, preferentemente de tecnología alta y mediana. Por las razones que fueren, no cabe duda que las empresas brasileñas han sido capaces de desarrollar incluso tecnología propia y de avanzada en ciertos ámbitos del desarrollo industrial, tales como la aeronáutica, la petroquímica y las tecnologías de información.  La tecnología y la geografía—esta última, con sus miles de kilómetros de frontera, además de una historia libre de conflictos sangrientos hacen que el Perú y Brasil sean por default países destinados a forjar un futuro común “con orden y progreso”.

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