No habrá teleférico

9 Sep 2017 | 0:00 h

José Víctor Salcedo

Cada día ingresan a la ciudadela inca de Machupicchu entre cinco mil a siete mil turistas. Solo hay dos formas de llegar a la puerta de entrada: en los buses de la monopólica empresa Consettur y a pie, por los antiguos caminos incas. 

Desde el año 2000 hubo intentos para instaurar otras formas de transporte. El gobierno de Alberto Fujimori quiso instalar un teleférico, pero el proyecto tuvo que ser suspendido por oposición de los cusqueños.

Unos días atrás el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Eduardo Ferreyros, sostuvo que están “viendo la posibilidad de un teleférico” para la ciudadela. Esa propuesta fue ratificada por el alcalde de Machupicchu David Gayoso. Lo que Ferreyros y Gayoso aparentemente no sabían es que la Dirección Desconcentrada de Cultura y la propia Unesco descartaron construir un teleférico hacia la ciudadela inca. Lo que no está descartado es la instalación de un funicular o un ascensor para llevar a los turistas hasta el sitio.

Elías Carreño, coordinador del Plan Maestro de Machupicchu, confirmó que la misión de la Unesco -que estuvo en el monumento en enero pasado- rechazó la construcción de un teleférico porque rompería la armonía paisajística y monumental de la ciudad de piedra. 

Por eso Cultura convocará a un concurso internacional para elaborar un estudio a fin de ver la viabilidad de instaurar un nuevo sistema de transporte como el funicular. Un funicular es una cabina suspendida de cables fijados a unas torres, que avanza por el piso y sobre las pendientes muy empinadas; mientras que el teleférico es un tipo de transporte con cabinas con capacidad para llevar un grupo de personas y se mueve vía aérea por medio de uno o dos cables. 

ESTUDIO TÉCNICO

Elías Carreño sostuvo que en un mes o dos se convocará al concurso para elegir una empresa que haga el estudio técnico y científico sobre la viabilidad de un funicular, un ascensor u otro medio de transporte que no afecte al monumento cuando entre en funcionamiento. 

Encontrar otra forma de acceso a Machupicchu se hace necesario porque el flujo turístico casi se ha triplicado en los últimos 20 años y la capacidad de transporte de la carretera Hiram Bingham está al límite. Carreño recordó que hay dos estudios, uno mandado a hacer por Sernanp y otro por Consettur, que concluyen que la carretera está deteriorada y que sólo le quedarían 10 años de vida útil. 

Hallar una forma alternativa de traslado de turistas ayudaría a prolongar la resistencia de la carretera. Actualmente solo 22 buses pueden operar entre Aguas Calientes, Puente Ruinas y Machupicchu. Si el turismo sigue creciendo a un promedio de 10% anual, no habrá forma de trasladar a más visitantes.

Cultura espera que a más tardar en siete meses debe estar listo el estudio para definir la nueva modalidad de transporte, que será complementaria a la carretera Hiram Bingham.

CAPACIDAD DE CARGA

Cultura también tiene pendiente la definición de la capacidad de carga de la ciudadela inca para cerrar la construcción del Plan Maestro. El anterior documento, hecho en 2005, fijó la capacidad de soporte de la maravilla mundial en 2 mil 500 turistas diarios.

Debido a la alta demanda, ese tope ha sido superado ampliamente, por lo que desde el 01 de julio pasado se aplica el Plan de Uso que instauró dos horarios de ingreso, cada uno con una permanencia no mayor a cuatro horas. 

El primer ingreso es a las seis de la mañana y concluye al mediodía, cuando empieza el segundo turno hasta las cuatro de la tarde. Con esos dos horarios ahora la ciudadela recibe en los días de más afluencia alrededor de 7 mil personas. ❧

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