Pura Vida = Puro Embrollo

18 Jun 2017 | 0:08 h

Ubiquémonos. ¿El producto Pura Vida es dañino? No. ¿Es nutritivo? Sí. ¿Es leche? No. ¿Es más nutritivo que la leche? No. ¿Cuál es el problema? El nombre y nada más que el nombre, la denominación incorrecta, llamar leche a lo que no es ¿Eso es honesto? No. Es desleal y engañoso con los productores de leche y con los consumidores. Pero, por Dios, es un lío de denominaciones, dejémoslo allí y procuremos que el problema se solucione en su verdadera dimensión. No hagamos escándalo, no incendiemos la pradera innecesariamente.

En el Perú nos encanta el escándalo, pero lo olvidamos rápido y pasamos al siguiente (ya nos olvidamos del pisco en Chile, ¡ya fue! Next, ahora nos vamos a Panamá a ver las observaciones a Pura Vida, que dicho sea de paso son observaciones subsanables, cambiar la denominación, sacar la vaquita y todos felices).

Pero, claro está, se armó la orgía del escándalo, los actores son el Congreso, el Ejecutivo, el Defensor del Pueblo, Digesa, el Indecopi, etc., todos atropelladamente quieren llegar a las primeras planas. Por su parte, la prensa, en lugar de aclarar los hechos con fundamento, lanza informaciones atomizadas y contradictorias que contribuyen a confundir aún más a los desconcertados consumidores.

En concreto, el problema planteado es de denominación de los alimentos, no se necesita pensar mucho, no se necesita una nueva ley, el Código de Protección y Defensa del Consumidor -dado hace siete años- dice en su artículo 32: “Los alimentos deben llevar en su etiquetado de manera destacada la denominación que refleje su verdadera naturaleza, sin generar confusión ni engaño al consumidor”

¿Qué falta? Simplemente cumplir la ley. Sancionar a quienes venden polvo químico como jugo de naranja o leche de vaca diluida en soya. Nada más, como siempre lo único que falta es cumplir la ley.

Por desgracia, el problema se distorsionó tanto que se habla de prohibir la importación de leche en polvo para elaborar productos lácteos como queso, mantequilla y similares. ¿Cómo saltó el problema de la etiqueta de un producto a proponer una restricción innecesaria en el mercado de productos lácteos? Serenémonos, haciendo escándalo y confundiendo las cosas no vamos a solucionar nada. Que la ley se cumpla y punto. No se hable más.

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