La decadencia de Blackberry

Alguna vez fue una de las marcas de celulares más populares del mundo. Esta semana anunció que dejará de fabricar teléfonos móviles y que se enfocará en el desarrollo de software. ¿Qué fue lo que ocurrió con Blackberry?

Redacción LR

Sabado, 1 de Octubre del 2016

–Me dijeron que tenían buenas noticias para mí– contó Barack Obama, en junio, en el show de Jimmy Fallon. Finalmente, me darán un smartphone en lugar de un Blackberry.

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De esta manera, el último usuario célebre que le quedaba a la empresa canadiense de telefonía móvil le dijo adiós.

No por falta de cariño. Obama usaba Blackberry desde que era senador y se mantuvo fiel a esta compañía durante sus dos períodos en la Casa Blanca, en buena medida debido a que el sistema operativo de sus aparatos era considerado el más seguro del mundo.

Pero el tiempo no pasó en vano. Los iPhone de Apple y los Galaxy de Samsung se convirtieron en los teléfonos más atractivos del mercado. Por su capacidad de procesamiento, por su alta calidad de imágenes y por sus aplicaciones. Ni Blackberry ni Nokia supieron estar a la altura de sus rivales.

Nokia fue comprada por Microsoft en 2014.

Blackberry ha intentado resistir. Con cierto heroísmo.

Cuando, en junio, Obama le dijo adiós, fue como despedirse de un enfermo terminal.

Por estas razones, no sorprendió demasiado cuando, esta semana, el CEO de la compañía, John Chen, anunció que dejarían de fabricar celulares.

No dejarán de venderlos, explicó, pero ahora los fabricarán sus socios en el extranjero.

Según los analistas, este parece ser un paso más hacia el final de una empresa que en sus años de apogeo fue la segunda mayor proveedora de teléfonos móviles del mundo.

Una marca pionera

Podría decirse que el Blackberry fue el primer "teléfono inteligente". Fue lanzado en 2003 por la canadiense Research In Motion (RIM), en color negro, con un diseño elegante y con dos novedades: 1) un teclado completo que permitía escribir con facilidad y 2) un servicio que permitía el envío y la recepción de mensajes de texto y correos electrónicos.

Vivió sus épocas de gloria entre 2005 y 2010. Cada uno de sus nuevos modelos era recibido con excitación por ejecutivos de todo el mundo. En 2009 tenía 50 millones de usuarios y valía 80 mil millones de dólares. El cielo era el límite.

Pronto, sin embargo, los smartphones de Apple y Samsung (y, en general, de los que usan Android) ganaron terreno. Una característica que había sido clave de su atractivo inicial resultó siendo un factor en contra: su teclado, que le quitaba espacio a la pantalla del navegador. Además, la reducción del costo de los SMS y la aparición de WhatsApp relativizó las ventajas de su servicio de mensajería.

Las ventas de la empresa comenzaron a descender vertiginosamente. En 2012 ganó un 65% menos que en 2011. Sus fundadores, Jim Balsillie y Mike Lazaridis, renunciaron y fueron reemplazados por Thorsten Heins, quien intentó refundar la compañía con un nuevo nombre (RIM pasó a llamarse Blackberry, como su producto estrella), con un celular sin teclado –el Z10– y con un jale mediático, la cantante Alicia Keys, que fue nombrada directora creativa.

Nada de eso sirvió.

Para mediados de 2013, las pérdidas eran de tal magnitud que los accionistas decidieron vender la empresa. Pero la operación se frustró porque el comprador no pudo reunir a tiempo los 4 mil 700 millones de dólares que ahora valía la compañía (el 6% de lo que valía cuatro años antes). Heins salió. Lo reemplazó John Chen.

Una de las primeras cosas que hizo el nuevo CEO –además de despedir a Alicia Keys– fue adoptar el sistema Android. Las ventas siguieron cayendo. Simplemente, nada parecía funcionar. La distancia que le habían sacado Apple y Samsung en ventas y en desarrollo era demasiado grande.

Ante esta situación, resultó lógica la decisión de Chen de cerrar el área de fabricación y diseño, donde se generaban las mayores pérdidas. La compañía se enfocará en el diseño de aplicaciones para smartphones, área en la que sigue siendo rentable. Algunos analistas sostienen que el ejecutivo solo está tratando de ordenar las cuentas de la compañía para proceder, a continuación, a venderla. Lo que está claro es que es el final de una etapa. El mundo, no solo Obama, le dice adiós al teléfono móvil con el que todo comenzó (O.M).

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