Doble récord

Trasplante bipulmonar, hazaña peruana

En diciembre pasado, un equipo de médicos del Hospital Guillermo Almenara, de Essalud, realizó el primer trasplante bipulmonar en el Perú. Esta semana volvieron a repetir la hazaña.

Raúl Mendoza

Domingo, 4 de Febrero del 2018

La señora Elsa Vega Campomanes, 41 años, todavía tiene en los brazos el rastro verdimorado dejado por las agujas y sondas que le pusieron el pasado 26 de diciembre, cuando se convirtió en la primera persona a la que se le hizo un trasplante bipulmonar -implantarle dos pulmones a la vez- en el Perú. Su recuperación es sorprendente a poco más de un mes de ser parte de una operación tan compleja.

Ella trabajó muchos años en una empresa de productos químicos sin la adecuada protección y poco a poco fue perdiendo la capacidad de respirar. Así llegó al Hospital Guillermo Almenara, de Essalud, el año 2015. Allí su caso fue tratado por el doctor Octavio Cubas, neumólogo y coordinador del programa de trasplantes del hospital. "Elsa sufría de fibrosis pulmonar ideopática y se encaminaba a usar oxígeno todo el tiempo", cuenta el doctor. Después quizá solo le esperaba la muerte.

Pero tuvo suerte. A trece meses de estar en una lista de espera, un donante apareció. Se trataba de una persona joven que había sido declarada con muerte cerebral. Había compatibilidad. Al doctor José Palacios León, jefe del programa de trasplante pulmonar del Almenara, le avisaron a las 7 de la noche del día indicado que había un donante. De inmediato empezó a hablar con los coordinadores de distintas áreas médicas para hacer posible la compleja operación. Él se encargaría de hacerla.

"Un pulmón tiene una sobrevida de unas seis horas, no podíamos demorar mucho", cuenta en su consultorio del hospital. La paciente Elsa llegó a las 8 de la noche y a las 10 ya estaba en la sala de operaciones. El doctor Palacios primero extrajo los pulmones del ya fallecido donante. "A los pulmones se le colocan sustancias especiales y los trasladamos en dos contenedores: pulmón derecho y pulmón izquierdo", explica Palacios. Poco después empezó la intervención a Elsa.

Una máquina corazón-pulmón mantenía viva a la paciente receptora mientras extraían sus pulmones enfermos y se le colocaban los órganos donados. Primero un pulmón, luego el otro. Y después unir arterias, venas, bronquios hasta cerrar todo. "La operación duró desde las 10 de la noche hasta las 11 de la mañana del día siguiente". No fue todo. La paciente sangró un poco horas después y todo el equipo, unas 40 personas, entre médicos cirujanos, neumólogos, intensivistas, enfermeras, anestesistas, auxiliares, volvieron a reunirse para atenderla. Al final de ese día, todo había salido bien.

El éxito de la intervención puede verse ahora en el rostro de Elsa tras haber recibido unos pulmones nuevos. Ha vuelto a caminar sin agotarse como antes y ya empieza a valerse por sí misma en su casa. "Hoy puedo respirar sin oxígeno y estoy muy contenta porque mi salud va mejorando poco a poco", cuenta protegida con una mascarilla.

El doctor Cubas explica que después de la operación ella fue atendida en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde se le estabilizó y se le dio un tratamiento de inmunosupresión para que el cuerpo no rechace los órganos recibidos. "Le damos medicación que recibirá durante toda su vida futura. También le damos tratamientos con antibióticos para prevenir infecciones y se le controla mensualmente. Se ve también su nutrición y debe recibir terapia ", explica el doctor Cubas. Le han cambiado la vida a Elsa.

El trasplante bipulmonar se ha hecho por primera vez en el hospital Guillermo Almenara y en el Perú. El primer trasplante de un solo pulmón se hizo también en este hospital el 2006. "Ha sido la culminación de un proceso de aprendizaje que ha tomado tiempo. En ese lapso nosotros mismos nos hemos formado en el extranjero", dice el doctor Palacios. Y remata: "Este trasplante es como clasificar al mundial. En medicina ya estamos en las ligas mayores".

 

Doble hazaña

Los médicos del Guillermo Almenara lograron una proeza con el caso de Elsa, pero esta semana volvieron a repetir la hazaña con otro paciente: un varón de 43 años, que sufría de una bronquiectasia. Un mal que provoca orificios en el pulmón y que lo va deteriorando hasta que la persona no puede respirar. En este caso, el paciente estaba en lista de espera desde hace dos meses y fue muy afortunado: las noticias que salieron sobre la primera operación hizo que una familia donara los órganos de su pariente fallecido.

"En este caso el paciente pesaba muy poco, 40 kilos, y debió trabajarse con la nutricionista en los últimos meses para que subiera un poco. Cuando nos avisaron de la aparición de un donante él ya había subido a 46 kilos", cuenta el doctor Palacios. Esta vez la operación empezó a las ocho de la noche del último martes y acabó a las seis de la mañana del día siguiente. "Fue más corto el tiempo de operación y más fácil el procedimiento", comenta. El día que fuimos al Almenara el paciente aún estaba en la UCI.

En los últimos ocho años, los médicos del Almenara han realizado 16 trasplantes de pulmón. Once de ellos viven y continúan su tratamiento en el hospital. "Una paciente, operada hace cinco años, tiene hoy sus pulmones en perfecto estado. Y otra corre cinco kilómetros diarios", cuenta el doctor Cubas. En América Latina los únicos países que realizan trasplantes pulmonares son Brasil, Argentina, Chile y Colombia.

Todo el equipo médico del Almenara está complacido por el impacto que ha tenido el primer trasplante bipulmonar y el efecto positivo que ha causado entre los parientes de posibles donantes esta noticia. Sin embargo, el Perú todavía tiene uno de los más bajos índices de donación en América Latina: en el 2000 la tasa era de un donante por cada millón de habitantes, hoy es de tres por cada millón. "Es un porcentaje bajísimo. En Latinoamérica el promedio es de 25 a 30 donantes por millón", dice la doctora intensivista, Rosa López, coordinadora de cuidados intensivos para trasplante de órganos del Almenara.

"Sin donante no hay trasplante. Cuando una persona ha sufrido muerte cerebral, el equipo de médicos intensivistas reanima los órganos que empiezan a fallar manteniendo la circulación de la sangre y sus funciones por un tiempo determinado hasta ser removidos e insertados en otro cuerpo", explica la médico. El papel de los médicos intensivistas en la parte posoperatoria de los dos trasplantes bipulmonares también ha sido clave.

La doctora López también llama la atención acerca de que muchas personas todavía no entienden que cuando se declara la muerte cerebral ya no hay nada que hacer y que los más adecuado en ese aspecto sería la donación. "Incluso cuando salen noticias amarillistas como el robo de córneas o de riñones, o historias como la de los pishtacos en Huaycán el índice de donaciones baja. Ese tipo de rumores se deben tratar con mucho cuidado", advierte.

El último jueves vimos a Elsa, la receptora de dos pulmones nuevos, conversando tranquila y recuperando la salud. Los médicos que lo hicieron posible no solo han salvado su vida, sino que han abierto puertas para que otras personas puedan tener la oportunidad de seguir respirando.

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