Jorge del Castillo

“Quizás soy cabeza visible de una posición en el Apra”

Congresista aprista. Abogado. Ex alcalde de Lima. Ex presidente del Consejo de Ministros del segundo gobierno de Alan García. Varias veces secretario general del Partido Aprista Peruano.

Redacción LR

Domingo, 14 de Enero del 2018

Esta entrevista se dio en medio de una accidentada protesta de vecinos barranquinos en contra de la subasta del Estadio Galvez Chipoco y de un no menos accidentado intercambio de adjetivos entre los máximos dirigentes apristas, primero contra dos congresistas que votaron en contra de la vacancia presidencial y, luego, contra dos militantes que aceptaron ser parte del nuevo gabinete. Jorge del Castillo, la cabeza más visible de lo que podría calificarse de "la oposición" dentro del Apra, trata de poner paños fríos a una confrontación que está alcanzando temperaturas mayores que las de este tibio verano.

Desde los grandes debates que provocaron la disidencia de Andrés Townsend no se veía estas discrepancias en el partido aprista, ¿qué está pasando?

En primer lugar, quiero decirte que no es una diferencia de orden ideológico tampoco, ¿no…?

Pero lo de Townsend tampoco fue ideológico, sino matices sobre la coyuntura…

Sí, pero recordarás que se marcaron como que uno era “El antiimperialismo y el Apra” y, el otro, “Treinta años de aprismo”. Matizaron así el ámbito ideológico de su discusión. No es ese el caso. Podemos tener diferencias de apreciación en algunos temas y, en otros, coincidencias, pero ya surgieron aspectos en los cuales yo pongo por delante -y quizás podría hablar también por Luciana (León)-, temas que nos garanticen la gobernabilidad del país. Eso para mí era vital. No se trataba de meterse en la irresponsabilidad de vacar al presidente.

Si esa era su motivación, ¿cuál es la de quienes ven mal que ustedes hayan evitado la vacancia?

Yo creo que se embarcaron en una vacancia quizás sin ver las consecuencias...

¿Motivados por...?

¡No lo sé! Pero uno tiene que pensar bien. Cuando tú eres un hombre de Estado y está en tus manos una situación tan delicada, hay primero un tema conceptual. ¿Declarar a una persona incapaz moral permanente? ¡Es una calificación de tremenda trascendencia! Fue la misma calificación en el caso de Fujimori, pero él había fugado del país. Hay hechos en los que el señor Kuczynski ha faltado a la verdad y cosas que merecen investigarse cuando termine el mandato, pero de ahí a decir: Ah, porque mintió tal día y tal día vamos a vacarlo. Con ese criterio, habríamos vacado a muchos presidentes antes.

Siempre se ha dicho que el partido aprista era un partido monolítico, ¿lo sigue siendo después de esta sucesión de discrepancias?

Sí, y no tiene por qué dejar de serlo. No es primera ni última vez que pasan estas cosas. Ocurrió con la estatización de la banca. En (la cámara de) diputados la ley fue aprobada y, en el Senado, Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé y otros senadores tomaron otras decisiones y a nadie se le ocurrió mandarlos a disciplina, ni sacarlos del partido, ni decirles una media lisura siquiera. Después, creo que el 96, la célula parlamentaria votó dividida en el tema de la concesión de Tiwinza. El partido había tomado la decisión de votar en contra y tres compañeros votaron a favor, pero a nadie se le ocurrió decir: “¡Vamos a echarlos a patadas!”

Entonces, ¿qué ha cambiado?

Rescato el voto de conciencia como concepto ante la imputación de incapacidad moral, que, además, no es una cosa que esté, pues, escrita taxativamente. Es una cosa completamente abierta. Por ende, con mayor razón, la conciencia es la que tiene que decidir si se ha dado una trasgresión, para que sea, además, permanente.

La participación de miembros del Apra en el gabinete es, para la corriente encabezada por el ex presidente García, una felonía, ¿estar tan cerca de (Abel) Salinas no lo pone a usted en oposición?

Te soy bien sincero: me parece que calificar de “felonía” es un exceso. Ni hacer tampoco estos procesos, ya ni siquiera sumarios. Simplemente es: no proceso y te expulso. Ahí también tengo una discrepancia y ese es mi derecho como ciudadano y como aprista

Pero hay dos corrientes ahora en el APRA y se han expresado en lo de la vacancia y lo de los ministros. Una está encabezada por Alan García. ¿La otra, la opositora, está encabezada por usted?

Quizás soy cabeza visible de una posición en el Apra y no es mi ánimo atentar contra la unidad del partido. Creo que deberíamos sentarnos en una mesa a conversar. Eso es lo que corresponde. Pero, por ejemplo, hay un grupo partidario, más bien cercano a la dirigencia, que ha hecho una encuesta sobre si (las bases) están de acuerdo con hacernos, a Luciana y a mí, el proceso disciplinario, y el 66% ha votado que no. Y ahora hay otra encuesta para ver si están de acuerdo en que sometan a disciplina a Salinas y a Barreda, y el 60% dice que no.

Hay quienes, desde afuera, dicen que Alan García ha perdido peso dentro del APRA después de la derrota del 5%. ¿Es así?

Él tiene todo mi respeto y mi aprecio personal. Yo no he perdido contacto con él y podemos hablar en el momento que estimemos conveniente.

¿El trato entre ustedes no se ha quebrado?

Sí, y no tiene por qué quebrarse. Pero este es un tema en el que es mi deber llevar a una reflexión. ¿Le hacen bien al partido estas expulsiones violentas? ¿Le hace bien al partido esta violencia verbal innecesaria, de la cual yo mismo he sido víctima? No le hace bien, porque se supone que lo que nosotros tenemos que dar es una imagen positiva. El rol de un partido como el Apra, en una circunstancia como esta, tiene que ser de madurez, de civismo. En el debate de la vacancia, hice un discurso en esa línea, porque no me iba a sumar a esa grita de “¡fuera!”, “¡traidor!” No, no, no. Yo quise poner un marco y decir: “Fíjense, señores, el Perú está primero que nosotros”.

Una pregunta binaria: ¿Alan García sigue siendo el líder indiscutible del APRA?

Creo que tiene un liderazgo que nadie va a discutir. Incluso en la inscripción reciente, él aparece como presidente del partido, y eso que había renunciado. Pero, bueno, ahí aparece. Entonces, tiene una autoridad muy importante. Es más, cuando tú preguntas: “¿Alan García está a la cabeza de esto?”, yo hasta lo dudo, porque él no ha dicho nada. Mandó un tuit criticando lo de (Javier) Barreda, porque Barreda venía de ser un hombre de la comisión política, era el candidato número 9 del Congreso... Pero, si es verdad lo que dice Mercedes Aráoz, que, cuando conversó con Mulder, la idea era no convocar dirigentes, pero sí a técnicos, mi pregunta es: “¿Qué es Abel Salinas?” ¡Es un técnico!

Es más, hace unos meses el propio ex presidente García dijo que él podría ofrecerse hasta para guardián de un ministerio…

O para ser ministro. Igual lo dijo con Toledo hace unos años. Entonces, Salinas es un técnico, un médico notable que honra al partido con su presencia. Si lo convocan y él decide aceptar por servir al país, sabiendo que esto no es una cosa fácil, que no va a ser un lecho de rosas, yo no veo por qué tendrían que oponerse.

¿Por qué, después del ex presidente García y de su generación, no se han generado nuevos liderazgos de nivel presidencial?

Sí, ese es un defecto profundo. Nuestra generación puede tener... Y de hecho hay varios que pueden perfectamente ser ministros de Estado o candidatos presidenciales exitosos…

¿Quién podría ser candidato en contraposición a García?

Creo que toda la línea delantera del partido: Velásquez, Mulder, González Posada…

Pero usted ha sido considerado siempre como el otro presidenciable del Apra…

Para algunos, de repente, pero yo estoy tranquilo. Ni me mueve esa cuestión. Mucha gente inclusive me había voceado como posible primer ministro, hace cuatro meses, cuando nombraron a Mercedes Aráoz. Ahora lo vuelven a hacer y yo les digo: “Imposible que yo acepte un cargo porque dirían que es el precio de mi voto. Y mi voto no tiene precio. Mi voto es la gobernabilidad de mi país”.

¿Se puede decir que, después de la derrota de las últimas elecciones, Alan García es todavía una opción presidenciable?

Uno nunca sabe. En política no hay muertos ni casos cerrados. Ese es un tema que unos querrán, otros no querrán. Muchos convierten sus aspiraciones en alucinaciones y sus malos deseos en realidades. Pero, bueno, ya veremos. Lo que yo planteo es que, en el Apra, en el futuro, las decisiones se tomen con el voto de cada militante, o sea un aprista un voto, para elegir candidatos, dirigentes, porque ya vemos que este tema de congresos, como los conocemos, son mecanismos amañados…

Se dice que ha sido el propio Alan García quien no ha permitido que florezcan candidateables…

Yo creo que el conjunto. No podemos concentrarlo en una sola persona... Por ejemplo, él estuvo hace algunos años abriendo una escuela de dirigentes y me pareció estupendo. En el partido sí hay una reserva de gente joven. Lo que pasa es que no han salido a los medios. Estoy seguro de que si los ponemos en una línea con chicos de otros partidos, los apristas se los llevan de encuentro a todos.

¿Hay alguno que puede ser el reemplazo generacional?

Franz Echevarría del Cusco. Ha sido candidato a la alcaldía, ha trabajado en Naciones Unidas. Acaba de renunciar lastimosamente Daniel Parodi, un historiador de la Universidad Católica….

Justo Parodi ha dicho que renuncia porque el partido está dominado por el fujialanismo.

Yo no suscribo necesariamente lo que dice. Creo que es injusto decir Fujialanismo. Lo que pasa es que ha habido la percepción de que el APRA se ha ido detrás...

¿De que ha sido el furgón de cola del fujimorismo?

Esa es la palabra que mucha gente usa, y no es bueno para la identidad. El partido tiene que manejar su propia autonomía, y que sume cuando quiera con un grupo, cuando quiera con otro grupo, pero no tiene por qué aparecer secundando cosas.

Estamos en el tren de espera de las revelaciones de Odebrecht. ¿Qué va a pasar si involucran finalmente al presidente García?

Yo creo que hay que esperar. No me puedo poner en la hipótesis de que involucren a nadie hasta que yo no vea pruebas.

¿Pero este suspenso no perjudica a García y al partido?

¡A todo el mundo! Perjudica. Pero lo que perjudica es la especulación más que el suspenso, ¿no?

El fujimorismo está partido, también la izquierda e incluso el partido de gobierno. Ahora hay una discrepancia innegable en el Apra. ¿Qué está pasando con los partidos políticos?

Esa es una coyuntura. Yo prefiero no meterme en patio ajeno, pero, bueno, es un hecho. Conclusión del tema: el fujimorismo de Keiko ha perdido mayoría parlamentaria absoluta y eso, para la salud del Congreso y de la República, me parece bien, porque la democracia es pesos y contrapesos, no el peso absoluto de un lado.

Tras la negación de la vacancia se ha vuelto a hablar de otros intentos de vacancia y la calle sigue dividida por el indulto...

Creo que la palabra reconciliación no calza en este momento. No cabe. El gabinete de reconciliación ha quedado como un cliché mal aplicado.

¿El indulto reconcilia o no reconcilia al país?

Yo creo que ha tensado más las cosas por la forma. El indulto en sí mismo ya era un problema. Por la forma, peor.

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