Guardaespaldas

Domenico Giani, la sombra del Papa

Domenico Giani ha sido miembro de los servicios de seguridad italianos y hoy es escolta del papa Francisco en el Vaticano y en sus viajes por el mundo.

Redacción LR

Domingo, 7 de Enero del 2018

La noche del 24 de diciembre del 2009, cuando el papa Benedicto XVI ingresaba a la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, para celebrar la Misa de Gallo, una mujer saltó las barandas del pasillo por donde él avanzaba, con la intención de alcanzarlo. No consiguió su objetivo. Domenico Giani, responsable de la seguridad del Sumo Pontífice, saltó sobre ella y consiguió detenerla.

En medio de esa acción, la mujer logró manotear el palio que el Papa llevaba y tiró de él. Benedicto estuvo a punto de caer al piso, pero Giani lo impidió poniendo su cuerpo, al tiempo que controlaba a la atacante. Se trataba de Susanna Maiolo, 25 años, italo-suiza. El año anterior había intentado hacer lo mismo, pero esa vez también fue bloqueada por el guardaespaldas.

Domenico Giani, 55 años, italiano, casado y padre de dos hijos, es el jefe de la gendarmería del Vaticano y del cuerpo de seguridad personal del Papa. Le dicen La Sombra porque en cada viaje siempre está detrás o al lado del Sumo Pontífice, liderando un equipo de diez hombres. Ocupa el cargo desde el 2006 y ha protegido a tres Papas: a Juan Pablo II, a Benedicto XVI y ahora a Francisco.

Siempre que el Papa viaja a un lugar, él se encarga de la visita de avanzada previa. Vino al Perú en julio pasado, cuando todavía se debatía si la misa papal sería en Las Palmas o la Costa Verde, y visitó ambos lugares. También analizó las rutas que tomará el Papa en cada una de las ciudades donde estará. Esto último siempre lo hace en coordinación con la policía local.

Serio, calvo y fornido, Giani ha tenido una vida que podría alcanzar para el guión de una película: ha sido agente de la policía fiscal y miembro de los servicios de información y seguridad italianos, pero también estudió pedagogía y fue investigador de la Universidad de Siena y la de Urbino. Ha viajado por decenas de países como escolta de la máxima autoridad religiosa católica.

Aunque su trabajo siempre ha sido difícil y riesgoso porque un Papa se mueve entre multitudes, con Francisco se ha elevado la dificultad porque él está muy dispuesto a romper el protocolo y acercarse a la gente. “Esta cercanía a los más pobres es muy bella y apreciada por la gente, pero implica una férrea prevención de la seguridad”, dijo Giani a la revista Polizia Moderna.

En 2013, durante la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, Giani y sus escoltas vivieron momentos angustiosos cuando la caravana del papa Francisco quedó atrapada en el tráfico. Una multitud rodeó el automóvil que trasladaba al Santo Padre, intentando tocarlo o tomarle fotos. El equipo de seguridad se empleó a fondo para despejar el cerco.

La forma en que Giani mantiene a salvo la integridad del Papa es fruto de un sistema de seguridad que se ha perfilado durante años. La decena de hombres de negro que integran el primer anillo de seguridad forman en rectángulo a los lados del transporte que lleva al Sumo Pontífice. Varios medios de comunicación indican que algunos incluso llevan metralletas Uzis bajo el saco.

Retroceder nunca

El dispositivo de seguridad también está diseñado para que en caso de un intento de agresión, la retirada siempre sea hacia adelante de la caravana. Algunos equipos similares de protección de dignatarios van hacia atrás considerándola una alternativa más segura. “Giani cree que al retroceder te puedes encontrar con sorpresas imprevistas”, publicó un portal español.

En la entrevista con la revista Polizia Moderna el jefe de la escolta papal comentó que la Gendarmería vaticana tiene 130 agentes especializados que se encargan de la seguridad de toda la jerarquía en el Vaticano, y de ellos veinte han recibido entrenamiento antiterrorista especializado. Esos componen el grupo que acompaña al Papa en sus viajes.

Cuando el Papa recorre los diversos lugares que visita, Giani también es quien acerca al Santo Padre a los niños o permite que alguna persona por razones ya establecidas tenga acceso a él. Desde que fue elegido, el papa Francisco prefiere vehículos descubiertos para sentir el fervor de la gente. Este policía italiano es quien debe estar atento a cualquier amenaza que pueda esconderse en la multitud. Giani es, para decirlo con simbología católica, el ángel de la guarda del Papa. (R.M.)

Te puede interesar

Nuestras portadas