Alerta en Huacho

Extorsión versus reconstrucción

Bandas de delincuentes le exigen cupos al Gobierno Regional de Lima para dejarlos trabajar en las obras de reconstrucción que realizan en Huacho antes de la época de lluvias. Si esas obras no se terminan a tiempo, la población será la más perjudicada.

Raúl Mendoza

Domingo, 3 de Diciembre del 2017

Un día de comienzos de octubre pasado, a las diez de la mañana, un grupo de sujetos armados llegó hasta la zona del río Huaura denominada Carquín, asaltó y amenazó a los trabajadores de una empresa contratista que realizaba labores de enrocado y descolmatación en la margen izquierda del cauce. Exigían dinero, "cupos", para dejarlos trabajar.

Los pedidos ya venían de muchas semanas atrás. Cuando en julio pasado el gobierno regional de Lima anunció que realizaría obras en el río Huaura para reforzar el cauce afectado por el paso de El Niño costero, grupos de sujetos se acercaron a las obras a pedir plazas de trabajo como parte de un supuesto sindicato.

Con el paso de los días, las exigencias fueron subiendo de intensidad. Semanas después empezaron a pedir dinero vía teléfono: cinco mil soles, luego diez mil soles, más tarde veinte mil y en las últimas semanas hasta cincuenta mil soles. No se sabe si las empresas accedieron a pagar alguno de esos montos, pero se negaron en algún momento.

Fue así que, como contábamos al comienzo, el mes pasado un grupo de sujetos armados llegó hasta Carquín, asaltó a los trabajadores, golpeó a los operadores de las máquinas y dañaron a balazos tres excavadoras. En una de ellas pintaron un número telefónico (968862...) y la palabra "llamar" en un costado.

Los extorsionadores fueron incluso más allá: durante días merodearon por el lugar para impedir el arreglo de la maquinaria. La consecuencia ha sido un retraso de casi un mes en las obras, que se hacían en prevención de la época de lluvias que ya se aproxima. El gobierno regional debía entregar la obra en noviembre, pero ahora lo hará en diciembre.

Ese último incidente, el último de varios, hizo que el gobernador regional de Lima, Nelson Chui, saliera a denunciar públicamente la extorsión. El último miércoles pudimos hablar con él en Huacho. "Nosotros hacemos la denuncia porque los contratistas que trabajan con nosotros no quieren hacerlo, tienen miedo", nos dijo, mientras recorríamos las obras amenazadas.

Otros ataques

El gobierno regional de Lima realiza trabajos en cuatro zonas del río Huaura, además de mantenimiento en 46 kilómetros del cauce. En todos esos lugares han tenido problemas con extorsionadores. "Antes solo se metían con los contratistas privados, ahora atacan incluso la maquinaria del gobierno regional, que tiene nuestros logos", dice el gobernador Nelson Chui.

Otro lugar donde atacaron fue la zona de Buenos Aires. Hasta dos veces han llegado en horas de la noche. La última vez, además de amenazar a los guardianes, dejaron inutilizable una excavadora. El disparo destruyó el costoso tablero electrónico de la máquina. También le rompieron las lunas y sacaron la canastilla que protege al operador.

Antes del incidente, los ingenieros residentes habían recibido llamadas donde les hacían las exigencias. "Llámanos a este número", le dijeron a uno de ellos, después de identificarlo por su nombre y decirle que sabían dónde vivía y otros datos para amedrentarlo. Al parecer, no recibieron respuesta y atacaron.

Durante el primer ataque, hace mes y medio, acudió personal policial de la comisaría de Huaura y repelió a los delincuentes después de un intercambio de disparos. La última vez, hace dos semanas, también fue la policía la que puso en fuga a los facinerosos. La zona, junto al río, es pedregosa y con vegetación, lo que hace difícil la persecución.

"¿Se sabe quienes son estos delincuentes?", le preguntamos al gobernador regional. "No lo sabemos, pero pueden ser delincuentes que antes operaban en Barranca y como allá ahora hay más policías, se han venido para acá", dice Nelson Chui. Sin embargo, Huacho es una ciudad donde desde hace años la extorsión a las obras es recurrente. Todo el norte chico sufre con esta lacra.

El gobierno regional de Lima tiene que culminar las obras antes de fin de año. El año pasado, el fenómeno de El Niño costero hizo que el río Huaura se saliera de su cauce e inundara plantaciones y poblados de sus márgenes. Este año trabajan para que eso no ocurra, pero las bandas de extorsionadores no los dejan. Si las obras no se acaban a tiempo, la población podría ser la principal perjudicada.

Crimen sin castigo

El último miércoles recorrimos algunas de las obras junto al presidente regional y personal policial. Hoy continúan trabajando con la maquinaria que está operativa. Allí encontramos al comisario de Huaura, comandante PNP Wilder Hurtado, cuyo personal repelió a los extorsionadores que atacaron en Buenos Aires.

"Si el hecho ocurre en mi jurisdicción, nosotros acudimos en cuanto nos llaman. El problema a veces es que uno puede detener a los delincuentes que están involucrados en estos casos, pero los agraviados tienen temor y no se animan a denunciarlos", dice.

Eso le pasó con una obra que se hacía en el poblado de Humalla, Huacho. Un grupo de facinerosos había ido al lugar para exigir cupos y amenazar a los ingenieros. "Era un grupo de personas lideradas por un tal Chávez. Fuimos hasta allá, lo ubicamos y lo detuvimos. Después me acerqué a los ingenieros que estaban con sus máquinas en el lugar para que pusieran la denuncia, pero se subieron a sus camionetas y se fueron. Si nadie denuncia, no se les puede acusar", comenta.

Este sujeto, Chávez, tiene antecedentes por asalto y robo agravado. Tiene otra denuncia por extorsión en Sayán. También se dice que un tal "Orejas" estaría vinculado a estas extorsiones en Huacho.

El presidente regional Nelson Chui dice que los ingenieros de las contratistas y del propio gobierno regional tienen miedo porque Huacho es una ciudad chica y es fácil para los delincuentes averiguar sus datos para amedrentarlos. Además, la extorsión es un delito vinculado al sicariato, y los delincuentes son sanguinarios. "El temor que sienten estas personas es comprensible", explica Chui.

Hasta los jueces pueden ser atemorizados por el poder de estas bandas. Todavía se recuerda que un juez de Huaral liberó a casi una treintena de integrantes de la temible banda "Los monos de Quepepampa".

El chantaje también provoca que las empresas contratistas no puedan cumplir con los plazos acordados en los contratos. "Se les puede imponer sanciones si no cumplen con el cronograma establecido, pero cómo hacemos si están siendo atacados por estas bandas. Habrá que encontrar una salida legal al tema", comenta el gobernador regional.

"¿Cómo se combate este delito en la zona?". Chui le pide al Ministro del Interior, Carlos Basombrío, destinar un mayor contingente de efectivos policiales a esta zona para controlar la situación. O enviar personal especializado desde Lima para que desmantelen esta red delictiva, después de un trabajo de inteligencia en el que se recabe pruebas y se pueda sustentar una acusación ante el Poder Judicial.

Además de la extorsión a las contratistas en el río Huaura, estas bandas también se han querido apoderar en los últimos tiempos de una cantera ubicada en la zona de Huacán, donde el gobierno regional saca piedra para las obras. "Cuando vamos, se presentan y quieren cobrar por cada volquete que sacamos. ¡Y la roca es nuestra!", dice Luis Jiménez, director de agricultura del gobierno regional.

En un colegio que se construía en Santa Rosa, se agarraron a balazos obreros de construcción civil de los poblados de Humalla, Sayán y Huaura por los puestos de trabajo. Así están las cosas en Huacho. El ministerio del Interior tiene una tarea pendiente allí.

La última vez dejaron inutilizable una excavadora. El disparo destruyó el costoso tablero electrónico de la máquina.Cuando vamos, se presentan y nos quieren cobrar por cada volquete que sacamos. ¡Y la roca es nuestra!”, dice el ingeniero.

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