Debate

Riesgo por pescado importado

En la última semana se desató la alarma en el Perú por la presencia de parásitos en latas de caballa proveniente de China. Así descubrimos que consumimos pescado venido en gran parte del Asia. ¿Por qué el Perú, un país pesquero, importa este alimento?  

Raúl Mendoza

Domingo, 26 de Noviembre del 2017

Cerca de las dos de la tarde del último viernes, el ministro de la Producción, Pedro Olaechea, anunció en el Hall de los Pasos Perdidos del Congreso que hasta ese momento se habían recuperado dos millones de latas de conservas de caballa y con ello se había controlado el 95% de los lotes importados, presumiblemente contaminados con el parásito conocido como anisaki.

La empresa Yichang, la principal importadora de conservas de Asia, según la Sociedad Nacional de Industrias, ha puesto a disposición un teléfono (611-2888) para que la gente informe si encuentran  latas con conservas de caballa producidas por la empresa Tropical Food Manufacturing (Ningbo). La preocupación es grande porque los parásitos pueden causar severas alergias y, según Sanipes, en casos extremos incluso la muerte.

El escándalo ha servido para que los consumidores reparen en que no estaban comprando conservas producidas en el Perú sino que, en su mayoría, se trataba de enlatados venidos de Asia. ¿Hace cuánto se da esta situación? Alfonso Miranda, presidente del Comité de Pesca de la Sociedad Nacional de Industria señala que por lo menos el 70% de las conservas de atún y caballa son importadas. "El principal proveedor es

Tailandia, que tiene el 50% de las importaciones. Luego siguen China, Filipinas y Ecuador", dice.
Miranda también señala que el 20% del pescado congelado que se vende en los mercados peruanos es importado. "Aparentemente parece poco, pero si piensas que uno de cada cinco cebiches que un peruano se come es importado, ahí ya te parece un montón", comenta. El 2016 el Perú importó 140 millones de kilos de pescado congelado a un costo de 290 millones de dólares. 

¿Porque viene tanto enlatado y pescado congelado del extranjero, sobre todo del Asia? La explicación es fácil: sus precios son muy baratos si los comparamos con los productos peruanos. "Si uno saca los costos de la lata, del pescado, del aceite, de la salsa de tomate, de la sal, y vendemos sin niguna utilidad para la empresa, aun así no podriamos competir con ellos. Están vendiendo por debajo del costo de producción", explica Miranda.  

El representante de los productores pesqueros peruanos señala que países como Tailandia, Vietnam, China, Indonesia, Filipinas son países que tienen subsidios para la construcción de sus barcos, el petróleo que usan en ellos y además, en muchos casos no cumplen con la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los temas laborales. 

"Por ejemplo, Tailandia está considerado en el último lugar del ranking que clasifica a los países según su tratamiento a los inmigrantes y refugiados. Tiene denuncias sobre trabajo esclavo, trabajo infantil y tiene estándares laborales muy por debajo de los estándares que existen en el Perú. No podemos competir contra eso. Lo que no debería pasar es que puedan entrar tan fácilmente esos productos al país haciendo competencia desleal a nuestra industria y poniendo en peligro la salud de la población", precisa Miranda.

Yo señor, no señor 

El último viernes llegaron hasta la Comisión de Protección al Consumidor del Congreso, Ernesto Bustamante, titular del Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (Sanipes), lo mismo que José Antonio Chávarry, director del laboratorio Cerper, la entidad privada encargada del control sanitario del producto. Chávarry volvió a asegurar que no  pidieron hacer un análisis de parásitos sino solo un análisis "sensorial" del producto.

Bustamante, a su vez, comentó que como parte del control sanitario los laboratorios encargados, en este caso Cerper, también se deben hacer pruebas organolépticas, microbiológicas, para descartar la presencia de parásitos. "Los proveedores deben asegurar eso", dijo. También explicó que no se pide que se haga análisis parasitológico porque eso presupondría que hay parásitos.

En síntesis, negaron su responsabilidad. Pero alguien la debe tener. Para el presidente de Aspec, Crisólogo Cáceres, el responsable de esta situación que pone en riesgo la salud de la población es Sanipes. "La autoridad no es Cerper, es Sanipes. Ellos deberían tener todos los medios para verificar que los productos que ingresan son inocuos. Tendría que tener laboratorio, personal calificado, protocolos estandarizado. todo. En todo caso, ¿ha hecho una adecuada fiscalización de los laboratorios que certifican los productos?", dice.

Cáceres también llama la atención sobre un aspecto que no ha sido contestado hasta ahora por Sanipes: ¿Por qué si el caso se conoció hace casi un mes, recién dio la alerta hace una semana? En efecto, el programa social Qali Warma alertó el 24 de octubre pasado a Sanipes sobre conservas con presencia del parásito anisaki en latas de conserva de la región San Martín.

Incluso, el 7 de noviembre  pasado, Bustamante de Sanipes, Chávarry de Cerper y la directora de Qali Warma estuvieron en la Comisión de Producción del Congreso para informar sobre el lote contaminado e inmovilizado.

En todo ese tiempo, parte del lote de conservas importadas se encontraban comercializándose porque la alerta no se había dado. Una 'alerta sanitaria internacional' recién fue dada por Sanipes el 17 de noviembre pasado. Con ella se prohibía la importación de todos los productos de la empresa Tropical Food Manufacturing y se daba cuenta de ello a la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y

Cuarentena de China a través de nuestra Cancillería.

"Una alerta sanitaria no se da cuando te da la gana. Es un procedimiento que da una información con carácter de urgencia porque puede ser de vida o muerte. En estos no se cumple con los procedimientos de investigar primero y alertar después. No, aquí alertas primero e investigas después. Ahí ha habido una gran negligencia", comenta Crísólogo Cáceres de Aspec.

¿Compra lo peruano? 

Durante la semana que pasó una marca peruana, Campomar, invitó a la prensa a visitar su planta en Chimbote para que vean las condiciones en que producen sus conservas de pescado. Querían demostrar los estándares con que trabajan. Al respecto, Alfonso Miranda, del comité de pesca de la SNI, dice que, tomando las palabras de Gastón Acurio, espera que el gobierno confíe en los productores peruanos y les compre sus productos para sus programas sociales.   

"No conozco a ningún gobierno de un país pesquero que le compre a otro país el pescado para sus programas sociales. Eso se debería replantear y no es proteccionismo. Los productos peruanos tienen controles sumamente rigurosos y pueden garantizar la inocuidad del producto, la salud pública y la nutrición de los niños", dice.

Respecto a las condiciones en que se pueden enlatar las conservas en Asia, Miranda dice que en todas parte hay empresas serias y responsables, pero teniendo en cuenta que muchos de esos países no cumplen con la normativa laboral, eso siembra dudas sobre las condiciones de salubridad en que esos mismos trabajadores cumplen su labor. "Sin generalizar, puede haber dudas sobre si parte de los 140 millones de kilos que importamos puede venir en condiciones adecuadas para el consumo".

El ministro de Producción, Pedro Olaechea ha anunciado que se ha formado una comisión sancionadora en el interior del ministerio que establecerá las responsabilidades. en este caso. Las investigaciones también deben esclarecer cuando entraron esos lotes -se dice que en abril- para saber cuánto tiempo se comercializó antes de que estallara el escándalo. Los consumidores, nosotros, somos los más perjudicados. 

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