Gustavo Mohme

“Todos los gobiernos autoritarios terminan culpando al periodismo” [VIDEO]

Entrevista al director del diario La República. Presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Maritza Espinoza

Domingo, 5 de Noviembre del 2017

Todavía con cansancio en el rostro, Gustavo Mohme Seminario, director de La República y, desde el martes pasado, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, nos cuenta la sorpresa que significó para él ser nominado a ese cargo en la última asamblea de aquella institución en Salt Lake City (Utah). “Pensé que me estaban bromeando”, asegura. En medio de los apuros de ponerse al día antes de iniciar su inesperada (y segunda) gestión, nos recibió para esta entrevista.

Asumes la presidencia de la SIP justo cuando saca su informe anual, que es duro con varios gobiernos en torno a la libertad de expresión, ¿eso te pone la valla más difícil?

Bueno, sí. Y nos hemos puesto a trabajar de inmediato con el excelente equipo que me acompañará, en esta nueva oportunidad, en la conducción de la SIP.

Por cierto, cargo que asumes por segunda vez, algo inusual en la historia de la SIP.

Es verdad, en ochenta años de historia institucional, nunca ha habido una reelección, lo cual es un honor que me compromete aún más y un reto que trataremos de cumplir al máximo.

¿Venezuela y Cuba son los dos casos de mayor riesgo para la libertad de expresión?

Sí, y hay una misión en Ecuador y Argentina ahora. Vamos a tener una mayor información para saber lo que está pasando en este último país. Y está el tema de los “fake news”… (Expresión que usa Donald Trump para despotricar de la prensa que lo cuestiona y que se traduce como “noticias trucadas”)

Pero la primera reacción ha sido la del gobierno de Evo Morales: la secretaria de Comunicación ha salido a decir que las recomendaciones de la SIP para proteger a los periodistas son una forma de colonialismo…

Todos los gobiernos autoritarios terminan siempre culpando al periodismo de dar, por un lado, noticias falsas, que es parte de una vieja retórica que lo que hace es no encarar la noticia en sí, ni esclarecerla, ni nada y, bajo ese paraguas, trata de blindar cualquier tipo de acusación y ya no esclarecer nada. Ahora, en Ecuador sí hay una suerte de distención con respecto a lo que ha ocurrido antes…

Hubo un momento muy álgido con Correa, ¿no?

Claro, y ahora ha bajado un poco y confío en que Lenin Moreno siga en el camino de empezar a dejar un poco que la prensa haga su trabajo.

A grandes rasgos, desde tu gestión del 2014 a hoy, ¿sientes que ha mejorado o empeorado la situación de la prensa en el continente?

Yo sí soy un poco optimista. Por un lado, las presiones del poder político han menguado, entre otras cosas, porque cayó (Hugo) Chávez y se fue (Rafael) Correa, que probablemente eran los dos más conspicuos atacantes en esta materia. Entonces, ya no tienes tantas agresiones ni tantos intentos de, inclusive, ir a la CIDH, de atacarla y de impedir que sirva como una instancia para la defensa, como ocurrió con Ecuador, con el caso del diario El Universo y del caricaturista Bonil… Ahora, eso ha bajado, ¡pero las muertes continúan!

En ese sentido, México es la zona más espinosa del continente, porque, por un lado, están las mafias y, por el otro, las autoridades que son denunciadas por sus nexos con ellas...

Claro. El crimen organizado, porque ahí ya hay regiones donde no sabes quién es la mafia y quién la autoridad, o la autoridad ya constituye parte de la mafia. Como manejan todo su poder económico, terminan casi administrando o tomando ya el control del propio poder político.

La SIP puede hacer admoniciones a los gobiernos, pero ¿qué hacer en estos casos?

Hay dos formas de hacer frente a esto. Primero, demandar, exigir ante las autoridades locales e internacionales que cese el hostigamiento contra los periodistas. Porque hay hostigamiento de varios tipos. Lo que se ha dado aquí en Perú con el caso de Rafo León y la revista Caretas es una suerte de hostigamiento, más allá de que puedas compartir o no compartir el estilo de Rafo León. Y lo otro es ya el asesinato.

Ya que mencionas a Rafo León, ha habido aquí todo un debate sobre si el humor es un recurso válido cuando se ofende a personas o colectividades. ¿Cuál es la posición de la SIP?

Quien se sienta ofendido tiene el camino abierto a través del poder judicial que penaliza la calumnia y la difamación. Es un derecho que asiste a los ciudadanos y hasta a los propios políticos... Los políticos, con menos libertad, digamos, porque tienen un cargo público y están sometidos al escrutinio... Es cierto lo que afirma Rafo León, que (La China Tudela) es una suerte de sátira política, un personaje ficticio... Claro, sugiere personajes, pero no es una crónica, no es una nota, no es una historia, no es una denuncia. Si alguien se siente ofendido, aludido o agraviado, pues tiene el camino abierto para defenderse. Más allá de eso, la invocación que hiciera el presidente del Congreso, reclamando un boicot publicitario a la revista donde publica León es un abuso y un agravio a la libertad de prensa, común en los regímenes dictatoriales. No sería lo mismo si las reacciones provienen de los usuarios, lectores, oyentes o televidentes que se sienten agredidos, este es un mecanismo propio de la democracia... Es parte del ejercicio democrático y no lo cuestionamos. Cuando es una autoridad política sí, porque una autoridad tiene un poder que emana de la representación de la población y, dentro de sus mandatos, no está desde luego esta actividad.

Sin embargo, bajo el paraguas de la ficción o el humor, están también personajes como la Paisana Jacinta, que ha sido cuestionado por ofender a las mujeres del Ande.

Yo pienso que eso es parte de la libertad... Desde luego que hay varios estilos de hacer periodismo o humor que puede uno no compartir. Yo me acuerdo la primera vez que viajo a Pucallpa, habían asesinado al periodista (Alberto) Rivera y los periodistas, los colegas de esa zona me preguntaban cómo iba, el Consejo de la Prensa en esa época, a defender a un periodista de esas características. Es que Rivera no tenía pelos en la lengua, adjetivaba como quería, como hacen en provincias...

Era uno de los muchos “Sinchi” (personaje de Pantaleón y las visitadoras) que existen allí…

Sí. Y les dije: miren, yo no tengo que compartir el estilo de hacer periodismo de Rivera, pero el hecho de que lo hayan asesinado es una mala noticia para todos ustedes que están acá, porque lo real es que, independientemente de los excesos o lo que pueda haber cometido, terminan silenciando a un periodista por lo que dice

Un poco extendiendo el tema, hay toda una corriente en contra de lo que llaman “televisión basura”. ¿Esa televisión debe seguir existiendo?

Creo que lo que prima y termina mandando es la audiencia. La audiencia tiene determinadas preferencias. Lo que alguien denomina “televisión basura” es una cosa de absoluto entretenimiento… puede ponerse en cuestión si aporta a la sociedad o no. Pero proscribirla no es el camino

¿Lo que le gusta a la gente sigue validando la televisión?

Yo te diría que no es censurando eso como se resuelven estos temas. Es imponiendo contenidos que creas que aportan a la sociedad. Un ejemplo muy concreto es el nuestro. La República, en su expresión digital, tiene contenidos que se llaman virales, pero nosotros los hemos tipificado en un sector de la web que se llama Tendencias. No lo hemos silenciado por el prurito de “esto no es correcto”, pero hay límites. Una cosa es sacar una máscota haciendo gracias , una situación graciosa, y otra cosa es sacar crímenes, asesinatos o videos del Isis, porque ya eso sí choca con lo que consideramos la línea editorial.

Esa es la autorregulación, pero no funciona en todos los medios, especialmente en la televisión…

Sí, pero lo que va trascendiendo en el tiempo es lo que se va sentando como un medio completo. Los medios que son basados exclusivamente en el entretenimiento, no terminan consolidándose en la sociedad. Llegan a aburrir y pasan. Es como las modas, no tienen una vida prolongada. Yo creo que los medios que se ocupan de tomar temas que incidan en la sociedad y que generen cambios en beneficio de ella son los que seguirán y trascenderán.

Hay personalidades como Marco Aurelio Denegri que usan frecuentemente una frase y es que “la televisión embrutece a la gente”. ¿Eso lo compartes de alguna manera?

Es una expresión más, es parte de estas libertades. Puede que haya un segmento de gente que sea de alguna manera influenciada en ese ámbito, pero no creo que sea la mayoría de la gente. La gente sabe que encuentra algo para divertirse, y se divierte, y puede encontrar un contenido que le mueva a mejorar sus opiniones e intelecto, y también lo va a recoger.

Revisando el informe de la SIP sobre el Perú, una de sus preocupaciones es que, hasta ahora, el Poder Judicial no se define en torno a la compra del grupo Epensa por parte de El Comercio. ¿De qué manera eso significa un riesgo para la libertad de expresión?

Esta es una medida que ya va por su cuarto año, y era una cautelar, y se supone que las cautelares se resuelven rápidamente. Y es un tema que, en lo personal, ya siendo presidente de la SIP, me resulta difícil de tocar, pero sí te puedo decir que Fernando Berckemeyer, el vicepresidente para Perú de Libertad de expresión de la SIP, ha llevado en su informe el reclamo de que esto se resuelva. O sea, no es ya sólo una preocupación de los demandantes, sino también de los demandados.

La esencia de la demanda se daba sobre la preocupación de que esta concentración de medios, como se le llamó, afectara la libertad de expresión. En cuatro años, ¿la ha afectado?

Yo creo que, definitivamente, es una barrera.

¿Cómo se ha expresado eso?

Porque tú ves que, aún en la difícil situación que atraviesan todos los medios, el deterioro de los que están fuera de ese grupo es más complejo. No es fácil competir en ningún mercado. Cuando uno tiene un control y un dominio del mercado, es difícil que prosperen iniciativas y que se generen nuevas expresiones. En los medios de comunicación es más complejo, porque lo que está en juego es la libertad de expresión, la libertad de prensa.

Ya son cuatro gobiernos democráticos después del fujimorismo. ¿Cuál de estos cuatro ha representado mayor riesgo para la libertad de expresión?

Bueno, siempre uno tiende a irse hacia lo más cercano, porque lo que he visto últimamente son unos intentos absurdos de controlar la prensa, como el de esta congresista Aramayo, que lo único que logró es que todas las denuncias asordinadas en su contra afloraran…

Curiosamente, estos riesgos para la libertad de prensa vienen del Congreso cuando, usualmente, suelen venir del Ejecutivo.

En ese sentido, no tendría yo nada que reprochar al gobierno del presidente Kuczynski. En materia de libertad de expresión ha sido muy respetuoso. Es, desde luego, desde el Legislativo, y, desde el Legislativo, el propio fujimorismo, que no se desprende de esas taras antiguas, no aprende la lección de lo que eso le representó y cree que puede terminar controlando la prensa, y la prensa es una expresión de la ciudadanía.

Desde el fujimorismo se suele decir que La República es el periódico del antifujimorismo. ¿Lo es?

No, no es del antifujimorismo. Estamos en contra de todo aquel que esté en contra de los derechos humanos, del que no respeta la vida humana, del que coquetea con la corrupción, del que usa cualquier medio para lograr sus fines. Si ellos están colocados en ese espacio, pues seremos antifujimoristas. Si ellos se salen de ese espacio, no seremos antifujimoristas. Kenji Fujimori ha merecido algunas portadas de La República y es un Fujimori. Y tiene algunas expresiones que nosotros compartimos. Nosotros no atacamos personas. Nosotros defendemos ideales.

Finalmente, ¿sentiste el cambio de nombre de la Sala Gustavo Mohme Llona como una agresión?

Mira, inicialmente nos generó una molestia, porque pensábamos en determinado momento que era un agravio a la memoria de una persona que no está acá. No obstante, al final y razonando, creo que es una medalla más a Gustavo Mohme Llona. Siento que él trasciende a todo esto, siento que no han logrado hacerle daño, que es lo que quisieron. En el fondo, lo que han logrado es relievar nuevamente su figura. Cuando lo mencioné en la asunción de la presidencia, hubo un largo aplauso a mi padre. De manera que esas cosas quedan como un baldón más de quienes tuvieron esa iniciativa y piensan que con eso afectan su memoria. Cada día que sale La República es un homenaje a él.

Te puede interesar

Nuestras portadas