Farid Matuk

“Este censo es un absoluto retroceso”

Economista. Ha sido funcionario público en diversas instituciones. Fue jefe del Instituto Nacional de Estadística del 2002 al 2006. Catedrático de la Pontificia Universidad Católica. Ha vivido en diferentes países: Angola, Iraq, Yugoslavia, Nicaragua, entre otros.

Maritza Espinoza

Domingo, 22 de Octubre del 2017

*Entrevista realizada en la previa del Censo del domingo 22 de octubre.

Cuando fue jefe del Instituto Nacional de Estadística, Farid Matuk introdujo el concepto del "censo de derecho" y organizó el censo del 2005, que incluyó por primera vez conceptos modernos de estadística, tanto que los ciudadanos apenas lo notamos. Por eso, sus críticas al censo que se realiza hoy y que inmovilizará a toda la ciudadanía son tan esclarecedoras. De eso y de otros aspectos críticos de este aparatoso proceso hablamos en esta entrevista.

¿Qué responderás cuando, en el censo, te pregunten a qué grupo étnico consideras que perteneces?

Bueno, todavía no decido si quiero más a mi mamá o a mi papá. Porque si quiero más a mi mamá, pondré “mestizo”, porque mi apellido materno es Castro, y si quiero más a mi papá pondré “árabe”, en la sección “otros”.

¿Esto, que suena a humorada, encierra un problema técnico?

Bueno, en realidad, lo que es imprescindible es tener información de las minorías étnicas, pero la pregunta como tal está muy mal hecha, porque el criterio técnico parte no de la identificación de colores -blanco, negro-, sino de ancestros por continentes. Es la recomendación de Naciones Unidas.

¿Es la pregunta correcta?

En todas partes hay pueblos originarios: de Europa, de Asia, de África, de las Américas. Entonces, la primera entrada es por estos cuatro continentes y, dependiendo del país, se desdobla. En el caso de Perú, el desdoblamiento viene así: “¿Usted es de pueblo originario de América?” “Sí”. Entonces es: “andino”, “amazónico”. Un hecho nuevo es que, con el Señor de Sipán y la Dama de Cao, hay una revalorización de la cultura Moche que no había antes y hay gente que se considera Moche. Entonces, debiera decirse “costa”.

Pero las culturas de la costa van hasta Paracas…

Allí viene una segunda subdivisión: Yo puedo ser “quechua”, “aymara”… En el caso de los andes hay una anécdota muy buena. En una disputa que hubo sobre aguas entre gente de Huancavelica e Ica, les preguntaron por qué no colaboraban entre sí y dijeron: “es que nosotros somos huancas y ellos son paracas”. Eso es identificación étnica, cultural. O sea, se entienden distintos.

Pero justo en los pueblos del interior se dan esas diferencias entre gente que es muy parecida…

Es la identidad de cada quien. Es decir, si uno tiene el propósito de identificar cómo es la autopercepción de las personas, el cuestionario tiene que ser diseñado para capturar esto y no introducir sesgos. El otro elemento es el mestizaje, pero como está hecho el cuestionario, induce a pensar que hay un solo tipo de mestizaje: el europeo con americano. Pero pudiera haber, por ejemplo, lo que conocemos con la palabra “zambo”, que es mestizaje entre americano y africano. O el “injerto”, entre americano y asiático.

¿Y es técnicamente válido dejar este concepto, que puede ser útil para políticas de gobierno, a la cuestión subjetiva de cada cual?

Las preguntas tienen que ser hechas de manera clara y las respuestas tienen que ser las que salen de los labios del entrevistado. O sea, si viene el entrevistador y me pregunta “¿sexo?” y yo digo “mujer”, el empadronador tiene que transcribir esa respuesta. Y si me pregunta mi edad y digo “diez años”, también. El empadronador funciona como una grabadora. Entonces, si la pregunta está mal hecha, así como las labores de difusión y las tareas de sensibilización, cualquier error es responsabilidad de la oficina de estadística que no cumplió bien sus tareas.

Y tal como está planteada esta pregunta, ¿va a ser útil?

Es confusa, pero el resultado va a ser útil: va a permitir, esencialmente, un orden de magnitud claro de las minorías amazónicas y andinas. Lo demás va a ser un desastre, porque uno debería tener opciones múltiples. Por ejemplo, a la pregunta de cómo voy a responder el domingo, yo hubiera preferido marcar una X en “mestizo” y, en el otro, poner “árabe”.

Lo raro es que esta posibilidad de responder subjetivamente en algo como la etnia no se hace en torno a la identidad sexual…

Justo ahí hay otro tema, y es que hay una recomendación de la ONU de preguntas que pueden tener una reserva de opinión. Por ejemplo, la pregunta de religión, tal cual está en el censo, está mal escrita, porque falta la opción “me reservo mi opinión”. Y en las preguntas de sexo, en las encuestas más modernas, hay una opción “me reservo”, porque la opción binaria, tal cual está escrita, no me satisface.

¿Pero el ciudadano que quiera mostrar su condición de homosexual, bi o trans, no tiene también derecho a visibilizarse?

Allí pudiera darse, como en el de etnicidad, poner tres casilleros que digan: uno, femenino; dos, masculino; tres, otros. Y, en otros, como la variedad es bastante grande, poner lo que le parezca. Pero yo creo que el problema es más grave, porque lo que ha ocurrido en el censo del 2007 y va a ocurrir en este, es que, cuando hay parejas que declaran ser del mismo género, son considerados error material. El 2005 se dejó tal cual, pero hoy hay una invisibilización explícita. Si dos miembros de un hogar declaran ser pareja uno de otro y declaran el mismo sexo, el INEI modifica el resultado. La regla técnica (a la que apelan) es que “hay un error material”.

¿Cuántas parejas del mismo sexo se registraron en el 2005?

El porcentaje es alrededor del 0.7%, semejante al de México, pero en el censo del 2007 pasó a cero. ¡Nadie! Fueron invisibilizados de manera explícita.

¿Se puede decir que hay homofobia en el censo?

Yo diría que es hasta más fuerte que homofobia. Es algo así como: "La persona declaró tener diez brazos. Nadie puede tener diez brazos". Es un error en la transcripción. Esto para mí es más radical que homofobia. No existes. Lo que tú has declarado al estado es un error material.

En el censo que encabezaste el 2005 se usó el concepto de censo de derecho (considera miembros de un hogar a los residentes habituales). ¿Volver al censo de hecho (considera miembros del hogar a los que pasaron la noche allí) es un retroceso?

Es un absoluto retroceso, porque, por ejemplo, las encuestas de pobreza son de derecho. Las encuestas de desempleo, las de fertilidad, también. En el censo de hecho, no. O sea, si estoy trabajando en otro lugar, no soy parte del hogar. Si estoy de viaje, tampoco. Si estoy en un hospital, no me cuentan. Entonces, estoy utilizando un concepto de hogar que colisiona con todas las encuestas que he venido haciendo toda la vida.

Tú has dicho que este censo va a ser un caos. ¿Por qué?

Es un caos. Un primer problema es el concepto de hogar, que hemos mencionado. Número dos, a consecuencia de estar en las cuatro paredes, se ha ordenado que haya un millón de empadronadores y la logística de organizar a un millón de personas por un día es fatal. El tercer problema es la inmovilización. Todo el mundo se queja (por las incomodidades que causa). Lo otro es que los ciudadanos tienen dudas genuinas y los vehículos de consulta no funcionan: la página web está colapsada, los teléfonos no contestan, no responden en el Facebook ni Twitter. No hay atención al ciudadano y el ciudadano, con legítima razón, se disgusta.

También has mencionado que este censo hace demasiadas preguntas. ¿No es mejor que sobre a que falte información?

Es que existe información que ya está copiada en el Estado. El ejemplo es: pregunto si los miembros menores del hogar están estudiando y dónde están estudiando. ¡Eso ya está en la computadora del Ministerio de Eduación! Los cinco millones de DNIs que tienen empleo formal ya están en el Ministerio de Trabajo. Habrá unos diez millones que no tienen empleo. A esos hay que preguntarles.

¿Qué falla? ¿La integración de esa información?

Allí el problema es que, si tengo una mente que me hace creer que sigo en el siglo 19, cuando no había computadoras, no se me ocurre, por ejemplo, llegar con un formulario pre impreso o con una tablet pre cargada. Si ya tengo lo de Reniec, solamente se incorpora la información faltante o se corrige la que ha cambiado. Hay información que ya está copiada y con precisión.

Desde el otro lado, ¿cuál es o cuáles son esas preguntas fundamentales que no están?

Una de las preguntas que me parece fundamental -y que se puso en el censo del 2005- es la distancia del hogar al servicio público en cuestión. A cuánto tiempo me queda el colegio, por ejemplo. Y ahí sabríamos en cuántos lugares estamos escasos de colegio o en cuáles sobran. O a qué distancia estoy de la posta médica o del establecimiento policial... Además, habría que preguntar cuánto tiempo le toma habitualmente a usted llegar a su centro de tabajo. Es decir, lo que introduciría son tiempos que son onerosos al ciudadano, los tiempos que pone para acceder a un servicio o a la actividad que le genera ingresos. Lo que hay que hacer es un balance de qué información puede ser útil para intervención estatal.

Hace años tuvimos una pequeña polémica sobre el término “jefe del hogar”, que para muchos era anacrónica, ¿qué piensas hoy? ¿Todavía cabe ese término?

La utilidad que tiene, y eso es importante, es la estructura de parentesco dentro del hogar. Entonces, una solución que evita el conflicto y que no genera ningún problema es la que tiene Inglaterra hoy, que pregunta quién o quiénes son los dueños o arrendatarios de esta vivienda. Entonces, en el grupo familiar, dicen uno o dicen dos. Si dicen uno, no hay dilema. Y si dicen dos, ¿a quién ponemos primero? Y ponen primero a quien diablos quieran.

¿A quien el hogar decida?

Y a quien diablos quieran. Entonces, el uno es cónyuge del dos. Los demás serán hijos, cuñados, abuelos, tíos, sobrinos, lo que fuese, del uno o del dos. En las nuevas técnicas, el equivalente a jefe de hogar va a ser un máximo de dos personas. Eso no ha cambiado todavía (risas). Aunque pudieran ser más, porque la pregunta es: ¿quién es el propietario o arrendatario? Pongamos que es una casa en la que viven cuatro hermanos a los que ya les hicieron un traspaso de herencia y los cuatro son co-dueños. Entonces, el empadronador dice: ¿a quiénes pongo? Y ellos ya se pondrán en el orden que les parezca, pero lo importante es que, después, se construya la estructura de parentesco para diferenciar familias nucleares, semi extendidas, extendidas, etcétera... Y la noción del jefe de hogar desaparece.

Pero en este censo se mantiene el concepto. ¿Cuál va a ser tu respuesta, cuando te pregunten quién es el jefe de tu hogar?

Todavía no lo he decidido (risas). Como está escrito hoy, en el manual, es lo que el hogar quiera, lo que tiene el problema de la subjetividad. Y en una sociedad patriarcal como esta, voy a tener una sobre representación de varones, porque la estructura social me induce a un tipo de respuesta. El tema es que la definición operativa se pueda mantener aislada de valores sociales vigentes en el momento. El que gana más es el que gana más. El que decide qué va a la olla es el que decide qué va a la olla. El que es el dueño o arrendatario es el dueño o arrendatario. En lo personal, tomaría la solución inglesa y desaparecería la pregunta del jefe de hogar.

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