Abelardo Sánchez León

“El indulto sería faltar el respeto a los jugadores”

Sociólogo por la Pontificia Universidad Católica del Perú, poeta, escritor. Fue vicepresidente de Desco, es director de la revista Quehacer y profesor principal del Departamento de Comunicaciones de la Universidad Católica.

Maritza Espinoza

Domingo, 8 de Octubre del 2017

Sociólogo, poeta, novelista, catedrático universitario, pero, ante todo, hincha apasionado–su amor por Alianza Lima es proverbial-, Abelardo “Balo” Sánchez León analiza el fútbol con la razón y con el corazón. Conversamos con él en la oficina de profesores del departamento de Comunicación de la Universidad Católica, justo después del agónico empate con Argentina que ha resucitado nuestras esperanzas de clasificar a Rusia 2018. Sin caer en el optimismo excesivo, nos dijo, entre otras cosas, que el equipo que dirige Ricardo Gareca es “el renacer del fútbol peruano”.

Antes que nada, ¿cómo describirías tus sentimientos por el partido de ayer?

Ayer tuve la suerte de verlo con un amigo, Vicente Bustamante, con el que vimos el partido de 1969 juntos en la Bombonera. Me llamó por teléfono y me dijo: tenemos que verlo juntos, porque es por cábala. Y fue exactamente lo mismo: un empate. Dos dos, cero cero. Con angustia, porque Perú se defendió en ambas oportunidades. El 69 sí jugamos al contragolpe, porque teníamos dos velocistas: Julio Baylón y Cachito Ramírez...

Que para ti eran como la clave de esos éxitos, ¿no?

Sí, sobre todo cuando juegas tan defensivo y al contragolpe. Cosa que no teníamos hoy. Hoy no había con qué jugar al contragolpe. Entonces fuimos muy defensivos, muy resistentes, muy angustiosos.

Hace un mes dijiste que te parecía imposible que se le ganara a Argentina en la Bombonera...

Bueno, no se le ha ganado, pues (risas). Se ha empatado. El Perú no le ha ganado nunca a Argentina en Buenos Aires...

Pero ese empate es un triunfo

Ese empate puede ser leído como un buen paso. La vez pasada fue la clasificación. Esta vez es un paso previo a la clasificación, espero. Ahora, ¿cómo lo vi? Estaba pensando que no vi a ningún jugador. ¿Jugó Trauco? ¿Jugó Tapia? ¿Jugó Corzo? Y sí jugaron, pero no se les veía. Esa es la maravilla de este equipo: es un equipo. No hay individualidades. Si tienes que mencionar a alguien es al arquero y a Paolo Guerrero. Y a Guerrero, porque le mandaban pelotazos, a defenderlo contra dos o tres argentinos: el resto, obreros, anónimos, invisibles...

¿Ese es el mérito de Gareca: anular los estrellatos?

Sí. Primero, que ninguno es una estrella. Entonces, han asumido que no son estrellas, son el coro. No el coro griego, pero, sí, el coro...

¿Es algo nuevo en la selección?

Sí, en la selección, sí había siempre una individualidad. Y Argentina también: juega para Messi. El Perú no. Ayer todos se sacrificaron. Y eso me parece importante en un país donde el sacrificio no es la costumbre y la entrega desinteresada, tampoco. Entonces sí es un aporte de Gareca este equipo.

El país ha amanecido con otro ánimo, como si los problemas hubieran desaparecido. ¿Eso no es peligroso?

No. Todos sabemos que ni la poesía cambia el mundo ni un partido de fútbol te hace olvidar tus problemas. Pero sí te hace ver la vida de una manera distinta. Más confiado, más digno. El Perú ha jugado ayer con dignidad. Y al peruano, pues, lo que le falta es dignidad, y si el Estado peruano no le da dignidad, este equipo sí se lo ha dado.

A propósito de Estado, se ha dicho que si Perú clasifica, hay indulto a Fujimori. ¿Piensas que el fútbol puede hacernos olvidar cosas tan fundamentales?

No. Yo creo que el fútbol no nos hace olvidar. El tema del indulto a Fujimori es un tema latente, que está allí desde que vino. Y va a insistir. Mientras tenga dos hijos, Keiko y Kenji, cuyo proyecto político es liberar a su padre, es un tema que va a estar ahí latente. La decisión política no puede tomarse por un tema deportivo. Además, el indulto sería faltar el respeto a los jugadores. Ellos se han entregado generosamente.

Pero el uso político del fútbol es casi tradición. Recuerdo a Morales Bermúdez poniéndose la casaquilla en plena euforia futbolera el 78...

Fue para la eliminatoria de Argentina 78. Siempre hay una utilización. Lo utilizas, pues, en la euforia. Pero ningún presidente peruano va al estadio, porque da mala suerte. Entonces hay como un distanciamiento de la oficialidad, tanto en un concierto, en una filarmónica, en un ballet, como en el fútbol. No aparecen las autoridades políticas.

¿Y la gente percibe la utilización política, cuando está en la euforia, o deja pasar cualquier cosa?

Yo creo que la gente tiene derecho, en un país como este que es tan triste, tan sombrío y tan duro para muchos, a la alegría y a la euforia. Yo creo, además, que los jóvenes de hoy son distintos a mi generación. Son competitivos, los llamados emprendedores. Quieren el éxito y prescinden cada vez más de la oficialidad para lograrlo. El Perú funciona sin su Estado, sin sus gobernantes, sin esos poderes horrorosos. Y funciona. Entonces, quieren meter sus manos en el fútbol, ¡pero no pasarán! (Risas).

Perú yendo al mundial era algo impensable hace cuatro años. ¿Qué es lo que ha cambiado?

No. ¡Hace tres meses! ¿Qué ha cambiado? Primero, lo que dicen: que no se cambió a Gareca cuando íbamos en el pelotón de los últimos. Esa cosa de los periodistas, de “¡hay que cambiar al entrenador!”, no se hizo. Creo que hicieron bien Oblitas y Oviedo en mantenerlo. Fue decisión de ellos.

¿O sea que este triunfo, o expectativa de triunfo, tiene nombre propio: Gareca?

Yo creo que sí. Todo tiene nombre propio. Oblitas, Gareca. Oblitas por respaldarlo y Gareca por jugarse lo que se llama un recambio generacional. Todos ganan más en sus clubes que en la selección. La selección es o un prestigio o una entrega nacional verdadera o una vitrina futura. Para Pizarro, Farfán, Vargas, ya no es una vitrina. Pero sí es una vitrina para Araujo, para Corzo, para Trauco, para el ochenta por ciento del equipo...

¿Ese ha sido el acierto de Gareca: apostar por locales menos conocidos que por los “extranjeros”?

Pero más jóvenes. Y más entregados. Y más compactos. Y más colectivo. El fútbol es un deporte colectivo y el Perú no es un país colectivo. Es un país individualista. De eso de los “4 fantásticos” al anonimato de los jugadores, me parece un cambio importante.

¿Con este partido se destierra esta leyenda de los “4 fantásticos”?

Ojalá. Yo no creo que Pizarro y Vargas merezcan estar en el mundial de Rusia, en el caso de que vayamos. Yo creo que es mérito de Trauco, de Edison Flores, un jugador al que tengo un respeto profundo además. No me gusta la palabra humilde, pero tranquilo, sosegado, que ha sabido triunfar en base a su esfuerzo.

¿Este cliché de los los “4 fantásticos” le hizo más daño que bien al fútbol peruano?

Más daño. Juegan once. Además, ganaban más, venían, no se jugaban por la selección. Salvo Guerrero ¿no? El orden es Guerrero, Farfán y, por edad, Pizarro y Vargas. Por edad, para que no suene tan duro. Pizarro tiene 39 años. No puede jugar en la selección de fútbol..

Y Gallese, que ahora se ha convertido en ídolo de las masas, ¿qué opinión te merece?

Bueno, Gallese es otro jugador hecho solo. Viene de la San Martín, un equipo casi fantasmal, nunca juega con público, e hizo su carrera local, hasta que convenció a los ojos de los entrenadores que era un buen arquero. No la tuvo fácil tampoco. Pero ayer jugó con una tranquilidad asombrosa. Siempre el arquero tiene que ser un poquito mayor. Muchos pensamos: este es el partido de Leao Butron, pero Butrón no tiene la agilidad que tiene Gallese. Esa jugada de que tapa la pelota con todo el cuerpo, con el pecho, con las piernas… Por donde iba la pelota iba él a defenderla...

Ha sido el protagonista…

Si uno juega a la defensiva, el arquero es el protagonista. O el back centro, Alberto Rodríguez, que es un gran jugador. Siempre se lesiona, pero ya no tanto, y es un jugador con una ubicación en el área espectacular.

¿Y qué se puede decir del hincha peruano? ¿Ha evolucionado o sigue siendo la misma veleta que cuando ganan aplaude y cuando pierden pifia?

Ah, pero eso pasa en todas partes. Italia es tremendo. Cuando pierden, les tiran tomates. El fútbol es pasión, como el amor. Pasa del amor a la bronca, de la bronca al amor. No hay equilibrio necesariamente.

Lo que se escuchaba antes del partido era: la Fifa no va a dejar que pierda argentina, porque Messi es un gran negocio. ¿Ese prejuicio se fue al diablo?

Se está yendo. Los peruanos somos, pues, desconfiados. Vemos fantasmas todo el tiempo y con razón, porque siempre nos han jugado sucio. Si a un país sus políticos le han jugado sucio, le han metido, le han engañado, le han robado, es al Perú. ¿Cómo no va a ser un país desconfiado?

Pero en términos futbolísticos, se supone que el gran robo fue el partido contra Argentina en 1978…

Bueno, yo creo que eso fue el final de una gran época. Fue la vergüenza política del Perú. Ahí sí se utilizó el fútbol, ahí sí se vendió un resultado. Porque, ¿qué hacía Henry Kissinger (secretario de estado norteamericano) en el vestuario peruano. Hay una foto.

¿Quién se vendió? ¿El equipo peruano?

El equipo peruano, pues, lo obligaron a venderse. Cuando Muñante, comenzando el partido, pega un tiro al palo, todos le dicen: así no es. Y debimos perder cuatro a cero y perdimos seis a cero. Lo que estoy diciendo es lo que yo siento. No hay prueba contundente… Y Zico está convencido de que es así. Kissinger me demuestra que es así. Y, ahora, este es el renacer del fútbol peruano. Por eso es importante.

¿Y tú eres de los que ya están prendiéndole velas a San Gareca o piensas que todavía tiene errores estratégicos que corregir?

Cada vez menos. Lo que tenía antes eran los cambios. A mí no me gustaban. Estaba buscando. Entrenar a una selección que no están juntos y vienen tres días antes del partido, tiene que tener un tiempo. Otro mérito de Gareca también es creer en el torneo local. Él ha recogido a tres o cuatro jugadores del fútbol local. Y chicos de 20 ó 22 años que han jugado en la Bombonera. O sea, dejémonos de tener desconfianza a los jóvenes.

Hay una frase tuya: “queremos a Gareca como queremos a Glenda” (un personaje de Julio Cortázar). ¿Qué garantiza que su trabajo tenga continuidad, que no sea una golondrina en el verano?

Todo es una golondrina en el verano y en el Perú más todavía. Y gocemos la golondrina mientras el verano exista. Gareca es ganador. Y quiere ir al mundial. Quiere clasificar al Perú. Quiere ganarle a Colombia. Y tenemos que ganarle a Colombia para ir al mundial.

Pero Colombia viene a matar…

Perú también. En el Perú matan los de Sendero nomás. Tenemos que matar metafóricamente. No nos pesa la camiseta, no nos chupamos. Se acabó esa jerga.

Cuando ves fútbol, ¿prima la mirada del hincha o del sociólogo?

La del hincha. Lo que me enseñó la sociología es una mirada sociológica, pero gozo con el partido y lo sufro. Ayer, hasta que no acabó el partido con el tiro libre, que felizmente fue a nuestro favor, no respiré tranquilo.

¿Eres un hombre de cábalas o eres un hincha más racional?

He tenido cábalas. Esta (ver el partido con su amigo) fue una de ellas. Pero he bajado mis cábalas. Me han pasado tantas desgracias que ya no las uso. Pero sí creo en la planificación y el trabajo. Lo que veo es que, por lo menos en las últimas seis fechas, el Perú está jugando a lo mismo, sabe lo que quiere, hay un equipo base, cambias a uno por otro y el equipo no se desordena. Eso tiene que jugar contra Colombia. Tienen que ser muy fríos los jugadores. O sea, calor en las tribunas y frialdad en la cancha.

"Todos sabemos que ni la poesía cambia el mundo ni un partido de fútbol te hace olvidar tus problemas, pero sí te hace ver la vida de una manera distinta”.

“Yo creo que la gente tiene derecho, en un país como este, que es tan triste, tan sombrío y tan duro para muchos, a la alegría y a la euforia”.

“De eso de los ‘4 fantásticos’ al anonimato de los jugadores, me parece un cambio importante”.

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