Mónica Cabrejos

“Ya perdí la cuenta de las veces que me han llamado puta”

Entrevista a Mónica Cabrejos. Comunicadora.

Gabriela Wiener

Domingo, 1 de Octubre del 2017

Mónica está en una sala de embarque del aeropuerto esperando el vuelo que la lleve bien al norte, de donde nadie va a sacarla hasta por lo menos el domingo. Hace un año que no para de trabajar. Quiere descansar, leer: me manda una foto que acaba de hacer con su celu de un ejemplar del best seller Calendar Girl sobre sus piernas morenas. Al fondo el mar de Punta Sal. “Quiero dormir como un bebé”, dice. Contesta como la estrella local que es cuando le pregunto en qué está su vida: “En el mejor momento, con mucha certeza de quien soy”. Dejar en evidencia la doble moral puede ser en el Perú un trabajo a tiempo completo, del que hay que tomarse un respiro. Lo es para Mónica Cabrejos, que juega con los estereotipos femeninos y masculinos para denunciar la hipocresía de esta sociedad de machos y falsas tapadas limeñas que muchas veces la ha puesto en el blanco de sus miserias. Una mujer que pasó hambre de niña y ha trabajado desde los nueve años no se detiene en esas minucias. Ya ha sido presentadora de televisión, ha aparecido en sendas entrevistas con el aburrido de Marco Aurelio Denegri y en los últimos tiempos se ha convertido en conductora de un exitoso programa de radio. También publicó cuatro libros, uno de ellos Ni puta ni santa, que surgió de un blog que creó ya hace algunos años con el mismo nombre y del que también emana de alguna manera “Ni candy ni lady”, su desternillante unipersonal que ya lleva tres años en la Estación de Barranco. Comunicadora social y terapeuta en sexualidad y de parejas, hay una frase que define muy bien el recorrido de la exvedette: empoderamiento femenino.

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¿Amas, eres amada, odias, te diviertes, ríes, lloras, te caes, te levantas...?

Todas menos odiar. Hace mucho aprendí que el rencor es un sentimiento mucho más vinculante que el amor mismo. Y aprendí que mientras más rápido sueltes el dolor más rápido te repones de la pérdida, del daño, de la molestia. Odiar no es lo mío. Lo mío es seguir el camino incluso cuando alguien pueda haberme dañado o resentido.

¿Cuántas veces te han llamado puta?

Puta es el adjetivo favorito de los y las machistas para designar a las mujeres libres de prejuicios. Así que imagina –siendo como soy, y jodiendo como jodo– ya perdí la cuenta de las veces que lo han hecho.

¿Quiénes te lo han gritado?

Los y las machistas que odian la verdadera libertad. Y se sienten amenazados por mi voz.

Como en esa canción, ¿has hecho con cada piedra tu pared? ¿Es eso Ni candy ni lady?

Sí y no. Así nació el concepto de Ni puta ni santa, mi libro y el blog. Ni candy ni lady es mucho más que el libro. Es mi espacio favorito para divertirme de lo que nos molesta a las mujeres, para hablar de la forma en que las mujeres nos acomodamos en cada situación tratando de ser siempre aceptadas, y cómo cada una de nosotras descubre que en cada mujer habitan la santa y la diabla.

Además de por género, ¿te han discriminado por raza o clase?

El Perú es un país discriminador. Me han discriminado (como a todos en este país) lo suficiente para avergonzar al discriminador cada vez que lo detecto.

¿Qué te han dicho, gritado?

Me han dicho mona, zamba, negra, que solo sirvo para servir el café y que jamás podrían sentarse a conversar conmigo. Todo esto en televisión. Figuras memorables de nuestra tele.

Hay gente que dice que intentas convertirte a toda costa en un personaje serio.

Me encanta reírme pero a veces no me puedo reír todo lo que quisiera porque trato temas serios que no me provocan risa.

¿Responde a una estrategia de reinvención real o es parte de la vida?

La única estrategia que sigo es la que me indica el corazón. Convertirme en la persona que imagino ser es mi única estrategia. Ser feliz es mi prioridad.

¿Hacia dónde te estás moviendo?

Espero pronto hacer un alto a estudiar, al show, al trabajo mismo para dedicarme a pensar qué quiero hacer en los próximos años.

Después de ver las entrevistas, creo que eres más inteligente que Marco Aurelio Denegri. ¿Te sorprende que te lo digan?

Creo que hay inteligencias múltiples y la lingüística verbal es una de las mías. Sin duda el doctor Marco Aurelio Denegri es un hombre inteligente, estudioso del tema en sexualidad y encantador. Lo que percibes es su reflejo en mí. Tú sabes que el brillo de un entrevistado depende del entrevistador.

¿Los intelectuales y los futbolistas son tan diferentes de cerca como parecen ser de lejos?

No podría responderte esa pregunta, pues no suelo estereotipar a las personas. Conozco seres humanos, no los reduzco a su profesión u ocupación. Hablar solo de futbolistas es deshumanizarlos. Siempre me esfuerzo en conocer a las personas.

Eso de entrar en guerritas públicamente con otra mujer y acusarse mutuamente no parece muy feminista. ¿No lo crees?

Si entiendes el feminismo como que las mujeres nos defendemos y nos unimos contra el mundo, es diferente a como lo entiendo yo. El feminismo es la búsqueda de igualdad de oportunidades para ambos géneros.

¿No es darle más alimento a los misóginos?

Creo que las "mujeres" que aprovechan su condición de mujer para victimizarse le hacen tanto daño al feminismo como el machismo puro y la misoginia.

¿Vivir del faranduleo o dejar que la farándula nos viva es una elección libre?

Vivo de mi trabajo desde que tengo 9 años. “Farandulear” no ha sido nunca mi trabajo. O fui modelo, bailarina, actriz o conductora en mi pasado y siempre recibí un sueldo digno, cumplí horarios y pagué impuestos. Siempre desempeñé una función en la tele, nunca me dieron un sueldo sin trabajar.

En Ni puta ni santa dabas cátedra de apertura mental y libertad sexual como la mujer sin prejuicios ni hipocresías que eres.

No creo en tips ni en secretos para disfrutar la sexualidad. Construí un libro a base de ensayos cuyos personajes de ficción exponían los tabués de la sexualidad femenina en nuestra pacata sociedad limeña.

¿Qué te queda por aprender en el sexo o del sexo?

Soy terapeuta en sexualidad. Conozco las bases teóricas de la anatomía, el aspecto social e individual de la sexualidad. He estudiado las técnicas terapéuticas para revertir las disfunciones sexuales. Sobre mi sexualidad nunca la he convertido en hecho público. La sexualidad humana nace en la mente y creer que alguien conoce todo lo que hay en su propia mente es muy pretencioso para cualquiera. Mi mente es muy inquieta y como todo en la vida humana es cambiante.

Por razones humanitarias, ¿debe ser indultado Fujimori?

Sí. Debería tener arresto domiciliario hasta cumplir su condena.

¿Y Abimael?

No.

¿Vas a ir a ver al Papa?

No. Prefiero escucharlo, lo considero un pensador humanista con un discurso muy poderoso y unificador.

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