Entrevista

Carla Morrison: fiel a sí misma

La mexicana y ganadora de tres Grammys viene por segunda vez al Perú. Ha aprendido que hay vida después de las rupturas amorosas.

Juana Gallegos

Domingo, 3 de Septiembre del 2017

"Todos me dicen que por qué sonrío así [...] que el pantalón o que los tacones o que estoy gorda o que soy una obesa. ¡No les gusta nada! A la gente nunca se la tiene feliz".

Desde el inicio de su carrera como solista, Carla Morrison no pretendió meterse en ningún molde del mainstream. Su figura no encaja con el prototipo de belleza al que nos tiene acostumbrados la industria musical. La cantante mexicana no es delgada y algunos han tomado su voluptuosidad como una afrenta: ¡¿Cómo una cantante con su fama iba a ser gorda?! Es lo que, seguramente, se preguntan quienes la critican. Pero Morrison arremete.

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En octubre del año pasado, la marca Levi's la eligió como imagen para una línea de jeans para chicas con curvas, y como quien suelta una chispa cerca de la pólvora, la noticia fue comidilla en las redes sociales. Le escribieron cosas como: "Qué flojera estar justificando la obesidad con campañas" o "Deja de promover la mala salud". Y ella respondió: "Honestamente me importa muy poco pues entre Levi's y yo queremos promover la diversidad de mujeres en México y el mundo, mujeres con curvas habemos muchas”.

Al otro lado del hilo telefónico, desde Ciudad de México, Morrison responde con la misma certeza: "Yo estoy sobre las críticas. Lo tomo de quien viene". Ni sus detractores ni la fama la presionan a ser y hacer lo que los otros quieren. Eso se cumple con su apariencia y con su música. Morrison se sigue siendo fiel.

Con luz propia

A los 17 años se le presentó una oportunidad difícil de rechazar. Era la corista de una banda que tocaba covers en un bar de su pueblo natal, Tecute, Baja California, e inesperadamente una disquera les propuso firmar y salir de gira pero ella se negó: “Me dije, yo no quiero ser corista [...] yo no le rindo cuentas ni a mi mamá, por qué le iba a dar autoridad a un cabrón que no conozco. Dije, no señor”. Esa decisión fue crucial.

Después de Bababaluca, un trío con el que ganó cierta fama en Estados Unidos, Morrison decidió ser una solista cabal y lanzarse como artista independiente. Lo hizo subiendo sus temas a Myspace.

Nunca imaginó que aquellas letras de amor, desgarro y reproche que escribió cuando trabajaba como secretaria de atención al cliente en Macy's calarían tanto en los cibernautas.

“Fue muy intenso –dice– un día estaba tocando en un café para cuatro personas y al otro tocaba en lugares llenos y con entradas agotadas, la gente me pedía fotos, todo fue muy rápido”.

Los Grammys

El ascenso fue meteórico. El 2011 estaba llorando el final de una relación amorosa que duró seis años. Del dolor y el drama sacó abundante material para Déjenme llorar (2012), su primer álbum de estudio que le hizo ganar sus dos primeros Grammys Latinos. Rápidamente, Morrison se convirtió en un fenómeno, se ganó un nombre en la escena, recorrió México de punta a punta y la fama se presentó tan de golpe que no supo cómo reaccionar. Se cansó.

Para recuperar el rumbo, se refugió por ocho meses en las playas de Tijuana, y de este periodo nació su segundo álbum, Amor Supremo (2015) por el que ganó otro Grammy Latino por su sencillo Vez primera.

Ser cursi no es delito

Heredera del legado de cantantes tan intensos como Juan Gabriel o Chavela Vargas (nacionalizada mexicana), las letras de Carla son lacrimógenas y dolientes, sobre todo las de su primer disco. Si esas se escuchaban con un shot de tequila en la mano, los temas de Amor Supremo, se escucharán con dos. Aunque en esta última producción, Morrison, de 31 años, ha cambiado su forma de ver el amor.

En el videoclip de Azúcar Morena, muy sexy, juega con la idea de la infidelidad. Dice dame un ratito para quererte a escondidas/ en secreto podré entregarme. Ya no es la veinteañera que dice: este dolor es tan grande que me cuesta respirar. Ahora tiene el control. Después de su gira en España, este 20 de setiembre trae la maleta llena de buenos temas para este Amor Supremo Tour.

Un día estaba tocando en un café para cuatro personas y al otro tocaba en lugares llenos y con las entradas agotadas.

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