Augusto Álvarez Rodrich

“A Kuczynski le falta un Frank Underwood en el equipo”

Periodista. Director del diario Perú.21 (2002-2008). Fue conductor del programa Ampliación de Noticias de RPP. Economista por la Universidad del Pacífico. Ex vicepresidente de Osiptel.

Maritza Espinoza

Domingo, 20 de Agosto del 2017

De economista con un master en Harvard en Administración pública y alto directivo del Grupo Apoyo, Augusto Álvarez Rodrich saltó al periodismo y lo ha ejercido, sin pausa, desde que, en el 2002, fundó el diario Perú.21. Ha hecho televisión, radio y prensa escrita (a menudo simultáneamente) y hoy escribe, a diario, una columna de análisis político en La República, para lo cual tiene que escudriñar la coyuntura día a día. ¿Quién mejor que él para hablarnos de lo que está pasando con este gobierno, con la oposición y los cada vez inmanejables conflictos sociales?

PPK sigue cayendo en las encuestas, pero también Keiko y toda la clase política. ¿Qué piensas que está pasando?

Las encuestas te dicen algunas cosas, pero tengo la sospecha de que la gente está muy molesta tanto con el gobierno como con la oposición, y que lo que está habiendo son dos grupos con distintos grados de responsabilidad, pero responsabilidad en conjunto, de no enfrentar la situación…

Congreso y Ejecutivo…

Así es. Y el caso de la huelga de los maestros me parece una buena expresión de ese desorden, en el que uno ve a un gobierno como desenchufado de casi todo. ¡No tiene una conexión con su bancada parlamentaria! Uno los ve declarando en los medios como si fueran comentaristas o, en algunos casos, opositores…

¿Y un presidente en su nube cómo dibujaban a Belaúnde en su momento?

Así es. Y eso pasa con su partido y pasa con la bancada de oposición. Y luego tienes una desconexión con la calle. La manera como han manejado la huelga de los maestros te expresa que no hay una línea clara en la negociación. Tienes por un lado al ministro del interior que dice “acá hay gente vinculada al Movadef y a Sendero”; a una ministra que dice “si no vuelven a trabajar, los despido”; y luego hay un presidente de la República que los invita a Palacio.

Pero en el Congreso ha pasado lo mismo…

A eso voy. Allí lo que tienes es a la bancada fujimorista viendo cómo agarran a los maestros como ariete contra el gobierno. ¡Y terminan saliendo en las fotografías y las declaraciones junto con la gente de Movadef y la gente del Conare! Y en el medio están los maestros con un reclamo legítimo, pero también es evidente que las dirigencias de los maestros han sido tomadas por sectores que están manejando esta huelga con una evidente intencionalidad política…

¿Y es malo que una huelga sea política?

No. Está muy bien que sea política. Una huelga es política por definición. La dirigencia está actuando de la manera más política posible, pero no por los sueldos de los maestros. Es una dirigencia que tiene otra intencionalidad y es el ingreso a la política legal…

Tú en algún momento has dicho que estarías de acuerdo con que el Movadef se integre a las reglas de la política…

Creo que es un tema que sí debe discutirse. Y sí creo que es un momento en el cual, a los que, como agrupación, quieran cumplir las reglas democráticas, yo prefiero tenerlos dentro, jugando bajo las reglas, que tenerlos fuera.

El gobierno está jaqueado por todos lados: por el fujimorismo, por la protesta social y hasta desde adentro. ¿Tiene salida viable?

Como bien dices, está jaqueado por todos lados, pero creo que, principalmente, por sus indecisiones, por las incertidumbres que genera y su falta de norte político. A mí me sigue pareciendo extraño un presidente que diga que el tema político no le interesa. Lo que le falta a este gobierno es justamente plantarse políticamente.

¿Pero quién del gobierno, con el presidente que tenemos, podría dar la cara política?

Ministros con capacidad política claro que los hay. Lo que sospecho que esta gente está esperando es: tú, presidente, dime cuál es el guión. Eso fue lo que pasó con la censura de Jaime Saavedra. Puedo ser infidente, pero el más desconcertado era él, de no saber qué cosa quería el presidente y el gobierno. ¿Querían ir a una cuestión de confianza? ¿Querían entregar su cabeza? ¿Querían que vaya a pelear al congreso? ¡No tenía norte político!

Y ese fue el punto de quiebre que evidenció la debilidad del presidente, ¿no?

Mirémoslo así: la verdad es que Pedro Pablo Kuczynski es una bella persona y siempre cree en la buena voluntad de la gente y piensa que dialogando, conversando, puede sacar cosas adelante…

Pero las bellas personas no siempre son buenos políticos…

Bueno, como que a Kuczynski le falta un Frank Underwood en el equipo… En las primeras temporadas de House of Cards, cuando Underwood era congresista, enfrenta una huelga de maestros con los métodos más insólitos: agarra al jefe del sindicato, lo pone contra la puerta, lo obliga a que le meta un puñete y le dice: “ahora te voy a denunciar porque me has pegado” y el otro le dice “ya, paramos la huelga” (risas). No llegar a eso, pero sí necesitas más estrategia política.

En algún momento dijiste que el diálogo Keiko-Kuczynski había bajado la temperatura. ¿Crees que realmente hubo una tregua?

Yo creo que estamos en una tregua como la que han arreglado Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, que no es un esquema de alianza ni un esquema de “hakuna matata, vamos a ser felices y salir caminando juntos”. No. Es una tensión en la cual deben haber pactado cosas básicas con respecto a Alberto Fujimori, tema que Keiko quiere manejar. ¿Y qué cosa quiere Kuczynski? Keiko, déjame gobernar. ¿Qué quiere Keiko? No es muy claro. Algunos días parece que quisiera tumbarse al gobierno y, otros, que quisiera debilitarlo, pero tenerlo ahí. Como el vals: que sufra mucho, pero que nunca muera (risas).

Pero es evidente lo que no quiere: que su padre salga de prisión.

O que salga, pero bajo ciertas condiciones. A mí me da la impresión que, cuando el presidente Kuczynski habla del perdón médico, se trata de un arreglo por el cual dice: te voy a indultar, porque algunos médicos me van a decir que tengo que hacerlo, pero si te indulto porque estás enfermito, espero que tu comportamiento sea como el de un enfermito. Y los enfermitos no van a hacer mítines…

Pero existe la posibilidad de que Fujimori, si sale, no haga política directamente, pero avale a Kenji en desmedro de Keiko.

Absolutamente. A mí no me cabe la menor duda de que Alberto Fujimori sale, uno o dos meses, ¡y es un exitazo político! Y dice: todos los viernes mitin, hoy en Chiclayo, el otro en Piura, o en Cusco, y te lleva 200 mil personas en cada mitin. Y sospecho que con un rollo como el de Kenji: oye, déjalo a gobernar a Pedro Pablo Kuczynski. Una estrategia que Keiko Fujimori, si hubiera tenido menos pataleta, menos berrinche, más cerebro en su equipo, pudo haber tenido.

Pasando al tema periodístico y como presidente de Ipys, ¿consideras que no hay riesgo para la libertad de expresión en este gobierno?

Yo diría que el presidente Kuczynski es un Fernando Belaunde en muchas cosas…

¿En la misma nube…?

Es increíble cómo un jefe marca tanto a alguien. Su estilo de ejercer la presidencia es, en una nube, sí, pero gobernando con talante muy democrático.

Pero felizmente que lo marcó Belaunde y no Toledo…

Claro. Pero sí creo que hay cosas que lamentar y una de ellas es que, en la ley de acceso a la información pública no se haya creado este tribunal autónomo que pueda decidir en tres días, muy rápidamente, si es que una agencia de gobierno tiene o no la obligación de entregar una información que se pide.

Y el tema de la publicidad hacia los medios, ¿se está manejando con espíritu democrático también?

Pues no lo sé. Ya no dirijo ningún medio desde hace medio año y no sé cómo se esté manejando. Pero no he escuchado denuncias con respecto a que se esté privilegiando a un medio sobre otro…

A propósito, ¿cuál es tu balance de tu trabajo en la reestructuración del área de prensa de Latina? ¿Te dejó satisfecho?

No. Creo que pude hacer muchas más cosas que las que yo quería hacer…

¿Cuál fue el gran pendiente o la gran frustración?

Bueno, no hacer lo que había hecho en otros lugares. Por ejemplo, en Perú 21. De hacer un medio como el que yo hubiera querido…

De poder, ¿tú hubieras elegido trabajar con gente como Nicolás Lúcar, Aldo Mariátegui, Mónica Delta o Magaly Medina?

No lo sé, pero es que son dos condiciones diferentes. Mi experiencia en Perú.21 fue una en la cual yo tuve la capacidad de decidir desde el color de las sillas. De cero. En el otro caso, tú ya llegas a un vehículo que está en marcha. Y cuando llegas a un sitio así, lo que se hace es trabajar con lo que encuentras y en el camino vas haciendo ajustes.

¿Qué pasa cuando tienes que trabajar con periodistas –sin decir nombres- reciclados del fujimorismo que siguen jugando para el fujimorismo…?

Si algo he aprendido es que la gente quiere medios más plurales. Que tú puedas tener en un medio una visión plural de las cosas te mejora la relación con la lectoría.

Pero, ¿cuál es el límite del compromiso político de un periodista? ¿Se puede ser buen periodista teniendo una militancia partidaria?

El ser periodista va reñido con la militancia en un partido político, porque el partido político te obliga a tragarte muchos sapos. El problema de militar en un partido es que tú compras el paquete completo y un periodista en esa línea es más bien un panfletario.

De otro lado, Perla Berríos (ex conductora de Latina) ha dicho que tú quisiste presionarla para que haga publicidad para algunas empresas dentro del noticiero. ¿Fue así?

Tampoco es un tema del cual quisiera hablar, porque creo que un director o ex director de un medio no puede salir a hablar sobre temas de relación laboral con uno de los integrantes de su equipo. Te hablaría más en lo conceptual: yo sí creo que si la audiencia tiene claramente delimitado cuándo es publicidad y cuándo es contenido, no habría problema. Y yo lo aprendí, porque en Radio Capital me pedían hacer eso…

Activaciones, las llaman…

Sí. Y lo que descubrí, con mi productora, era una clave para que la gente sepa que eso era publicidad y era: un, dos, tres, ¡hey! Y era una publicidad de la Universidad Católica, recuerdo…

Pero es tu cara la que estás comprometiendo…

Claro, pero a lo que voy es a que la audiencia sabía claramente que era una publicidad. Y el periodista tiene que tener claro de qué cosa es publicidad y de qué cosa no. Lo que no es ético es que a la gente le vendas cosas que no son.

En la prensa escrita existe el cintillo que dice “publirreportaje”. ¿En la televisión cómo establecías ese cintillo?

Porque aparecía en la parte de abajo. Decía “información publicitaria”. Tuve la suerte de contar con Hugo Coya, quien me dijo: ¿Pero por qué no le ponemos un cintillo que salga diciendo “información publicitaria pagada”?

Pero hay gente que piensa que un periodista no debe hacer publicidad a productos, porque igual daña su credibilidad. Y tú has hecho publicidad comercial…

Sí. ¿De qué he hecho? De Sodimac… De cerveza Amber. Pero, en todo caso, la gente sabe que estoy haciendo una publicidad. Sería ideal un mundo donde no necesitaras publicidad para nada o que ni siquiera hubiera publicidad, pero vives en un mundo como este, en el cual la publicidad te da la posibilidad de hacer mejor periodismo.

Te puede interesar

Nuestras portadas