Patricia del Río: “Los periodistas nunca deberíamos estar en la noticia”

Entrevista a Patricia del Río. Periodista, docente universitaria y lingüista. Coconduce Ampliación de Noticias por RPP. Está ligada a temas de igualdad de género y figura como la segunda periodista más poderosa de la radio en la encuesta anual de Apoyo.

Redacción LR

Sabado, 11 de Marzo del 2017

Patricia del Río se ha hecho conocida por sus enfrentamientos en vivo con varios de sus entrevistados, entre ellos Daniel Urresti y Rafael Rey. La buscamos esta semana en que el tema de la salida de Phillip Butters de radio Capital fue la noticia más comentada. De eso y de otros temas relacionados al periodismo conversamos en esta entrevista.

Desde la muerte de Pepe Yactayo hasta la salida de Phillip Butters de Capital, como que los periodistas hemos estado en la noticia esta semana, ¿no?

Los periodistas nunca deberíamos estar en la noticia. Y me apena, porque, en el caso de Pepe Yactayo, es la peor forma de ser noticia y estamos todos conmocionados. Creo que se está hablando con demasiada ligereza, por ejemplo, del involucramiento que podría tener alguien como Beto Ortiz. Puedo discrepar de Beto en un montón de cosas, pero ahorita hay un tratamiento injusto de las especulaciones…

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¿Por qué sólo entre periodistas se da esto de “tiburón come tiburón” y no en otras profesiones?

Es curioso, porque la gente cree que los periodistas nos cubrimos. Y es un error. El espíritu de cuerpo en otros países no se hace para tapar cosas que están mal, pero sí para defender que la gente tenga libertad para ejercer su trabajo. Acá en el Perú he visto periodistas que piden que saquen a otros periodistas de un medio por sus ideas y eso no está bien.

Eso nos lleva al caso (Phillip) Butters. ¿Su salida es un atentado contra la libertad de expresión o una persecución política?

No creo que haya ninguna de las dos cosas. Con Phillip hemos trabajado en el mismo grupo muchos años y tengo ideas muy distintas de las de él. Los medios deben tener periodistas con distintas miradas y Phillip cubría cierta necesidad de representar un espacio, el de la población más conservadora, que merecía tener una voz. Creo que hubo un momento en que empezó a pasar ciertos límites, se involucró personalmente, queriendo pelearse con gente, atacando…

¿Qué crees que le pasó?

¡A todos nos puede pasar! Olvidas que tú no eres el protagonista de la noticia. Creo que lo que pasó el día de la marcha es que se excedió a unos niveles que al medio de comunicación no le dejó alternativa. Me apena mucho y creo que Phillip ha salido a pedir disculpas porque se dio cuenta de que había sobrepasado límites que no debía sobrepasar. Y tiene que darse cuenta de que una cosa es tener ideas distintas y otra, promover discriminaciones. Yo me he sentido, como mujer, varias veces afectada con lo que Phillip dice. Y como peruana, porque, si bien no pertenezco a la comunidad LGTB, no me parece que sea una comunidad que merezca el odio ni el desprecio de nadie.

¿Boicotear un programa presionando a los anunciantes te parece un mecanismo válido?

Es curioso, porque se descubre la posibilidad de que el público tiene de exigirle a su anunciante. Y me parece fantástico. Las marcas, todas, incluidos los medios de comunicación, viven del público. Bueno, el público tiene un poder que ha descubierto que puede organizar y hacer sentir a través de las redes sociales. Y no digo fantástico para que saquen a Phillip Butters, sino porque se convierte en un elemento más de control para nosotros.

Hay quienes dicen que, así como se ha vetado a Butters, van a vetar a cualquier periodista…

Para que llegue a esos niveles de organización, la ofensa tiene que ser fuerte para un grupo determinado. Si eso va a hacer que los periodistas tengamos más cuidado, en buena hora para todos nosotros. Ahora, que no me cuenten el cuento de que los anunciantes nunca han presionado.

Aquí son los anunciantes los que han sido presionados...

Exactamente. Con lo cual el poder se traslada a un ente más justo y democrático, que es finalmente el que te lee, el que te escucha, te consume: tu público.

Phillip ha dicho que esto es consecuencia de haber criticado al gobierno en el tema Chinchero.

Yo no conozco a ningún periodista que haya perdido su trabajo que no apele a ese argumento. Yo misma, una vez que perdí mi trabajo, creí en ese momento que había algo de eso. Hay muchos periodistas a los que, efectivamente, el poder político ha sacado, pero creo que el que (Butters) se haya metido con los hijos del ministro Zavala o de la ministra de Educación no lo vuelve un tema político. Además, no me parece que Phillip Butters fuera el periodista más incómodo para este gobierno. ¿A santo de qué te lo vas a volar? Iba a ser imposible que el medio no tomara la decisión que tomó.

¿Fue porque afectaba la imagen del medio o porque este estaba perdiendo anunciantes?

Yo creo que la razón ha sido bastante clara: tú puedes involucrarte en cualquier causa, pero no puedes involucrar al medio. Y Phillip cometió una serie de errores en los que asoció la marca Capital a su causa y, claro, con eso arrastras muchas cosas más.

Hay un dilema ético con los colegas que trabajaban para Odebrecht. ¿Qué opinas de eso?

Hay una cosa por la que he peleado mucho con otros periodistas: es muy raro, casi imposible, que yo trabaje para una empresa privada cuando estoy haciendo periodismo. Si me pides que haga de maestro de ceremonias, voy a decir que no. Si me pides que te escriba el prólogo de un libro, también.

¿Y un anuncio publicitario?

De ninguna manera. Y no porque me estén ofreciendo algo deshonesto, sino porque me parece que se puede prestar a confusión. ¿Si critico a la gente que lo hace? No, porque no creo que esas personas vayan a comprometer su línea periodística. La gente no es tan frágil. Pero sí me parece que ante el público puedes perder credibilidad. De hecho es complicado salir en una foto, en sociales, en una clausura de Odebrecht, tú como maestro de ceremonias, y el gerente, el presidente, todos abrazaditos y cogidos de la mano.

¿Y en qué caso sí hay conflicto de interés?

Cuando uno le hace relaciones públicas y es periodista. Hay un conflicto de interés cuando uno se presenta como técnico independiente y es un técnico contratado. Hay un conflicto cuando le pretendes limpiar la imagen a una empresa o le haces lobby.

En los últimos años apareces en la lista de periodistas poderosos. ¿Cómo te manejas con eso?

Me da risa. Yo creo que hay determinados trabajos que confieren una suerte de peso a tus opiniones, que no es algo que buscas, y creo que la mejor manera de manejarlo es seguir haciendo tu chamba como si eso no ocurriera. Porque en el momento en que me pongo a pensar que tengo algún tipo de influencia y que lo que voy a decir va a afectar a miles de peruanos, me hago la pila y no digo nada.

Tú has tenido célebres mechaderas en vivo…

¡Horrorosas!

¿Qué detona tu indignación?

La mentira, básicamente. Escuchar a un político decirte una cosa con un cinismo suele desatar preguntas muy directas o muy incisivas. Y la prepotencia. El ninguneo. Por ejemplo Urresti

Tu pelea más célebre.

Era un ministro, ¿no? Y al decirle “yo no le voy a aguantar sus patanerías” creo que me excedí también. Pero Urresti venía haciendo ese show en todos los medios de comunicación. Era bien provocador y lo hacía especialmente con las mujeres. Y pasó lo que pasó. Y no me arrepiento. Fue fuerte. Creo que de alguna manera crucé una línea, pero era imposible no hacerlo. Con Rafael Rey también me he mechado. Pero hay una cosa curiosa: creo que (Augusto) Thorndike se pelea más que yo, pero cuando yo me peleo se nota más. Pero también sé que tengo un estilo confrontacional, por decir lo menos, en determinados momentos.

¿Qué te escandaliza más: lo de Odebrecht, lo del Sodalicio o la guerra contra el currículo escolar?

Siempre me escandalizan más los temas que tienen que ver con agresión personal. La corrupción le hace un daño infinito al país y me parece que esta corrupción de Odebrecht es producto de una forma de comportarse del estado que resulta obscena, casi como pararte en una esquina a ver quién te levanta. Se prostituyó en esta necesidad de jalar la inversión extranjera a cualquier costo. Eso me da vergüenza como peruana. Lo del Sodalicio me produce una profunda pena, porque es un reflejo de lo que pasa en todo el Perú. La segunda causa de internamiento en penales y la mayor cantidad de condenados, después de robo agravado, en el Perú, es por violación sexual de menores. Somos un país de bestias. Y eso puede estar detrás de una sotana, detrás de un pantalón de un padre de familia, de la mano de un tío, de la boca de un padrastro. ¡Me produce un asco!

¿Coincides con quienes dicen que este no es un tema sólo de la Iglesia, sino que se da igual en otros ambientes e instituciones?

Me parece vergonzoso como país, pero me parece doblemente vergonzoso cuando ocurre en una institución como la iglesia católica, porque la iglesia es una autoridad moral, una casa donde uno se debería sentir protegido. Y fíjate que la marcha de ConMisHijosNoTeMetas me parece el producto de una enorme confusión. Que casi 25 mil personas salgan a marchar por la educación de sus hijos me parece un milagro. Me encantaría que marchen por otros aspectos, pero creo que hay que aprovechar esa inquietud para informar, para discutir, para debatir y para involucrar a los padres en la educación de sus hijos.

Pero le estás quitando el elemento del fundamentalismo religioso, también presente...

Me parece que no son los más. Son los que más bulla han hecho, pero detrás de ellos hay un montón de padres confundidos que se han dejado llevar efectivamente por las voces más radicales, pero, vamos, hace tiempo que en el Perú las discusiones válidas terminan siendo arrastradas por los extremos más radicales y alguien tiene que decir “basta”.

A raíz del caso Odebrecht, se da el debate de qué gobierno fue más corrupto. ¿Cuál sería tu podio de la corrupción de los gobiernos de los últimos 30 años?

Todos. Yo haría un podio chato y los pondría todos. Es verdad que el fujimorismo hizo del estado una máquina para robar, eso es terrible, pero que Toledo se pusiera la vincha contra la corrupción y nos hiciera marchar a todos detrás para después chorear es espantoso. Y que Humala le ganara a Keiko con ese argumento para hacer después lo que hacen todos es asqueroso. Y que García volviera a ser presidente del Perú con los antecedentes que tenía de los años ochenta es terrible también.

¿Cómo haces para trabajar cerca del monseñor Cipriani, que defiende curas pedófilos y ataca las banderas en las que crees?

No trabajo tan cerca de él. Él tiene un espacio, yo tengo otro. Yo soy muy crítica de la posición de monseñor Cipriani, porque me parece que no representa la esencia de la Iglesia Católica ni peruana. Creo que hay otros representantes de la iglesia que están más cercanos a los peruanos y a su manera de sentir el catolicismo. Monseñor Cipriani comete el error de vivir el catolicismo de una manera que quiere imponérsela a todos los demás.

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