La noche es mía

De corazón. En el día de su presentación oficial, íntimos le dieron vuelta al resultado (3-2) a un gran rival como Emelec. El hincha hizo la fiesta en Matute. 

30 Ene 2016 | 23:30 h

Fervor o fiebre. Sentimiento o delirio. Locura o fe. Titúlelo como usted quiera. Pero no hay otra manera de referirse a lo acontecido anoche en La Victoria. En ese barrio que respira siempre fiesta. Con una hinchada enemiga de la razón, presa de su propia alegría. Y que se ha comprometido en acompañar de manera religiosa a este Alianza Lima de Roberto Mosquera que hizo su presentación en sociedad y estrenando vestimenta nueva.
 
Esta fiesta -a la que se le llamó ‘La Noche Blanquiazul’- se inició temprano con miles de fanáticos caminando hacia el Alejandro Villanueva. La gran mayoría con sus infaltables gorritos y la camiseta blanquiazul bien puesta. Todos con los mismos cánticos, camuflados en esa pasión que no entiende de cansancio. Y que vibraron con un show que tuvo a Mathías Brivio y Lalo Archimbaud en la animación. Luces, glamour y fuegos artificiales le pusieron el colorido perfecto a una noche donde Johnnier Montaño, Walter Ibáñez y Leao Butrón  fueron los más ovacionados por su público que también golpeó la palma de la admiración con la del respeto cuando se nombró a Roberto Mosquera. 
 
Ya en lo futbolístico Alianza se quiso mostrar como un equipo hecho para circular el balón a ras del piso, dinámico en su accionar, criterioso en los movimientos tácticos sobre el verde y punzante en el área rival. Por momentos cumplió con sus objetivos cuando la pelota pasaba por los botines de Óscar Vílchez, Johnnier Montaño, Lionard Pajoy y Willyan Mimbela. Sin embargo, Emelec, a quien se le notó con mayor ritmo de competencia, hizo lo suyo y complicó con juego asociado, cambios de frente y velocidad a la retaguardia victoriana. Así, Emanuel Herera de penal, a los 25 minutos -por  mano del ‘Colo’ Ibáñez-, puso el 1-0. Al final de la primera etapa, José Quiñónez vio la roja. 
 
En el complemento, tanto Mosquera como De Felipe, DT del cuadro ecuatoriano, empezaron con la danza de los cambios. El partido se hizo por momentos de ida y vuelta, pero con un Emelec más fino en el área rival que encontró de un feroz contragolpe el 2-0 por intermedio de Robert Burbano.
 
Alianza no bajó los brazos y miró siempre el arco de enfrente, así vino el gol de Walter Ibáñez tras centro de Montaño. El hincha quería más y por eso contagió con su aliento. El equipo de Mosquera entendió el mensaje y con más empuje que fútbol logró igualar con un tiro libre de Reimond Manco.
 
Pero el cuadro íntimo y su corazón rebelde siguió y encontrar remontar el resultado gracias a un penal bien ejecutado por su capitán Walter Ibáñez.
 
Fervor o fiebre. Sentimiento o delirio. Locura o fe. Titúlelo como usted quiera. Alianza ganó y la fiesta seguirá, lo más probable, hasta fin de temporada.

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