La ciencia de la verdad, lo que el fútbol americano no quiso que sepas

Esta semana se estrenó en el Perú el film ‘La verdad oculta’ que trata sobre los daños cerebrales que sufren los jugadores de fútbol americano. Esta es la historia de Bennet Omalu, el médico africano que descubrió en 2002 aquello que se quería ocultar.

31 Ene 2016 | 7:42 h

El descubrimiento ocurrió en una autopsia de rutina en Pittsburgh, Virginia. El doctor Bennet Omalu, patólogo de la universidad local, realizó el examen forense de Mike Webster, estrella del futbol americano, cuatro veces campeón del Super Bowl con los Steelers de Pittsburgh. muerto a los 50 años de un aparente ataque cardíaco. El médico encontró algo que lo desconcertó.
 
 
Los órganos internos del jugador no mostraban signos de deterioro. Aunque el hombre, víctima de depresión y lagunas mentales, había vivido sus últimos días en la calle, dependiente de las drogas, aparentemente no tenía daños terminales. Omalu revisó su cerebro y tampoco encontró nada, así que decidió hacer análisis más profundos. Entonces se abrió otro misterio.
 
Después de pruebas de laboratorio más complejas, descubrió una acumulación anormal de proteínas en ciertas zonas del cerebro, pequeñísimos rastros de coágulos, solo hallados antes en boxeadores. Con ello diagnosticó el primer caso de Encefalopatía Crónica Traumática (CTE), una versión de la demencia que atacaba a los boxeadores, solo que esta vez se presentaba en un jugador de futbol americano.
 
Al año siguiente encontró un segundo caso. A los tres años, tenía seis. Para 2011 ya eran 24 casos. "Todos (los jugadores) presentaban el mismo historial: los primeros síntomas aparecieron una década después de retirarse y se parecían mucho a los de una persona con trastorno bipolar: cambios de humor, tendencias agresivas, trastornos obsesivo-compulsivos, insomnio, depresión, pérdida de memoria y de las funciones cognitivas", ha reseñado el diario El País sobre estos casos.
 
Omalu publicó sus hallazgos, junto a dos colegas neurólogos, en la revista médica Neurocirugía en el 2005. El título del estudio era revelador: "Encefalopatía Traumática Crónica en un jugador de la Liga Nacional de Futbol", la poderosa NFL norteamericana. Con ello echaba luz sobre una situación hasta entonces oculta o que había sido ocultada durante años. Se estaba enfrentando contra un gigante.
 
 
La NFL quiso desvirtuar sus afirmaciones, amenazó con procesos judiciales, lo conminó a retractarse, pero las pruebas hablaron por Omalu. Según sus estudios, un jugador profesional –que además ha jugado antes en la escuela y la universidad– podía haber recibido unos 70 mil golpes en la cabeza a lo largo de treinta años de carrera. Más tarde –y con nuevos casos apareciendo– la NFL debió aceptar la relación entre los golpes recibidos por los jugadores y la CTE. 

Vida de película

Benett Omalu nació en Nigeria y tiene en la actualidad 47 años. Hizo sus estudios de medicina   en su país y llegó a Estados Unidos en 1994 para completar una beca de epidemiología en la Universidad de Washington. Más tarde fue parte de un residentado en patología anatómica y clínica en la Universidad de Columbia. De allí fue a Pittsburgh, Virginia, a trabajar en la oficina forense del condado de Alleghenny. Fue ahí donde hizo sus descubrimientos. 
 
Actualmente sigue siendo médico forense en el condado de San Joaquín, California, y es profesor del Departamento de Patología Médica y Medicina de Laboratorio de la Universidad Davis. Está casado con Prema Mutiso, natural de Kenia. Tienen dos hijos, Ashly y Mark. Se convirtió en ciudadano estadounidense en febrero de 2015. 
 
Su historia fue llevada al cine con la película La verdad oculta -Concussion, en inglés- dirigida por Peter Landesman y protagonizada por Will Smith, en el papel de Omalu. La cinta está basada en el libro Conmoción Cerebral, de Jeanne Marie Laskas, la periodista que escribió un extenso y documentado artículo para la revista GQ, uno de los primeros que se publicó sobre el tema.
 
Las revelaciones de Omalu lograron que la NFL indemnice a  jugadores retirados que empezaban a sufrir los síntomas del CTE por varios millones de dólares y hoy numerosos procesos continúan abiertos. En la película hay un diálogo que pronuncia el médico y que él ha respaldado: "Como ha ocurrido con los cigarrillos, que ahora se sabe que producen cáncer; en este caso también se debe saber el daño que este deporte puede causar". Su trabajo reveló una verdad que otros pensaron que nunca saldría a la luz.
 
 

 

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