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pecados imperdonables

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Cuatro niños que estudiaban en el seminario de formación sacerdotal de Moyobamba acusan al cura español Santiago Martínez de abuso sexual en el interior del claustro. Las víctimas lo cuentan todo.

Por: Melissa Goytizolo

Testimonios Ubicación

“El padre Santiago nos dijo que no contáramos a nadie nada de lo que pasó”, era la consigna que el sacerdote español Santiago Martínez Valentín Gamazo le daba a sus víctimas, niños de 12, 13 y 14 años, alumnos con vocación sacerdotal del Seminario Menor Juan Pablo II, ubicado en Moyobamba, en la selva nororiental de la región San Martín. Martínez, denunciado por cuatro casos de abuso sexual, consumados entre 2014 y este año en las instalaciones del centro de estudios, cumplía labores de Director Espiritual de las víctimas. Aprovechó la cercanía, la extrema cercanía, el fervor religioso de los menores, para profanar su inocencia.

“Súbete el pantalón y nunca le digas a nadie lo que te estoy haciendo”, le recomendó imperativo el sacedorte Santiago Martínez a E. P. A, uno de los cuatro niños acusadores que no pudo ocultar más lo sucedido y se dirigió al despacho del rector del seminario, el sacerdote español César Gallardo De Gracia. Con el caso de E. P. A., era el tercero que escuchaba Gallardo. Y no había denunciado ante las autoridades al director espiritual Martínez. El sacerdote Martínez seguía dedicado a sus labores en el claustro rodeado de alumnos del seminario, una de cuyas reglas es el silencio absoluto.

“Fui al despacho del padre Santiago porque me dolía la barriga y me pidió que me bajara el pantalón y metió la mano debajo de mi calzoncillo, tocándome los testículos, y al escuchar tocar la puerta, me indicó que me subiera el pantalón”, relató E. C. G. al rector César Gallardo. Recién entonces decidió denunciar los cuatro casos ante la comisaría de Uchuglla, en Moyobamba, el 17 de marzo de este año. La Fiscalía Provincial de la zona todavía no resuelve formular acusación contra Santiago Martínez, quien ha sido apartado de sus actividades y reside en la catedral de Moyobamba, a quince cuadras del Seminario donde perpetró los abusos sexuales. Si la justicia funcionara, Martínez, por la gravedad de las acusaciones, debería estar bajo custodia de las autoridades. Los testimonios de las víctimas que recoge La República, son gritos contra el silencio.


Testimonios

Rompiéndole el sueño a Ángel

Ángel había cumplido 12 años cuando ingresó en el Seminario Menor Juan Pablo II de Moyobamba, donde debía estudiar para graduarse de diácono para luego continuar su camino de formación como sacerdote. Pero sería otro sacerdote, el español Santiago Martínez Valentín Gamazo, uno de sus mentores espirituales en el seminario, quien rompería brutalmente con su vocación, en el primer año en que se encontraba en el claustro.

Dos veces Santiago Martínez asaltó sexualmente a Ángel, que es el apelativo que ha escogido el niño para narrar lo que le sucedió, y obligó a dar por terminado su deseo de alcanzar el sacerdocio. Ángel nunca más quiso regresar al seminario. Hoy quiere ser odontólogo.

El caso se lo confió primero a un compañero de estudios, y resultó que también había sido víctima del padre Santiago. Luego le confesó el incidente al rector del seminario, César Gallardo De Gracia, quien convocó a los padres del menor. La madre de Ángel, quien se sintió traicionada por la confianza que había depositado en el sacerdote español, lo denunció por abuso sexual. Así concluyó la carrera religiosa que había iniciado Ángel. Mientras, el padre Santiago todavía viste la sotana, la que probablemente nunca debió concedérsele.


“Nunca cuentes lo que te hice”

E. P. A. tenía 13 años cuando lo asaltó sexualmente el padre Santiago Martínez, de 40 años de edad cuando sucedieron los hechos, en 2015, en las instalaciones del Seminario Menor Juan Pablo II, en Moyobamba. El niño buscó al sacerdote Martínez porque sentía dolores en el estómago.

“Luego de palparme el abdomen, me dijo que me bajara el pantalón y el calzoncillo, procediendo luego a tocarme el pene por un momento. Al ver esa actitud, le dije que en ese lugar no me dolía”, le confió el menor al rector del seminario, el padre César Gallardo, el 12 de marzo de este año, según consta en la denuncia fiscal.

No fue solo una vez. El abuso sexual se repitió varias veces en 2015. Así lo relató la madre del niño, quien pidió que no la identificaran, así se lo contó su hijo.

“(Mi hijo me dijo) que el padre se lo hizo varias veces. La última vez mi hijo ya no se lo consintió (al padre Santiago). Quiso bajarle el calzoncillo, pero él no se lo consintió. Y por debajo del calzoncillo, quiso tocarle el pene con la mano. Estaba con el pantalón abajo. Entonces, alguien tocó la puerta (del despacho del sacerdote) y él le dijo: “Súbete el pantalón y nunca cuentes lo que te hice”.

El niño calló por un tiempo, pero el miedo, la vergüenza, la rabia, lo impulsaron a contarlo todo al rector César Gallardo. El menor, sin embargo, decidió continuar con su vocación sacerdotal. Reside en el seminario donde abusaron sexualmente de él, y convive con los religiosos de la misma congregación a la que pertenece el presunto perpetrador, el padre Santiago Martínez, quien no ha sido expulsado de la prelatura de Moyobamba.


“La Santa Sede nos dirá cómo proceder”

Cuando sumaron cuatro casos de niños abusados sexualmente, y todos coincidieron en señalar como autor al padre Santiago Martínez, el rector del seminario César Gallardo formuló la denuncia contra el sacerdote en la comisaría de Uchuglla, en Moyobamba. Eso fue el 17 de marzo de este año, diez días después que el primer menor le contara que el padre Santiago abusó de él. Ahora el caso está en manos del fiscal Saturnino CCallo Chirinos.

El primer niño que le confesó lo sucedido al rector Gallardo fue N.J.M, el 7 de marzo. Un día antes Martínez lo abordó, pero le dijo que el cura Martínez lo empezó a atacar en 2014, cuando solo contaba con 12 años de edad. El 8 de marzo, “Ángel” denunció a Santiago Martínez. Y se sumaron E. P. A. y E.C.G el 12 de marzo.

“(Al escuchar) sus acusaciones yo lo primero que hago es hablar con los papás. Luego denuncio el caso. (…) Yo no puedo dar un juicio sobre esto, ni siquiera tengo mi opinión fija. La verdad es que no lo sé. La justicia determinará”, declaró el rector del seminario César Gallardo.

La autoridad confirmó que de los cuatro menores abusados sexualmente, dos continúan en el seminario por sus convicciones religiosas, y los otros dos abandonaron su vocación por lo que les hizo el padre Martínez.

“Hay dos chiquitos que salieron y hay dos que han querido seguir en el seminario. Algún papá no ha querido denunciar por el amor, dice, que le tiene a la Iglesia. Hay otro chiquito que sus papás no se hacen mucho cargo de él”, precisó Gallardo. El cura Santiago Martínez no quiere hablar. Prefiere la reclusión del silencio.

“El sacerdote desde el 12 de marzo está aquí en la catedral. El caso se ha enviado a la Santa Sede, en Roma. (Ellos) nos tendrán que decir cómo proceder”, explicó el secretario general de la Prelatura de Moyobamba, sacerdote José Fernando Cerro-Jativa. De ratificarse las denuncias de los niños, el sacerdote debe ser entregado a la justicia, como manda la ley.


“La pena máxima es de 12 años de cárcel”

“Cuando entre el agente del delito (el sacerdote) y la víctima (los seminaristas) existe una relación de dependencia, hay un agravante. Entonces la pena máxima es de 12 años de cárcel”, declaró el titular de la Primera Fiscalía Penal Provincial de Moyobamba, Saturnino Ccallo Chirinos.

Son dos las denuncias que están en manos del Ministerio Público. La primera, que hizo el rector del seminario, César Gallardo, por el caso de los cuatro niños, ante el fiscal Saturnino Ccallo Chirinos. El fiscal Aníbal García Torres tiene a su cargo la denuncia interpuesta por la madre de “Ángel”.

“De encontrarse responsabilidad en el imputado (Santiago Martínez), inmediatamente estaremos tomando acciones drásticas, como la prisión preventiva. Si es que hay delito se va a actuar con todo el peso de la ley. Ya casi tenemos todos los elementos recabados”, afirmó el fiscal García.

Si es así, el sacerdote Santiago Martínez pasará del cómodo e idílico reclusorio de la catedral de Moyobamba, por sus propias culpas recalará en el infierno de la cárcel.

El 10 de marzo la madre de “Ángel” denunció ante la comisaría de Uchuglla, Moyobamba, el presunto abuso sexual cometido por el sacerdote Santiago Martínez Valentín –Gamazo contra su hijo. Días más tarde el acusado también se presentó a la comisaría. Pero como indica el documento N.º4, “se acogió a su derecho de abstenerse a declarar”. El informe policial fue derivado al fiscal Marcial García Torres, de la primera Fiscalía Provincial Penal de Moyobamba. El 17 de marzo el rector del seminario, César Gallardo de Gracia, denunció ante la misma comisaría el presunto delito cometido por el sacerdote acusado contra cuatro menores, entre ellos “Ángel” y el adolescente de iniciales E.P.A. Esta denuncia fue derivada al doctor Víctor Saturnino Ccallo, fiscal coordinador de la Primera Fiscalía Penal de Moyobamba. Como indica el documento N.º5, los padres del menor E.P.A recibieron en su casa la notificación del caso.

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