Quinrapa: El primer pueblo que combatió el terrorismo

Fue un 5 de abril de 1990 cuando se creó el comité de defensa. Hasta ese día, los habitantes de Huanta - Ayacucho, vivían entre dos fuegos: Sendero Luminoso y los militares.

Jesús Gálvez Ruiz, entonces de 34 años, fue designado por el comandante EP Alfonso Robles Hurtado, del Cuartel de Castropampa, para organizar el primer Comité de Autodefensa de Huanta. Quien antes había sido torturado por los militares, recibió de ellos los conocimientos básicos para enfrentar a Sendero Luminoso.

Junto a sus vecinos recorre el actual Centro Poblado Menor de Quinrapa para señalar los lugares en donde empezaron a hacer vigilancia. Pero recuerda que antes de encabezar el éxodo, recibió clases durante cuatro noches en el Cuartel Militar de Castropampa, cuyos muros levantaron los campesinos por orden militar.

Dos momentos separados por 27 años. Los campesinos llegan a la tierra desde donde enfrentaron a Sendero Luminoso. Se vieron obligados a hacerlo porque ya no soportaban vivir entre la espada y la pared, como lo relata el fundador del Comité de Autodefensa.

Tal como les había recomendado el comandante Alfonso Robles Hurtado, encontraron un lugar estratégico que dominaba todo el panorama. Jesús Gálvez, de pie, da indicaciones sobre las tareas del día y también respecto a los cuidados que debían observar para la seguridad del grupo.

Comenzaron su tarea desde que llegaron a Quinrapa. Para protegerse del frío en las noches y del sol en el día levantaron tres chozas. Había nacido una organización campesina que empezó a ser el enemigo principal de Sendero Luminoso.

En el suelo y en la intemperie. Los niños también se sacrificaron junto a sus padres. En la captura de senderistas, el Comité de Autodefensa tenía una ventaja sobre los militares y era que los conocían muy bien. Gálvez refiere una anécdota que grafica claramente este hecho.

El ejército de campesinos empezaba el día con el izamiento de la bandera bicolor y la entonación del Himno Nacional. Después, hombres y mujeres partían a cumplir patrullas combinadas en las que los civiles solían ir adelante y los soldados atrás.

Con el tiempo adquirieron mayor dominio territorial y no dejaron nada al azar. Hoy no descartan que Sendero se oculte en el Vraem. Afirman que si vuelve a Huanta la población lo rechazaría de inmediato.

Vidal Quispe Cabezas al pie de la primera torre de vigilancia que construyeron. La experiencia de haber derrotado a Sendero Luminoso les permite decir que ni la Policía ni el Ejército podrán acabar con la nueva forma de terrorismo que hoy envuelve al país: la delincuencia común. El actual presidente del comité de autodefensa, Renán Riveros Cárdenas, persiste en esta nueva tarea.

En el espacio destinado a la Plaza de Quinrapa observan fotografías de la época en las que se ven jóvenes. Se rectifican en afirmar que el gobierno de Alberto Fujimori no pacificó el país. El pueblo lo hizo, aseveran. Y con la misma seguridad manifiestan que si vencieron a Sendero, “cómo no vamos a poder con la delincuencia común”.

Jesús Gálvez Ruiz, entonces de 34 años, fue designado por el comandante EP Alfonso Robles Hurtado, del Cuartel de Castropampa, para organizar el primer Comité de Autodefensa de Huanta. Quien antes había sido torturado por los militares, recibió de ellos los conocimientos básicos para enfrentar a Sendero Luminoso.

Junto a sus vecinos recorre el actual Centro Poblado Menor de Quinrapa para señalar los lugares en donde empezaron a hacer vigilancia. Pero recuerda que antes de encabezar el éxodo, recibió clases durante cuatro noches en el Cuartel Militar de Castropampa, cuyos muros levantaron los campesinos por orden militar.

Dos momentos separados por 27 años. Los campesinos llegan a la tierra desde donde enfrentaron a Sendero Luminoso. Se vieron obligados a hacerlo porque ya no soportaban vivir entre la espada y la pared, como lo relata el fundador del Comité de Autodefensa.

Tal como les había recomendado el comandante Alfonso Robles Hurtado, encontraron un lugar estratégico que dominaba todo el panorama. Jesús Gálvez, de pie, da indicaciones sobre las tareas del día y también respecto a los cuidados que debían observar para la seguridad del grupo.

Comenzaron su tarea desde que llegaron a Quinrapa. Para protegerse del frío en las noches y del sol en el día levantaron tres chozas. Había nacido una organización campesina que empezó a ser el enemigo principal de Sendero Luminoso.

En el suelo y en la intemperie. Los niños también se sacrificaron junto a sus padres. En la captura de senderistas, el Comité de Autodefensa tenía una ventaja sobre los militares y era que los conocían muy bien. Gálvez refiere una anécdota que grafica claramente este hecho.

El ejército de campesinos empezaba el día con el izamiento de la bandera bicolor y la entonación del Himno Nacional. Después, hombres y mujeres partían a cumplir patrullas combinadas en las que los civiles solían ir adelante y los soldados atrás.

Con el tiempo adquirieron mayor dominio territorial y no dejaron nada al azar. Hoy no descartan que Sendero se oculte en el Vraem. Afirman que si vuelve a Huanta la población lo rechazaría de inmediato.

Vidal Quispe Cabezas al pie de la primera torre de vigilancia que construyeron. La experiencia de haber derrotado a Sendero Luminoso les permite decir que ni la Policía ni el Ejército podrán acabar con la nueva forma de terrorismo que hoy envuelve al país: la delincuencia común. El actual presidente del comité de Autodefensa, Renán Riveros Cárdenas, persiste en esta nueva tarea.

En el espacio destinado a la Plaza de Quinrapa observan fotografías de la época en las que se ven jóvenes. Se rectifican en afirmar que el gobierno de Alberto Fujimori no pacificó el país. El pueblo lo hizo, aseveran. Y con la misma seguridad manifiestan que si vencieron a Sendero, “cómo no vamos a poder con la delincuencia común”.