Mirta Roa: " Augusto Roa Bastos era tan riguroso con sus obras que desechaba los textos si no le parecían perfectos"

A propósito del centenario de Roa Bastos, su hija habla acerca de la pelea con las palabras que vivió su padre durante toda su vida. Según menciona, al autor de "Yo el Supremo" no le costaba poco escribir, era tan riguroso y quería que las palabras reflejaran exactamente lo que él queríqa decir. 

13 Jun 2017 | 9:30 h

Mirta Roa, hija del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos (1917-2005) considera que su padre "luchaba mucho con las palabras, se peleaba con ellas". Estas declaraciones fueron dadas durante la presentación en Asunción de un sello postal, en el día en el que se cumple el centenario de su natalicio. 

"A Roa no le costaba poco escribir, era tan riguroso y quería que las palabras reflejaran exactamente lo que él quería decir, que luchaba mucho con las palabras, se peleaba con ellas. Para él las palabras o el lenguaje tiene un cuerpo y él quería que ese cuerpo fuera absolutamente perfecto", indicó la hija del novelista a EFE

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La presentación de la estampilla en Asunción, un total de 10.000 unidades con varias imágenes del rostro del escritor, fue parte de las muchas actividades en Paraguay y en otros países que rindieron tributo al Premio Cervantes 1989.

"Esta mañana se estaba haciendo un homenaje en Marruecos, también están hablando de hacerlo en Japón. Nombro esos dos países porque son tan lejanos a nuestra cultura y a nuestra geografía, pero también están en Francia, en Inglaterra, en Serbia, en España, en Perú o en Uruguay", señaló Roa.

La hija de la pluma más universal de Paraguay volvió a subrayar que el escritor era extremadamente "riguroso" con sus obras y desechaba los textos si no le parecían perfectos.

"En la casa teníamos un cajón grande donde él había dejado muchos escritos y no los quería ver. Una vez le preguntaron por qué desechaba y no los arregla o los guardaba y él decía que era 'como tener en la alacena alimentos vencidos. Siempre uno tiene la tentación de utilizarlos'", dijo Roa.

"No quería contaminarse con su propia obra que no le había gustado, así de riguroso era. No sacaba cosas a publicar si no estaba absolutamente convencido", añadió.

Para su hija, la celebración del centenario del natalicio de su padre servirá para darlo a conocer un poco más en Paraguay, donde consideró que es "un poco desconocido porque las nuevas generaciones no lo han conocido en persona".

"Es importante este centenario y el hecho de que gente del exterior nos venga a contar sobre Roa nos da que pensar caramba pero si ellos vienen acá a hablarnos de Roa", explicó.

Por este motivo, su deseo es que los paraguayos compartan el personaje de su padre ya sea a través de sus obras o de su persona y sus valores.

Para ella, Roa Bastos ha sido "humano, deportista, escritor, ensayista, periodista, poeta, dramaturgo y ser humano sobre todo".

También como padre, recordó que "no tiene nada que reclamar" y explicó que al mirar hacia el pasado se da cuenta de que en su figura paternal "hizo todo lo que humanamente pudo".

"No pudo más porque tuvimos que compartirlo con la literatura y con esa lucha denodada que él tuvo por la democracia", dijo Roa.

Roa Bastos es la máxima figura de la literatura paraguaya, con obras como "Yo el Supremo", "El trueno entre las hojas", "Hijo de hombre" o "El fiscal".

En ellas reflexionó sobre el poder y la historia trágica de Paraguay, y desde el exilio tuvo un importante papel opositor a la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) en el país.

 

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