Biblioteca breve

13 Ene 2018 | 6:00 h

Cuadernos Arguedianos camina hacia la indexación

La Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas ha publicado Cuadernos Arguedianos 16, revista académica institucional bajo la dirección del antropólogo José Carlos Vilcapoma.

La publicación, que se edita desde 1988, como señala el director en la presentación, “está orientada a su indexación, por lo cual se acoge a los estándares internacionales, deja sentado su compromiso de mantener este carácter en lo sucesivo”.

Cuadernos Arguedianos está dividida en cinco secciones. En la primera destacan los trabajos de autores como Edmer Calero Mar, que escribe sobre el mundo prehispánico andino como génesis de la obra novelesca de Arguedas. Asimismo, Jean-Philippe Husson analiza y compara la danza de la conquista en México y Perú. José Carlos Vilcapoma escribe: “De fiestas y dramas: el retorno de los incas”. Rolando Carrasco: “El huayno, apuntes sobre rítmica”.

En la segunda sección, “Investigaciones. Etnografías”, se cuenta el trabajo sobre la cumbia de Enrique Luis Muñoz; José Limonchi Bruño se ocupa sobre el calendario tunantero. En la tercera sección, “Fonograma” se analiza Dolores, un vals andino. En la cuarta, “Fototeca”, se reconstruye con imágenes la memoria institucional de la escuela. “Reseñas”, última sección, se comenta publicaciones.

Esas tierras malditas de Wyoming de Annie Proulx

La descripción de ese norte salvaje, en donde instaura gran parte de su narrativa Annie Proulx (Connecticut, 1935) nos hace ubicarnos en universos personales, con personajes de aparente sencillez (trabajos en granjas, vaqueros perdidos en monotemáticas jornadas sin sentido) y un espacio geográfico cargado de tragedias naturales y personales. La gran virtud de la edición de Wyoming (Lumen, 2010) reside en rescatar tres libros de relatos de una escritora referencial en el canon actual norteamericano.

El relato “Brokeback Mountain”, posiblemente su relato más famoso, ya nos brinda evidencias de su genialidad al retratar la vida de dos vaqueros que no pueden olvidar su relación homosexual. Los otros dos libros de relatos que componen el conjunto “Tierra maldita” y “Todo perfecto tal como está” nos sumergen en el mundo de mujeres perdidas en la monotonía de su hogar, nativos americanos alcoholizados y reclamando un lugar que se encuentra olvidado por los actuales pobladores que son los dueños de sus antiguas tierras. La soledad de sus personajes juegan en paralelo con los espacios de una geografía agreste, casi inconquistable, y que tiene una razón de ser en la mentalidad de sus ciudadanos que persisten en habitar aquellas inhóspitas realidades con el único interés de aferrarse a algo en sus vidas.

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