“Esta novela es un camino para llegar a los inmigrantes”

Maylis Kerangal. La escritora francesa está invitada al Hay Festival de Arequipa. En su escala en Lima, habló sobre Lampedusa, novela que narra el naufragio de un barco de inmigrantes en el Mediterráneo

9 Nov 2017 | 6:00 h

Estudió ciencias sociales, pero se hizo a la mar en literatura. Sus primeras brazadas fueron cuando trabajó en la editorial Gallimard, en la sección juvenil. Pero ante el mar abierto, desató todas sus amarras y se dedicó de lleno a la escritura de novelas. La escritora francesa Maylis de Kerangal está en el Perú, es una de las grandes invitadas al Hay Festival de Arequipa. Antes de su viaje a la ciudad mistiana, hizo un alto para conversar sobre Lampedusa (Ed. Anagrama), una novela poética y potente que narra el naufragio de una nave procedente de Libia en la que mueren 366 inmigrantes. El naufragio solo es un pretexto para señalar el miedo y rechazo de Europa a ese fenómeno contemporáneo que es la inmigración. Pero la estrategia narrativa de Maylis de Kerangal es sutil y hace que su novela, sin dejar de ser novela, también sea un canto.

“El tema del canto está presente en todo mi trabajo, yo siempre quiero que mis libros siempre canten algo. De hecho, en mi libro anterior había secciones de canto. Yo ponía en la escena alguien que cantaba y en este libro es un canto más oscuro, sombrío, triste. Es una especie de canto que se le podría dedicar a alguien que se está ahogando en el Mediterráneo. Además, hay que recordar que antes de ser escrita, la literatura era un canto”, detalla Kerangal.

La autora quiere que el lector, así como antes, en los cantos antiguos de los aedas, se veía en ellos la historia de sus pueblos, en mi novela se descubra el mundo contemporáneo.

“En esta novela –agrega Kerangal– intento que se descubra la violencia política que vive el mundo, la violencia que se da en el espacio político europeo, que es una especie de canto mucho más arcaico y terrible que el el canto literario”.

“Para mí –prosigue– los dos cantos, de la violencia y el literario, van de la mano. La idea acá es contar por los muertos, por los emigrantes, que el texto los describa, los tome en consideración, los piense, que conduzca hacia ellos. Es decir, esta novela es como un camino para llegar hasta donde los inmigrantes”.

En tanto que su novela es poética, ¿el racionalismo ha cedido al pensamiento poético?

-No, es mi manera de establecer mis vínculos. Es un trabajo que parte de la racionalidad, de hechos reales, de la política. También del hecho de que el 3 de octubre del 2013 hubo este naufragio, que no fue el primero, pero tal vez fue el naufragio que rebalsó el vaso. Y la gente tomó conciencia. Yo trato de ubicar este hecho real en una especie de red, es decir, vincular a diferentes cosas. Busco establecer las resonancias que tuvo este suceso en mi vida íntima, mis recuerdos, mis referentes.

Y es verdad, que el naufragia haya ocurrido a poca distancia de la isla Lampedusa, la protagonista de la novela asocia esta isla al nombre del escritor siciliano Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Y este enlaza a su vez a su novela El gatopardo, que se vincula con el filme de nombre homónimo que realizó Luchino Visconti. Y todo es coherente, la escena final de esta película grafica el naufragio social del príncipe Fabrizio, el protagonista.

“Es una manera de tejer un texto como si de verdad fuera un tejido –dice–. Este hecho racional tiene causas completamente reales, que no son mágicas, sino se las pueden conocer. Pero también tiene su lado espiritual. Yo tengo la concepción de Baudelaire que postula que la imaginación no es una fantasía personal, no se trata de inventar pequeñas historias, sino se trata de establecer vínculos, resonancias, ecos y crear una red de sentidos y significados”.

¿Este naufragio mostró el rostro poco solidario de Europa con los inmigrantes?

En realidad eso no es nuevo. Lo que sí ha mostrado es el rostro del miedo de Europa al extranjero porque tal vez el extranjero trae consigo una especie de amenaza tanto en el plano económico como político, como el tema del terrorismo.

En un pasaje de la novela, los isleños de Lampedusa, que son muy pobres, acogieron a los náufragos.

Sí, la gente es pobre, se dedica a la pesca y crianza, pero fueron ellos, con poco, quienes recibieron a los náufragos. Los habitantes de estas islas son los que salvaron un poco el honor de Europa.

Una isla es un espacio solitario en el mar, una persona es también una isla....

Claro que sí. Es muy interesante lo que dice, porque es interesante relacionar que se trate de una pequeña isla aislada la que pudo hacer algo por estas personas que se ahogaban. No fueron las grandes potencias, sino las pequeñas islas la que hicieron algo por estos inmigrantes.

 

Sin discurso moral

 

Pero Maylis de Kerangal dice que no la ha escrito “para dar un curso de moral”. Y que si bien es un libro comprometido, “no lo es desde arriba, sino desde abajo”.

“No me gusta que la literatura sea el instrumento para dar discursos y menos discursos políticos. Así que siempre estoy frente a un problema que es sobre todo técnico. Es decir, ¿cómo tomar la palabra política sin dar un discurso político? ¿Cómo lo hago? Permaneciendo en mi lugar de escritora frente al lenguaje”, subraya Kerangal.

“Creo que se trata de una postura buena, por ser justa y ética, porque considero que mi trabajo es escribir sobre el mundo en el que vivo. No me gusta el narcisismo. A mí me gusta mucho el nivel cero, neutral. Hay escritores, políticos que toman posición. No es mi lugar, mi lugar es la literatura dentro del lenguaje, desde allí puedo actuar”, finaliza Maylis de Kerangal.❧

perfil

  • LA AUTORA. Nació en Toulon, Francia. Su novela Naissance de un puente fue finalista del Premio Goncourt y Premio Médicis. La Academia Francesa le otorgó el premio Henri-Galo por toda su obra. Reparar a los vivos también ganó el Premio Wellcome.

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