Javier Marías, la nueva espera de Penélope

Gajes de la vida. Una novela que narra, con una prosa envolvente, una historia de amor y espionaje situada entre Madrid y Londres en los años de la Guerra Fría.

7 Oct 2017 | 6:00 h

Escribe: Carlos Villanes Cairo

¿Hasta qué punto el hado adverso decide nuestras vidas, sumiéndolas en certezas a medias, senderos imprevistos y la necesidad de tomar decisiones contrarias a nuestros proyectos? Mucho más si estamos frente a una pareja de esposos compelidos a separase por subir peldaños, pero que la realidad, inesperada y cruel, les empuja a descender hacia su Purgatorio particular. O, simplemente, somos sobrevivientes de los vericuetos que marca en nuestra existencia el caprichoso devenir cotidiano.

Un Javier Marías (Madrid, 1951) en estado puro nos entrega su nueva novela Berta Isla (Alfaguara, 2017, 544 pp.) para revivir en tiempos modernos la mítica espera de la mujer de Ulises, que tarda diez años en volver a su tierra.

Berta Isla, mujer española y protagonista de la obra, aguarda desde 1969 hasta 1990, a su dueño ausente, 21 años más que Penélope, a Tomás Nevinson, hispano-británico. Se amaron desde muy jóvenes, pero los estudios universitarios en Inglaterra de su novio, el posterior viaje para obtener un doctorado, ya como esposo, y trabajos esporádicos, los apartan muchas veces, creando una línea invisible que más los separa que los une.

Tomás obtiene el máximo grado académico de manera brillante. Desde niño ha sido superdotado para los idiomas español e inglés, mamados en el hogar paterno, y a ellos une otras lenguas que sus catedráticos admiran.

El joven políglota cuenta al famoso profesor Wheeler que volverá a Madrid para ejercer la docencia en British Council y el académico le dice que está muy equivocado porque la Corona británica requiere de sus servicios. Tomás niega esta posibilidad, pero primero con promesas y luego con un camuflado chantaje, acepta quedarse en Inglaterra.

Son los desmadrados años de la Guerra Fría y el políglota se convierte en un espía que viaja a diferentes lugares en busca de secretos bien pagados, pero que lo atan más al Reino Unido.

Mientras tanto, en Madrid, Berta Isla cuenta toda la aventura en primera persona, y el autor usa la tercera para relatar los sucesos que acompañan la vida del “fugitivo” que, por la naturaleza de su trabajo, responde con evasivas los angustiados requerimientos de su mujer, llenándola de incertidumbres que conmocionan al lector.

Alguna crítica apresurada señala como “novela de espías” a Berta Isla, pero la verdad es otra. Estamos frente a un libro envolvente por el excelente trabajo lingüístico de Javier Marías. Narra, sobre todo, la apasionada espera, las zozobras de las desapariciones y apariciones de Tomás. Desbroza la conjetura personal, la ocultación, el fingimiento, pero también la tenacidad y fragilidad del amor.

“Un espía. ¿Estabas infiltrado? ¿Eras un topo? ¿Es a eso a lo que te has dedicado? Eso que cuentas suena a Irlanda del Norte” (p. 433). Le espeta Berta, desesperada pero con furiosa entereza cuando Tomás retorna, viejo y ya convertido para siempre en otra persona.

Marías propicia un clima lento y apasionante en el largo desarrollo de su historia, con inquietante conocimiento del alma humana, sobre todo, femenina, que pese a los largos párrafos y diálogos nos devuelve a un consagrado autor que se ha convertido en uno de los candidatos recurrentes al Premio Nobel de Literatura, el que este año, una vez más, le ha sido esquivo. ❧

Javier Marías propicia un clima lento y apasionante, con el inquietante conocimiento del alma humana, sobre todo, femenina.

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