Antonio Zapata: 'Sendero tiene hoy los mismos objetivos, pero con una estrategia diferente'

El libro del historiador peruano recoge el testimonio de Elena Iparraguirre. Asimismo, hace un seguimiento detallado de cómo es que Sendero Luminoso logró su propósito de dinamitar el país.

12 Sep 2017 | 21:00 h

Hurgar en la memoria para no cometer los mismos errores. Si esta premisa se cumpliera, ¿seríamos una sociedad ideal? No lo sabemos. ¿Solo la memoria nos salvará? Puede ayudar, pero necesitamos de más herramientas. Sendero Luminoso se forjó en una sociedad llena de fracturas. Aprovechó un contexto de debilidad e indiferencia estatal. Propuso una guerra y la realizó. Se le derrotó luego de muchas muertes. Se capturó a Abimael Guzmán, su líder, y se le condenó a cadena perpetua. Han pasado 25 años y parece que no entendemos que para derrotar completamente a Sendero Luminoso hace falta curarnos como sociedad. A poner en relieve nuestros problemas y solucionarlos. No se trata de memoria. Se trata de buscar una sociedad más sólida, en cualquier factor que piense. Hoy no queremos solo recordar, también queremos empezar a curar.  

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¿Qué se hubiera evitado si es que se le tomaba más atención a Sendero en los sesenta-setenta?

Es un viejo principio que vale para todas las guerrillas del mundo. Y la pregunta es cuándo una insurrección es más débil. La respuesta es obvia: cuando comienza. Su gente no tiene experiencia. Provienen de las universidades, están recién comenzando. No tienen armas. Y sus mecanismos de organización de clandestinidad están en proceso de constituirse. En el huevo es que aplastas a una guerrilla con relativa facilidad. En el caso peruano, el Estado estaba en nada. Se les permite, antes de que entre el Ejército, que afinan su mecanismo de clandestinidad, que adquieran experiencia militar y armas.

Belaunde se equivocó mucho.

Diría que sí. En el momento en que llama a los militares, según dicen las Fuerzas Armadas, no ofrece dirección política, sino que les pasa la papa caliente y les dice “ustedes hagan lo que saben”.

Subestimó lo que podía hacer Sendero.

En el primer gobierno de Belaunde hubo una guerrilla de inspiración marxista. Él lo encarga al Ejército y acaban con ellos. A consecuencia de ello, el Ejército se empodera. Y una vez empoderado le da un golpe militar. Arranca su segundo gobierno y llega otra guerrilla también de inspiración marxista. Entonces, piensa en lo mismo y no se lo encarga al Ejército. Esa es la motivación de Belaunde para aguantar su convocatoria. Y no necesariamente el Ejército hubiera terminado con Sendero rápidamente. Cuando fue convocado en 1983, tampoco sabía mucho del asunto.


¿No había Inteligencia?

Según los belaundistas, cuando ellos entraron en los ochenta, el gobierno de Morales Bermúdez se había llevado todos los reportes de Inteligencia. Estaba desnudo el Ministerio del Interior. En ese sentido, no tienen legajos de Abimael y de los diversos líderes conocidos. Esto sería una cosa arrastrada. Lo que es verdad es que en esos dos años y medio el Ejército no aprovecha para realizar labores de Inteligencia que les permita conocer al enemigo que se estaba enfrentando con la Policía.

Y que sí conocía Sendero.

Evidentemente. Sendero se había preparado largamente. Desde los sesenta hasta el año de 1979. Unos quince años de preparación. En esos quince años estudiaron al Ejército, averiguaron cómo fue derrotado el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Y decidieron proceder de una manera distinta a los guerrilleros de 1965. El Ejército entra creyendo que es una repetición de la guerrilla del 65 y no encuentra nada.

El contexto en el que estaba el Perú no ayudaba.

El Perú es un país de grandes fracturas sociales, económicas, étnicas. Hay mucho racismo. Es un país poco integrado. Ese clima, a lo largo de de siglos, genera un malestar general. Ahora, sobre ese malestar se monta un grupo que, por razones más ideológicas, propone una guerra. Un grupo con voluntad de generar una guerra nunca hubiera encontrado condiciones para ello sin las fracturas a la que aludo. Pero a la vez, esas fracturas por sí mismas no producen una guerra. Es indispensable que haya un grupo, en este caso Sendero, con ideología, con voluntad, con determinación de hacerla.


También se puede contar con una cierta indiferencia del Estado. Por los antecedentes se sabía que en cualquier momento todo iba a explotar.

Se suponía que el gobierno de Velasco, al realizar reformas, había atemperado las contradicciones sociales. Se pensaba que después de las reformas sociales efectuadas por el gobierno militar, gracias a la transición de 1980, el país, reconciliado socialmente por Velasco, debía de adquirir la democracia política, y que ahí empezaba la modernidad. En 1980, el ánimo del país no era de vísperas de una guerra. Era más bien de la ilusión de que habíamos resuelto nuestros problemas y que entrábamos a una ruta de modernidad.

Pese a que los mismo senderistas consideraban a Velasco un fascista.

Exacto. Como Sendero tenía un opción tan radical de las cosas, Velasco les parecía un gobierno de derecha, mentiroso, que engañaba a la gente con promesas de reformas que no se efectuaban. La idea de Sendero sobre Velasco era muy negativa.

La poca presencia del Estado en las regiones más vulnerables también nos jugó en contra.

Cuando se toma la decisión de encargarle a la Policía en el momento que arranca Sendero, esto dura hasta diciembre de 1982. En esos dos años y medio, la Policía tiene comisarías rurales, donde hay cuatro o cinco efectivos, que no todos estaban de servicio a la vez. Imagínate una comisaría en cualquier pueblo de Ayacucho. Sendero asalta esta comisaría con facilidad. Eso es lo que empieza a ocurrir en algunas comunidades. Expulsan a la autoridad y toman el control. Esa derrota fácil le da a Sendero bases propias de poder en las zonas andinas.

¿Somos menos vulnerables ahora?

Ahora no hay un grupo que quiera irse a la guerra. En ese sentido, somos menos vulnerables. Pero las fracturas sociales… Me parece que permanecen. Potenciadas porque somos más gente. Con treinta millones, la fractura misma ha crecido.


La educación es otro foco que toma Sendero para captar gente. ¿Es algo parecido a lo que quiere hacer el Movadef?

Sendero tiene hoy los mismos objetivos: lograr el comunismo, el gobierno del partido, la dictadura del proletariado, etc. Ayer, querían lograr esto a través de una guerra Su estrategia era la guerra. Hoy, su lucha es político-sindical. Y ayer como hoy es la red educativa el método a través del cual extienden su influencia, captan gente, organizan partido.

Es un problema.

Depende para quién. Para ellos no. (Risas)

Para ellos no, obviamente.

Claro, para el resto.

Se convierte en un problema porque siguen con su objetivo.

Todo depende de cómo reaccione el resto. Porque si el resto, los partidos democráticos, mantiene esa indiferencia que el Estado siempre ha tenido, le dejas la cancha libre. Pero si los encaras, debates con ellos, si evidencias que sus fines son utópicos, puedes quitarle su influencia progresivamente. No es que sean tan grandes. El tema es si quieres tapar el Sol con un dedo y decir que legalmente son terroristas, entonces le dejas espacio libre. Tienes que encarar y dar respuesta política a Sendero Luminoso, a sus nuevas manifestaciones.


Ahora es difícil entender cómo hay personas que niegan excusan los crímenes de Sendero diciendo que era parte de la guerra.

Cuando la guerra empieza, Sendero monta un esquema de toma decisiones que permite evadir la responsabilidad moral de asesinatos. Esto era así: la dirección de Sendero no decidía un asesinato. Daba una consigna en general.

Asesinar a los opositores.

O a los agentes de las ONG que desvían los intereses de la causa justa del proletariado. Algo así. Cuando la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) habla con Abimael, él dice que no dio la orden. Y es verdad. Él no sabía nada.


¿Ni lo de Tarata?

Tampoco. Él se entera por los periódicos. Créeme. Así era. Ahora, el dirigente de base, el de Miraflores, recibe la orden en general: atenten contra bancos. El comité de Miraflores hace el plan concreto. Abimael tiene razón cuando dice que no ordenó. Con eso él evade una responsabilidad moral.

Como Fujimori.

Igual. Ese es el mecanismo. El patita de Miraflores también evade. Los dos se excusan. El mecanismo de toma de decisiones permite la evasión de la responsabilidad. Es la lavada de manos. Alumnos de Poncio Pilatos. Solo en algunas ocasiones, la Dirección toma la decisión. En Lucanamarca, por ejemplo. Ahí es claro: Abimael toma la decisión.

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