El Perú no es una marca

Resulta que ahora la identidad del país está siendo definida por vendedores. De acuerdo con estos esfuerzos, promovidos por el Estado y el sector privado, los turistas, los inversionistas, incluso el pueblo, deben ver al Perú como un producto identificado con un logo, es decir, una marca. De un tiempo a esta parte, se esfuerzan por vender la "marca Perú".

Debemos estar desorientados nacionalmente como para aceptar este tipo de campañas publicitarias, suerte de patriotismo de mercado que es propio de la República Empresarial fundada en 1990. Ese año el ingeniero Fujimori y las fuerzas del Consenso de Washington impusieron una nueva política económica en un momento de necesidad y desde ese entonces la economía política vive de decretos inconsultos y tratados aprobados a media noche y ahora necesita de fantasías.

Pues bien, el país no es solo ni principalmente un mercado; es su gente, sus raíces, su cultura, algo que no se debe publicitar sino enseñar. La identidad nacional es un asunto demasiado serio como para dejarlo en manos de publicistas y menos en un gobierno dizque nacionalista.

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