Patria Roja vampirizada por Sendero Luminoso

Mirko Lauer

De pronto se ha creado una situación en la cual Patria Roja, al control de Sutep nacional, aparece para el gobierno como un mal menor frente a un senderismo apenas camuflado detrás de la etiqueta Conare. Pues este último evoca un decenio largo de terrorismo sanguinario, y ahora último columnas armadas socias del narcotráfico.

En cambio, el Partido Comunista del Perú Patria Roja es un antiguo actor en la democracia electoral, en la actividad sindical y, cuando le ha ido bien, en el debate parlamentario. A pesar del llamativo membrete, PR nunca ha preconizado con convicción la lucha armada y, más importante, no la ha practicado.


Sin embargo la teoría no separa demasiado a PR de SL. Su autodefinición es elocuente: “Nos proponemos construir una sociedad distinta, más humana, digna, solidaria, independiente, verdaderamente democrática, con desarrollo y justicia social, regenerada moralmente, donde el pueblo y los excluidos de hoy sean sus verdaderos dueños y beneficiarios. Una sociedad fundada en el trabajo creador y no en la explotación del hombre por el hombre”.

El planteamiento de PR puede ser leído de varias maneras, pero al fondo es posible intuir conceptos como dictadura del proletariado, partido único o control estatal de la economía.

Lo que ha hecho siempre la diferencia con SL es más bien la disposición de Patria Roja de participar en la política democrática, y de mantenerse en la legalidad.

En cambio la articulación SL-Movadef-Conare da toda la impresión de perseguir objetivos directamente vinculados a la recuperación de su lucha armada de los 80-90. El primero de ellos es acumular peso suficiente para llegar a forzar la liberación de su máximo dirigente cuando el momento oportuno llegue.

Lo anterior parece insólito e imposible, ¿pero cuántos pensaron que algún día SL movilizaría dirigentes sindicales o estudiantiles a rostro descubierto por todo el país, algunos incluso reclamando diálogo con el gobierno? Es innegable que la táctica de abrir un periodo dedicado a hacer política que propuso Abimael Guzmán a poco de su captura ha progresado algo.

Para avanzar esa táctica SL necesitaba espacios previamente radicalizados, donde sus posiciones pudieran establecerse hasta el momento de empezar a diferenciarse. El sindicalismo magisterial ha sido el principal de esos caldos de cultivo, y ahora el objetivo es capturar su dirección nacional.

En otras palabras, para una parte del magisterio entrenado en las movilizaciones del Sutep-Patria Roja llegar a apoyar al Conare representa un paso relativamente corto. Sobre todo si está de por medio una lucha más radical por sus intereses gremiales. De ser así Patria Roja vendría a ser, muy a pesar suyo, el puente que permite el avance de SL.

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