Carta de Conakry

Mirko Lauer

Por Mirko Lauer

Estimado Mirko:

Pocos en el Perú saben de la importante conexión histórica y cultural entre Guinea y el Perú. Empero, muchos sí saben que, entre los peruanos, “el que no tiene de inga, tiene de mandinga”. La etnia Mandinka constituye el 30 por ciento de los 10 millones de habitantes de lo que hoy es el territorio de la República de Guinea y es que esta tierra fue el origen de buena parte de los esclavos que llegaron al Perú durante la colonia. La cultura afroperuana tiene pues su origen más remoto en Guinea.

Hoy, siglos después, Guinea pareciera ser un caso típico de lo que Moisés Naím llamó hace algunos días, en un extraordinario artículo en el Financial Times, “la maldición de ser ricos en recursos naturales”. Naím sostiene que la razón del subdesarrollo de algunos países es, precisamente, su riqueza en recursos naturales. Guinea tiene más del 50 por ciento de las reservas probadas de bauxita del planeta. Produce y exporta, además, oro, diamantes, aluminio, café, productos hidrobiológicos y algunos otros productos agrícolas. Sin embargo, Guinea, que tiene la tercera parte de la población del Perú, tiene apenas el 4 por ciento de nuestro PBI. Con un PBI per cápita de alrededor de 1000 dólares, es hoy uno de los países más pobres del mundo. Naím sostiene que la maldición puede romperse –y señala a EEUU y Noruega como dos casos exitosos– si se construyen ciertos pre-requisitos como son una institucionalidad democrática, transparencia e instituciones públicas efectivas. El resto, argumenta Naim con evidencia empírica y casuística, es receta conocida: mantener la estabilidad macroeconómica, un manejo prudente de las finanzas públicas, invertir parte de los ingresos extraordinarios fuera, crear “fondos para los tiempos malos”, diversificar la economía y asegurarse que el tipo de cambio no se aprecie demasiado.

El gobierno de Guinea ha convocado a elecciones democráticas (el régimen anterior obtuvo el 96 por ciento de los votos cuando fue reelegido) y se ha propuesto llevar adelante un ambicioso proceso de reformas. Viene estudiando un agresivo programa de electrificación rural y un Programa de Agua para Todos. En un país en donde tan solo el 29 por ciento de los mayores de 15 años sabe leer y escribir, la creación de condiciones mínimas para una vida digna es la única forma de construir una institucionalidad democrática. No haber entendido antes que un Estado Antiimperialista es el que atrae la inversión extranjera y negocia condiciones y no aquel que la aleja con los lugares comunes de la trasnochada retórica de los setenta, ha tenido un precio alto para Guinea.

A veces hay que mirar afuera para entender que nosotros los peruanos sí hemos avanzado.

Saludos,
Hernán Garrido Lecca

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