Empresas estatales

La posible compra de la refinería La Pampilla por Petroperú ha recuperado un viejo y acalorado debate. El debate pareciera asumir que todas las empresas estatales son malas. ¿No tenemos acaso nada que aprender de empresas estatales exitosas como son CODELCO para Chile o Petrobrás para Brasil? Ante la noticia, hay más de uno que jura haber visto al pajarito Chávez sobrevolando Palacio de Gobierno.

El miedo nacional se activa fácilmente recordando que la corrupción y el manejo político hicieron fracasar a más de una empresa estatal. Sobre este miedo, hace más de 20 años se sostiene un discurso que ha promovido importantes limitaciones al rol del Estado.

Pero el tiempo nos muestra la necesidad de revisar algunas de estas consignas y salir de la falsa polarización privado vs. público, dando espacio a nuevos modelos, en donde la alianza entre estos sectores resulta cada vez más interesante. ¿Por qué no pensar en empresas estatales que cuenten con mecanismos de control, eficacia y transparencia fuertes, donde la participación del sector privado pueda ser una alternativa?

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