Edición Impresa del 09 de Junio de 2009

Huáscar y Atahualpa

Por Armando Massé Fernández
vicepresidente del comité Iberoamericano de la Cisac

an sido muy lamentables los hechos acaecidos en Bagua, en donde han perdido la vida nativos y policías que tenían un valioso común denominador: eran peruanos.

La historia de nuestro país nos ha dejado muchas enseñanzas sobre el divisionismo y sus consecuencias nefastas. Si no, recordemos la triste historia de Huáscar y Atahualpa, los hijos del Inca Huayna Capac, quienes al destruirse entre sí en cruentas guerras civiles permitieron que los invasores españoles acaben con tan gran imperio, el imperio de nuestros incas.

Más adelante, el personalismo hizo que los libertadores Bolívar y San Martín no llegaran a un acuerdo, lo cual significó el perder la gran oportunidad de que hoy por hoy seamos una de las comunidades más importantes del mundo. Son lecciones que nos demuestran el daño que causa el divisionismo, y sin embargo, una vez más el divisionismo nos hizo presa fácil de nuestros enemigos extranjeros.

Ya entrando en la historia republicana de nuestro país, las peleas y divergencias entre los generales Santa Cruz y Gamarra en la época independentista consiguieron que el Alto Perú se desligue de nuestro suelo para formar otra bandera y seguirnos empequeñeciendo tontamente.

Para resumir lo dicho bastará con remontarnos al génesis de las sagradas escrituras, cuando Caín mató a Abel por soberbia, envidia y egolatría.

Estimados hermanos de la costa, sierra y selva, hermanos policías, nativos, estudiantes, niños, hombres y mujeres del Perú, si nosotros no somos conscientes de esta gran oportunidad que tiene hoy nuestro país, de seguir creciendo contra viento y marea y poder en poco tiempo recuperar lo perdido, habremos perdido quizás nuestra última oportunidad de lograr para nuestros hijos un país próspero y seguro, del cual nos podamos sentir orgullosos.

Puedo imaginar con cierto dolor que el Perú tenga que enfrentarse en guerra con países hermanos como Bolivia, Chile o Ecuador; puedo también recordar que hayamos tenido una guerra interna entre el terrorismo y nuestra población, pero lo que no puedo entender es que nos matemos entre peruanos a pesar de que tenemos los mismos sueños, la misma historia, la misma bandera y el mismo suelo.

l presidente García debe considerar que en estos momentos lo más importante es obrar con inteligencia… pero me refiero al servicio de inteligencia que debe de estar en estos momentos en todo el Perú con las mejores herramientas y la mayor tecnología posible para advertir y descubrir a tiempo todos estos levantamientos que tienen una direccionalidad y un propósito nefasto, indigno y cruel… ¡Atento, Presidente!¡¡Muy atento!!

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