En el reino del doble estándar

No olvidar que Antauro Humala es un golpista.

Los privilegios carcelarios que Ollanta Humala le otorgó a su hermano Antauro no significaron una pérdida de respaldo en la opinión pública pero sí implicarán un desprestigio de su Presidencia, que no es lo mismo pero se parece y que sí va a tener una repercusión negativa en otros ámbitos.

Su aprobación cayó, entre febrero y marzo, de 58 a 55%, tres puntos que son una diferencia menor al margen de error de la encuesta de Datum, por lo que no es correcto calificar la situación de ‘frenazo’, un titular del diario que la publicó que está inspirado por un pensamiento ilusorio –wishful thinking– en lugar de la verdad.
 
Por su parte, la primera dama Nadine Heredia solo cayó un punto en el mismo lapso, ubicándose ahora en 59%. Este registro es relevante por la constatación de que el gobierno es conducido como un tándem.
 
Pero el hecho de que los privilegios otorgados a Antauro Humala no hayan significado una mella en su popularidad no significa que la gente deje de reconocer que se trata, precisamente, de eso: de privilegios.
 
Según la misma encuesta, solo 20% se creyó la historia de que el traslado de Antauro a un penal en la Escuela Militar de Chorrillos obedeció a razones de seguridad, mientras que un sólido 73% opina que fue por el deseo de darle privilegios, un porcentaje idéntico a los que creen que el puesto otorgado en Beca 18 a su esposa Isabel Paiva fue por lo mismo. 
 
Ojo: no confundir a la esposa Isabel Paiva con la novia Ina Andrade, quien ya anunció boda apenas su prometido Antauro salga de la cárcel, lo cual –ojo– dice que será pronto.
 
Volviendo a la opinión pública, esta vuelve a tener actitudes sorprendentes por inconsecuentes: su creencia de que el presidente Humala otorgue privilegios indebidos a su hermano no merece una condena, quizá apelando al peruanísimo ‘es su hermano, pues’. Algo parecido, dicho sea de paso, a lo que ocurría con Alberto Fujimori cuando muchos pensaban que era un ladrón pero no por ello dejaban de apoyarlo.
 
Aunque no exactamente igual, pero por el mismo doble estándar, se entiende la reacción de un sector de la prensa y de los analistas cercanos a Ollanta Humala que sostienen que las críticas al presidente por ‘no caminar derecho’ en el caso de su hermano obedecen a una mala leche y a la pretensión de arrinconarlo.
 
En este contexto, el ex presidente Alejandro Toledo agregó ayer un argumento relevante que no ha sido bien destacado en estos días: que Antauro Humala no solo lideró el asesinato de cuatro policías sino que es, también, un golpista. Si a algunos les molesta eso de Alberto Fujimori, ¿por qué ahora se callan en el caso del hermano del presidente? Es que este es el reino del doble estándar.

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