Edición Impresa del 17 de Octubre de 2011

¿Algo se pudre en Ollantamarca?

Explicaciones urgentes que el gobierno debe dar.

La denuncia del involucramiento indebido del vicepresidente Omar Chehade para usar a la policía con el fin de favorecer una pretensión del grupo Wong es muy grave y demanda explicaciones urgentes antes de que tenga un efecto letal en la presidencia de Ollanta Humala.

IDL-Reporteros dio cuenta de una cena en la que habrían participado Chehade, su hermano Miguel, y un grupo de generales de la PNP, entre los que estaban –vestidos de civil– el hoy director Raúl Salazar, Abel Gamarra y Guillermo Arteta.

Según la denuncia, Chehade intercedió para que el general Arteta movilizara a la PNP para un desalojo en Andahuasi con el fin de que la familia Wong tome posesión de la empresa. Agrega que, como Arteta puso reparos, habría sido incluido en la reciente purga policial, mientras que, como Salazar era muy cooperativo, fue puesto como nuevo director de la PNP.  

La denuncia es muy grave pues de ella se desprende que 1. El gobierno estaba interesado en esa movida (aunque, si así fuera, no se explica por qué la orden no la dio el ministerio del Interior). 2. Se usan recursos públicos para fines privados. 3. Las órdenes de desalojo se obtienen en el Poder Judicial como quien compra chicles en la esquina. 4. Una empresa privada usa a la PNP como sus huachimanes.

5. Pierde peso la purga policial pues parecería que está orientada por chicharrones privados.
Acá hay explicaciones urgentes que deben dar Chehade, el premier Salomón Lerner, el ministro Óscar Valdés, el general Salazar y, entre otros, la familia Wong. Cuanto antes.

No es el único caso sospechoso divulgado recientemente. Diario 16 y Mirko Lauer en La República han dado cuenta de movidas muy extrañas y turbias para realizar cambios drásticos en Indecopi con el fin de favorecer a Doe Run para que esta tenga el control de la junta de acreedores. El caso es igualmente grave. El premier Lerner debe dar una explicación urgente.

El presidente Ollanta Humala, quien el sábado declaró que luchará ‘personalmente’ contra la corrupción, debe enfrentar el problema, si puede, cuanto antes. Y el nuevo procurador anticorrupción Julio Arbizu podría, por lo pronto, emitir un tuit para no dar la impresión de estar pintado en la pared.
No está mal que Humala tenga como referencia al régimen de Brasil, pero no tiene que copiar todo, como el grave problema de corrupción que, cada semana, se revela en el gobierno de Dilma Rousseff.
Humala fue elegido, entre otros factores, porque fue percibido como el mejor candidato para luchar contra la corrupción. Si se detectan escándalos grandes –como parecen estos– el efecto en la estabilidad política de su Presidencia puede ser letal.

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