Niños creadores no copistas 9
El niño de 9 años que me miraba desde sus carpeta me mostró todos sus dibujos. Había leído el Caballero Carmelo y el Vuelo de los condores y había reproducido tal cual, igualito, idéntico, algunos de los dibujos que habian ilustrado la edición.
-Mira, mi dibujante gana como 50 dolares por cada dibujo, así que si tú eres tan bueno, te puedo contratar -le dije.
El niño abrió los ojazos. A esa edad, como todos saben, con 20 soles ya te sientes rico, de modo que la cifra lo había impresionado. Pero entonces le pregunté:
-¿De quien es este dibujo?
-Mio -contgestó él.
-No, le dije, no es tuyo. Es de Bruno Cafferata, el dibujante que lo hizo, tú lo has copiado.
El niño me miró extrañado.
-Dibujas bien, pero haces copias. Cuando tú hagas el dibujo de tu propio Caballero Carmelo, cuando imagines a la niña del Vuelo de los cóndores, entonces serán tus propios dibujos. Hazlo,, tú puedes.
El niño lo entendió. La profesora también. Es cierto que para prácticar todos imitamos al principio. Pero lo que en realidad demanda el mundo son cerebros creativos, no copistas.
Cada vez que leemos un libro con los niños debemos jugar a interpretarlo, a cambiarlo, a dibujarlo, siempre al modo del niño. Usa tu cerebro para algo más importante que recordar, decía Einstein y el genio lo sabía: usaba su cerebro para imaginar, para intuir, para deducir y luego para calcular.
Si les “faltara” imaginación a los niños -nunca les falta, a quien puede faltarle es al profe o al padre- los invitamos a que conviertan a sus amigos o sus vecinos en los personajes del cuento que hayan leído. Para activar la imgianción y la creatidad, los niños solo necesitan que les demos una punta de la madeja. Ellos desenvuelven con mucha rapidez.
Javier Arévalo.