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Septiembre 14, 2009 by
yoleo
En cinco distritos de Lima, PromoLibro había colocado 5 “carpas lectoras”. Parecían esas feas carpas tipo “recoge de acá tu kilo de arroz, estimado damnificado”. Algunas editoriales habían puesto libros muy baratos en unos tristes anaqueles. Una de esas carpas estaba en San Juan de Lurigancho. Cuando le pregunté al señor Ernesto Yepes, secretario de PromoLibro, para qué había hecho eso, me respondió que su objetivo era “impulsar la industria editorial”
Yo me quedé patidifuso. Impulsar la industria editorial con 5 carpas en una ciudad de ocho millones de habitantes es tan iluso como querer detener a un toro de lidia hablándole con dulzura.
PromoLibro realiza una torpe tarea y su secretario es el responsable de que varios miles de soles de los contribuyentes se desperdicien en unos programas que no tienen objetivo alguno: la tarea de promolibro no es montar a la loca y donde le den un sitio un letrero y 40 libritos. Su tarea es coordinar a quienes tienen que velar porque las políticas públicas que promueven el acceso al libro y a la lectura de los peruanos, se cumplan.
Yepes no hace su trabajo y hace tiempo han debido reemplazarlo por alguien que no se agarre con uñas y dientes a su sueldo de 15 mil soles y que justifica su empleo mostrándo de vez en cuando al ministro de educación fotos de los fracasados módulos de lectura que anda colocando donde algún ingenuo se lo acepta.
Vigilar que se ejerza el derecho a acceder al libro y la lectura de los peruanos, en general, y de nuestros hijos en particular, es una tarea que el secretario de PromoLibro no se ha imaginado siquiera. Lo que se hace mal, en lugar de hacernos avanzar, nos retrocede. PromoLibro tiene una misión y debe vivir, pero el cadáver que lo dirige lo está asesinando.
Javier Arévalo.
Tags: Plan lectorPromoLibrosistema nacional de bibliotecas
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YoLeo, Debate
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Septiembre 08, 2009 by
yoleo
El Ministro nos ha prometido que en el 2011 no habrá un solo analfabeto en el Perú. Estupendo, pero sería más bacán si nos prometiera que esos analfabetos van a a leer. Me explico. Tenemos a millones de personas que han pasado por la educación formal que saben leer pero nunca leen. Se llaman analfabetos funcionales. Ahora, ¿por qué no leen? Por una cadena de razones que comienza con el poco acceso que tienen al libro, a la lectura y a lectores que les recomienden buenas lecturas.
Un país lleno de analfabetos funcionales es un país de pobres: el Perú lo es. Claro, dirán que tenemos millones y millones de dólares en los bancos. Pero casi todo eso es plata venida de las minas, o sea, materia prima., o sea, gorda billetera tirada en el suelo que recogemos y dura lo que demora que se gaste y que luego no deja nada.
El acceso al libro y la lectura es responsabilidad del Estado. Solo haciendo efectivo el derecho de los ciudadanos al libro y la lectura es cómo se convierte a analfabetos funcionales en lectores de verdad y al ser lectores, en persona conectadas con el mundo de la ciencia, el conocimiento, la economía y la cultura del mundo.
Lograr esto es muy sencillo: biblioteca de hogar, responsabilidad de los padres. Biblioteca de aula: responsabilidad de padres y escuela. Biblioteca de escuela (responsabilidad de la escuela, sea pública y privada) Biblioteca pública (responsabilidad, por ley que no se cumple, del Estado, sea municipio, región o gibierno central).
En realidad, que nos digan que no habrá analfabetos en el 2011 es una promesa coja. El problema real del Perú no es el analfabetismo lato y chato, ese se supera con facilidad. El real reto en el Perú es que los ciudadanos peruanos accedan al libro y la lectura. Un libro leído cada mes, por cada peruano, y en 10 años salimos de esta pobreza no solo económica, sino cultural y de espíritu que nos oprime…
Tags: Analfabetos funcionalesBibliotecasEducaciónpolítica pública de lectura. Plan lector. Javier Arévalo
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