¡Cuídate, Vallejo…! 13
VALENCIA. El único registro filmográfico de César Vallejo fue grabado aquí, en Valencia, en el verano boreal de 1937, en la fase final de la Guerra Civil Española.
(Sí, hoy vamos a seguir hablando de Vallejo, disculpen la tristeza).
En esta ciudad, en ese mes de julio, se celebró el Congreso de Escritores Antifascistas. El excelente blog Hispanoamericanos en la Guerra Civil Española llama al evento “una verdadera hazaña logística que suponía la congregación de unos cien intelectuales extranjeros, muchos de ellos con un conocimiento precario o nulo del castellano, en un país devastado por la guerra”.
Vallejo fue el único delegado peruano de un evento que congregó —en Valencia, en una Madrid casi sitiada y en París— a gente de la talla de Brecht, Malraux, Neruda, Octavio Paz, Carpentier, Huidobro et ál.
El equipo de investigación de Hispanoamericanos… atribuye la ausencia de compañeros de Vallejo a una discrepancia con Neruda, encargado de las invitaciones. En Confieso que he vivido, Neruda culpa a Huidobro de haberle “llenado la cabeza a mi ingenuo compañero de invenciones” en su contra (pero también confiesa haber cedido un pasaje para Georgette Vallejo, “insoportable para todos los demás”, a regañadientes).
El caso es que Vallejo era el único peruano presente, y éste es un dato relevante para dos observaciones de Hispanoamericanos… que son muy pertinentes para la pequeña y saludable discusión sobre la influencia de Vallejo en el imaginario sociopolítico peruano.
Los organizadores del Congreso habían impuesto un estalinismo monolítico que no cayó bien a muchos de los intelectuales reunidos. Vallejo reaccionó como solía reaccionar ante cualquier imposición, sea del lenguaje o del pensamiento.
Dice el blog: “en el discurso que Vallejo leyó en el Congreso (…), haciendo añicos la leyenda negra tan cara a la izquierda peruana, formuló un paralelismo insospechado entre el pasado conquistador y la lucha antifascista del presente: España ‘sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero’.”
Por su lado, Julio Ortega, comentando el mismo discurso, se sorprende ante unas referencias, desconcertantes en un ambiente comunista tan ortodoxo, a Jesucristo. Para decirlo en 140 caracteres o menos: Vallejo los estaba trolleando.
Un periodista argentino cerró su desencantada crónica del Congreso para el diario bonaerense El Mundo con una ácida observación —buen hallazgo de Hispanoamericanos…— de nuestro poeta:
“La mayor parte de estos escritores –me decía un joven delegado peruano cuyo nombre ignoro–, se está construyendo un pedestal con los muertos españoles; el motor que los mueve es la vanidad y el interés. Muchos están con nosotros porque la tormenta los sorprendió de este lado; si los hubiese sorprendido del otro…”
Más actual, Vallejo, imposible. ¿Qué diría de nuestra izquierda contemporánea, oscilante, caramboleante, entre Humala y Goyo, entre Antauro y Arana? ¡Cuídate de la víctima a pesar suyo, del verdugo a pesar suyo y del indiferente a pesar suyo! ¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo, negárate tres veces, y del que te negó, después, tres veces! ¡Cuídate del leal ciento por ciento! ¡Cuídate de los nuevos poderosos!



