Un desquebrajado tablero latinoamericano
Acabo de revisar la relatoría del chileno Lester Cabrera Toledo, sobre el 21º Congreso Mundial de Ciencia Política en la ciudad de Santiago de Chile, publicado por la revista digital Periodismo Internacional.cl
Este congreso, llevado a cabo a mediados de julio, tuvo como punto principal la «trilateralidad» de la relación entre Chile, Perú, Bolivia. Y ello me permite sustentar mi teoría sobre la desquebrajada situación en la que se encuentra la legión latinoamericana, y su dependencia de las grandes potencias regionales en el mundo.
En algún momento se consideró a Estados Unidos como la única potencia realmente mundial, como bien lo estableció Zbigniew Brezinsky en su libro El gran tablero mundial.
Cambios en el «gran tablero»
Brezinsky estableció que, en las postrimerías del siglo XX, el país norteamericano se convirtió en la única superpotencia del mundo: ninguna otra nación contaba con una capacidad militar y económica semejante, ni con intereses de tal alcance planetario.
Sin embargo, a raíz de la crisis economía internacional –originada por ellos de paso-, los distintos conflictos geopolíticos, y la aparición de las países emergentes como China y la India –aunque a estas alturas estancadas por los efectos de la crisis- el país norteamericano ha perdido cierta vigencia y poder en el ámbito mundial, aunque no por ello deja de ser una potencia.
Pero cuál es la diferencia Estados Unidos y las demás potencias del bloque latinoamericano. Pues al ser países en vías de desarrollo, carecemos de una estrategia global que nos permita mantener una posición en el acontecer mundial.
Fantasmas internos
Retomando Congreso Mundial de Ciencia Política en la ciudad de Santiago de Chile, donde ya se tocaba las disputas del diferendo marítimo, que actualmente está en las manos de la Corte de La Haya, y las posibles consecuencias en Bolivia, con quien Chile ya poseía una Agenda de los 13 Puntos, que al parecer el presidente peruano Alan García no se molestó en revisar, estando esta colgada en Internet.
Resulta curioso que el mismo mandatario peruano pretenda pedir en la Cumbre de Unasur, en Argentina, se aclare los 13 puntos de acuerdos entre Santiago y La Paz. Ambos países no tienen la obligación de esclarecer nada, pues ningún estatuto obliga a revelar el acuerdo soberano entre dos países democráticos.
Aunque existe la excepción prescrita en el Tratado de 1929, donde se estipula que, si Santiago concede a La Paz salida al mar por Arica, nuestro país tendría que intervenir en el proceso negociador.
Pues bien, la vistosa ruptura de vínculos que se viene desencadenando en Latinoamérica invita a pensar en que, a postrimerías del siglo XX, seguimos peleándonos dentro de la misma «vecindad».
El poder de la masa Latinoamérica se encuentre dispersa y disputada por ambiciones de poder, muchas veces antidemocráticas, llámese reeleciones y golpes de Estado.
¿Hora del cambio?
En el congreso llevado a cabo en Chile, Lester Cabrera cuenta que «un panelista argentino señaló a modo personal, que un familiar muy cercano a él, de nacionalidad boliviana, hablaba constantemente muy mal de Chile, tomando a este país como usurpador y expansionista».
Después, un descendiente directo de aquel familiar contrajo matrimonio con una persona de nacionalidad chilena, lo cual produjo inmediatamente una fuerte “reacción” de la familia. Finalizando la idea frente a la audiencia señaló: «gran parte de los argentinos también consideramos a los chilenos como expansionistas».
Tras par de segundos de silencio, un chileno señaló «nosotros lo mismo de ustedes».
Aquello, señores, no hace más que ratificar lo expuesto en párrafos anteriores. Nunca seremos partícipes del «gran tablero» de Zbigniew Brezinsky, si no enfrentamos la tarea de gestionar los conflictos y las relaciones en la región.
Asimismo, evitar el surgimiento de «rivales» -al parecer, más internos que externos- que amenacen los intereses y bienestares del bloque –el consejo de seguridad de la Unasur es utilizado para defendernos de nosotros mismos-; y clarificando el mapa de las ramificaciones estratégicas de esas nuevas realidades geopolíticas.
Es tiempo de dar un espectacular vuelco a las ideas preconcebidas sobre las relaciones diplomáticas en América Latina y sentar las bases de una nueva y estimulante concepción del papel de Latinoamérica en el mundo futuro.

Hola, yo me pregunto si es que hay algo llamado latinoamerica, entendido esto como que compartimos una serie de vínculos culturales e históricos que nos crea un sentimiento de unidad. Yo creo que no, y creo que ha habido un exceso de sentimentalismo en esa idea. La Unión Europea, lucha mucho para tratar de coincidir los intereses de sus propios miembros, pero ahi está el tema aceptar que hay intereses, en latinoamerica pareciera que se quiere negar que los países son fríos y egoístas.
paranoia contesta:
Agosto 27th, 2009 a las 3:47 pm
Las pugnas internas han ido desvaneciendo el concepto de «Latinoamèrica», y quizás hoy se hace más notorio: el golpe de estado en honduras, el proyecto de educación de Chávez, cambios en la constitución en aras de conseguir la reelecciòn, y un largo etc.
La verdad es que carecemos de un liderazgo en las políticas internas del «bloque», lo que nos seguirá mostrando como países tercermundistas ante los ojos de los grandes bloques, como la Unión Europea.
Al menos espero vivir lo suficiente para lograr ver -y escribir- el esperado cambio en la región.
Saludos,
Martín Hidalgo
Estamos entrampados desde nuestro enfoque por la incapacidad absoluta de AGP y Josel García Belaúnde en el manejo de los asuntos internacionales, las mínimas reglas y principios indican que no puedes estar peleándote constantemente con tus vecinos. Lo que evidencia que hay ingerencia EE.UU. en mantenernos divididos porque ese es su negocio.
paranoia contesta:
Agosto 27th, 2009 a las 4:04 pm
Recuerdo que hace un tiempo, Ramiro Escobar me decía que Latinoamérica no significaba para Barack Obama, más que un «files» guardado bajo la mesa para su posterior análisis.
Y si bien, parece que ese «file» ya se sacó al escritorio, no creo que la intención del presidente número 44 de los Estados Unidos sea intrometerse en América Latina.
La cuestión deviene en mantener las aguas calmas en la región, para así amortiguar las posibles consecuencias que podrían repercutir en el país norteamericano.
Ejemplo, la mayoría de coca que llega a su país sale de países latinoamericanos. La posible unión de Venezuela y Rusia, recordando la Guerra Fría.
Así pues, estas pequeñas espinas lo impulsan a tomar medidas en la política la región, a fin de preservar la tranquilidad en la región.
En demás, lo de AGP y su gabinete, ya es conocido su escasa experiencia en política internacional.
Saludos,
Martín Hidalgo