Grupo La República

Malaeducación


Cinema para GCU (y turistas “buena gente”) 0

Publicado el diciembre 16, 2011 por juancarlos

¿Y qué hay en el cine hoy? Bah, mejor compro un dvd.

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Feliz navi..bah 0

Publicado el diciembre 10, 2011 por juancarlos

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Concierto Calle 13 0

Publicado el diciembre 06, 2011 por juancarlos

QUESEQUEDENLOSQUEPUEDAN

Un verdadero santo 0

Publicado el diciembre 02, 2011 por juancarlos

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El gato 0

Publicado el noviembre 08, 2011 por juancarlos

Guión de Beto Ortiz. Dibujo: Juancarlos Rodriguez Manco. Color: Paulo Rivas
Publicado en el primer número de “Extraño” año 2006.

Editado por Perromuerto Producciones

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Aún sigue “desaparecido” 0

Publicado el octubre 28, 2011 por juancarlos

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Generación WTF 2

Publicado el octubre 16, 2011 por juancarlos

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Vergüenza Deportiva 16

Publicado el septiembre 26, 2011 por juancarlos

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Pasión y coraje 4

Publicado el agosto 09, 2011 por juancarlos

Para Gisela Salcedo con mucho cariño y respeto.
Gracias por dejarnos ser testigos de tu coraje.

I

Barro. Barro y tierra de colores. Manos amasando barro y tierra de colores. De regreso a la tierra como en el principio. Como si el acto de pintar fuese lo mismo que ilustrar páginas de la Biblia. “Creo en Dios todopoderoso y creo con la vida que me dió” pareciera que nos dijera.
Creó al hombre de barro y le insufló vida. Faltó decir que cuando dios pone la vida en su creación también puso coraje y ganas de vivir, de crear. Para Ricardo esto no es nuevo, él crea universos abstractos en su pintura, pinta con la misma materia que el creador: con barro. Y es que con barro construye historias, predica, evangeliza. Como todo apóstol de una fe, camina por desiertos, pero estos son los desiertos de la modernidad: las angustias, las dificultades, las carencias que conoce el creador que no la tiene fácil, que la suda y la hace solo; porque no hay padrino ni pinturas subvencionadas. Porque no hay algunas veces para el menú, pero para pintura sí tiene que haber. Siempre tiene que haber para un chisguete de óleo, para un lienzo, para los pinceles con los que habrá que escribir y contarnos su versión del plan divino, predicando con colores, un apóstol de la pintura, del oficio, del que pinta sin descanso como quien siente que al bajar los brazos perdería toda la fe.

II

No te conozco pero te amo. Y sé que voy a amarte hasta el momento en que desaparezcas de mi vida; y desaparecerás de ella, apenas bajes del microbús mi despeinada achori rocker. Hola y adiós, porque nunca me llevaré tu nombre.

Avenida Wilson, once de la noche, subes al micro a la volada, y te dices “ahora o nunca” o eso parece, porque tus frases para decirnos que te vamos a oír, así no nos cuadre la idea, tiemblan en la punta de tu lengua. No estás muy segura, titubeas (¿es hambre o es sueño?) te tiembla la voz diciéndonos el mismo floro de todos los cantantes que suben a los micros a rompernos los nervios en este tráfico de mierda. Todos miran hacia las ventanas, se ponen los audífonos para entrar en autismo tecnológico; pero tu voz sale y nos cae como lluvia de aguardiente, una voz poderosamente femenina se apodera del micro y nos desahueva en one: tú has venido a cantarnos tu furiosa belleza, despeinada y con la cólera juvenil que es gasolina de 97 desbordándose en tu guitarra al ritmo de una vieja guaracha de Celina y Reutilio en versión punk para empalmar, al hilo nomás, con una versión, punkeada también, del faraón de la cumbia “Chacalón” que debe estar sonriéndote desde las nubes de los cerros, porque tú le has puesto ovarios a una de sus canciones donde su heredero sólo ha sabido ponerle matonería.

cantante_microSon sólo unos breves minutos en los que todos los pasajeros del micro nos hemos quedado sorprendidos con el portento de tu voz, tu performance de rock star que nos das, en exclusiva, a los miembros de la selecta unidad de transporte público; porque dudo que vayas a tener (espero equivocarme de todo corazón) un espacio, foto y reportaje como todas esas inútiles cantantes plásticas y sin talento que tienen tanta exposición. Tan plásticas como la tarjeta del metropolitano que usas a manera de uña para tocar tu guitarra, la misma guitarra que sacudirás al final de tu canción entregada a un éxtasis musical. Acabas y vuelves a tener miedo y un poco de vergüenza. Vergüenza para robar, preciosa. Tú en este improvisado escenario has dado más de lo que nosotros podremos recolectar para darte. Hasta el chofer te colabora. ¿No dicen que todo acto genial viene del pueblo y va hacia él? Esta noche tú nos has demostrado la realeza de tu talento para abandonarnos luego, sin mayor despedida, que dejarnos solos y sólo con el recuerdo de tu voz.

III

Como si de liberar una caja repleta de mariposas se tratase, tus palabras salen para perderse en el salón. Somos cuatro gatos los que quedamos al final de la evaluación del curso; pero nos hemos quedado porque queremos oírte hablar. Porque queremos ser testigos de cómo finalizas, triunfante, esta maratón.

No se necesitan alas para volar, tampoco se necesitan pretextos para vivir y tú con una voz delicadísima, que por momentos pareciera quebrarse, nos revelas con ternura una historia triste pero llena de esperanza, coraje y fuerza que pareciera imposible de ser realizada por alguien de apariencia tan delicada.

Tu fortaleza no es terrenal, eso nos ha quedado claro.

Tú has nacido dos veces nos dices, le das las gracias a la mano que te sacó de la oscuridad de la muerte y te regresó a la vida. Nos narras una historia que contiene una moraleja bellísima que mis letras no pueden describir ni copiar la semejante belleza de tu honestidad brutal. Nos la dices como cantando, claro y sencillo y nos vuelas el corazón en pedazos con infinita ternura. Un balazo en cada corazón y una historia de coraje y vida. Nos muestras que no hay tragedia que no pueda superarse con tesón, valor y voluntad. Y por supuesto, amor. Porque sin amor no somos nada ¿amén? Amén.

Un cuadro por cada etapa. Pintura al óleo como bálsamo sanador, el lienzo como manto sagrado. Esto es el evangelio de la resurrección. En una jornada grisácea, plagada de egos gigantescos con ideas pequeñas, de monigotes y esperpentos sin corazón, de textos hormonales repetitivos hasta la náusea, tu historia y registro, Gisela, nos demuestra que no hay depresión ni ciclotimia que valga. A ti te llegan esos disfuerzos de diva adolescente agonizante (pero que ¡ay! sigue muriendo) Tú pintas con el corazón en una mano, sujetándolo muy fuerte; porque la vida es un don que a muy pocas personas se le otorga dos veces.

Tú regresaste desde la oscuridad trayéndonos la luz de tu coraje.

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El que no la debe ¿no la teme? 0

Publicado el julio 25, 2011 por juancarlos

¿ARRUGADOR?

El texto interior es de Pedro Salinas de su artículo “En apenas cuatro palabras”



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