Marica asqueroso

Mientras en Madrid, España le gritan ‘marica asqueroso’ a Jaime Bayly, en los EE.UU. Barack Obama manifiesta su aprobación a la unión civil entre personas del mismo sexo (a pesar de que años atrás dijo exactamente lo contrario) y nos preguntamos ¡¿Qué diablos está pasando en occidente?!

Por @RicardoMayta

Peor que decirles a tus padres que no crees en dios es decirles que eres gay. Y es que la religión nos ha instruido a desaprobar tantas cosas que si hiciéramos una lista seguiríamos escribiéndola hasta mi próximo artículo, debido a que la homosexualidad tiene un lugar especial en el corazón de las religiones.

Para el cristiano promedio hay algo malo con ser homosexual, pero en mi opinión, si tú eres de los que gritan ‘marica’ a alguien, en verdad debe haber algo malo contigo. ‘Homosexual‘ no es un insulto, ya que no es antinatural serlo porque siempre se dio y se sigue dando en la naturaleza, ni es una abominación ante los ojos de dios…Bueno, ya sabemos que dios no existe.

Cuando me llaman gay, marica, homosexual o cualquiera de sus creativas variantes, no puedo evitar sentir extrañeza por lo sensible que es el tema de la homosexualidad en la vida de esas personas. Aún si lo fuese y me llamaran así, sería el equivalente a usar cualquier término de discriminación.

Pero lo que realmente me preocupa el hecho de que, en algunos países, agencias católicas de adopción de niños prefieran cerrar  antes que dar la adopción a un padre homosexual, pero luego entiendo que con el historial del trato a los niños que tiene la Iglesia, el tema de de la homosexualidad pasa a un segundo plano.

¿Y que hay con respecto a las declaraciones de Barack Obama? El cambio de discurso en relación sus declaraciones de 2008 parece haber abandonado la odiosa imagen de moralina, muy desgastada y ahora pretende ‘europeizar’ su propuesta a seis meses de nuevas elecciones presidenciales.

Estados Unidos aún está lejos de alcanzar estándares vistos en otros países. Sobre todo si aún parece existir aquel cinturón bíblico y prolifera tanto fanático bíblico creacionista infiltrándose en la educación.

Holanda, en 2001, fue el primer país del mundo en legalizar el matrimonio gay. Le siguieron Bélgica, España, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Islandia y Portugal. Canadá lo aprobó en 2005, y Argentina en el 2010. En el 2012 resulta desfasado reprobar dicho cambio. Sobre todo, cuando todavía hay sociedades que afirman que la homosexualidad no es natural.

El renombrado etólogo y zoólogo Richard Dawkins describe las teorías que en la actualidad se manejan respecto al tema de la homosexualidad en el campo biológico y que describen el papel que ha desempeñado en el reino animal:

“La primera posibilidad sería la del “tío gay”. Mientras los hombres heterosexuales salían a cazar, mujeres y niños quedaban al cuidado de los hombres homosexuales, a quienes los otros hombres confiaban para que se quedaran con sus mujeres. Hubo, pues, una función de resguardo y protección.

La segunda teoría es la de la bisexualidad. Quienes se quedaban al cuidado de las mujeres y los niños eran en realidad bisexuales, a quienes los hombres heterosexuales tomaban más por homosexuales y confiaban. Estos podían acceder a reproducirse con las mujeres y así transmitían el gen.

La tercera teoría es la que dice que el “gen gay” se empezó a manifestar como tal en las condiciones ambientales actuales, pero pudo haber sido utilizado y haberse manifestado en otro tipo de carácter o habilidad en el proceso evolutivo. Por ejemplo: mientras un gen se puede manifestar de una manera en condiciones ambientales donde a los niños se les amamanta de pecho, tal gen podría manifestarse de otra manera en un ambiente donde los niños son alimentados con biberón. Así, cuando las condiciones ambientales cambiaron, el gen que tenía otra función pasó a ser un gen para la homosexualidad.”

Quizás, para entender de dónde nace la idea de incorrecto, pecado, inmoral, antinatural, abominación, defecto, vergüenza, debamos conocer el origen bíblico de la homofobia:

Levítico 18:22:
“No te echarás con varón como con mujer, es abominación.”

Apocalipsis 21:8:
“Que los abominables tendrán su parte en el lago de fuego y azufre.”

Romanos 1:26,27:
“Por esto Dios les entregó a pasiones vergonzosas pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres…”

Los valores de un inmoral

  
Las razones por las que se me podría considerar un inmoral son varias, pero puedo iniciar afirmando que el hombre nunca dejó de ser un animal, capaz de ejercer una crueldad comparable con la vista en la batalla por la supervivencia en la naturaleza. La crueldad es una manifestación natural del hombre y carece de valoración moral.

Por @RicardoMayta

El hombre es un animal que encuentra placer en manifestar su crueldad hacia los demás. Más aún con quien considera que le ha producido algún daño o perjuicio.

En los inicios de la humanidad la crueldad del hombre se manifestaba cuando para sobrevivir se tenía que matar. Se era cazador o se era cazado. La crueldad era la única herramienta para la  supervivencia.

Posteriormente, la humanidad hizo uso de dicha crueldad para formar las grandes civilizaciones. Un pueblo organizado lo ejercía hacia otro –pequeño o más grande en número– y le permitió conquistarlo. Incluso, en nuestros días uno nace conquistado tras el título de ciudadano y sometido a las leyes de un ente más fuerte y organizado: el Estado.

No podemos decir que en la actualidad la figura de ‘la ley de la selva’, en donde el más grande devora al más pequeño, haya desaparecido. Existe otra forma de conquista que es aprobada globalmente y que incluso es fomentada, reglamentada y promovida libremente. En el campo de la economía es conocida como ‘libertad de mercado’, en donde se aplica la batalla por la supervivencia y donde el capitalismo representa el mismo mecanismo de conquista que en el campo biológico. La crueldad del hombre siempre estuvo presente.

Precisamente, en el placer de ver y hacer sufrir a los demás es en donde se origina el concepto de la ‘pena’ (entendida como castigo), no en el deseo de generar conciencia o miedo en las personas, porque ellos representan unas de las diversas utilidades o finalidades que la modernidad le ha atribuido con posterioridad.

De igual manera, el concepto de ‘culpa’ no se origina en la utilidad que se le da hoy, como la de generar conciencia o modificar conductas. Su origen se halla en la figura de la ‘la deuda’ que mantiene un deudor con un acreedor. Por ende, la génesis del concepto de culpa yace en las deudas que uno mantenía con otros.

Dicha figura culpa-deuda se presentaba entre un individuo para con su comunidad, y para con sus antepasados. Esta última consistía en la impagable deuda que se tiene con nuestros antepasados –por darnos la vida–, y en esa dirección hacia atrás en el tiempo, con lo que originó la existencia misma, en la construcción cultural que comúnmente se conoce como Dios.

De tal forma que, el hombre nacía con una deuda-culpa que solo podía menguar con una ofrenda en un rito religioso. Pero si de aliviar el sentimiento de culpa se trata, con la llegada de una religión en donde Dios (el acreedor) asumía la deuda a través de la muerte de su propio hijo, el deudor aliviaba cierta carga emocional aunque no la cancelaba. He allí la clave para entender uno de los factores psicológicos del éxito del Cristianismo en el siglo I.

Por otro lado, el origen de la justicia, a pesar de quienes afirmen que nace del sentimiento de venganza de las víctimas y ofendidos, se origina, en realidad, en aquellos pueblos poderosos y las castas guerreras para evitar que los pueblos sometidos tomen represalias. La justicia no pudo haber nacido de los efectos reactivos –como la venganza–de los resentidos sino de efectos activos propios de los conquistadores.

Cuando uno hurga en la historia de la moral encontramos que es incorrecto confundir su génesis con la función o utilidad que, a través del tiempo, los grupos de poder le puedan atribuir. Por ejemplo, la escala de valores implantada con la llegada del Cristianismo defiende, ensalza, enaltece, glorifica, consuela, y premia a los valores nacidos en la debilidad.

La moral cristiana es contraria a la vida porque la niega de diversas maneras: desprecia el presente con la promesa irracional de vida después de la muerte; premia el desprendimiento de lo material y aleja el placer del hombre; ve antinatural a la homosexualidad, etc.

Por lo tanto, rechazar una moral como la descrita me convierte en un inmoral, y no considero que deba sentirme avergonzado por ello, precisamente porque no carezco de valores. Mi salida y alternativa racional y reafirmadora de la vida es el ateísmo, ya que el ateísmo no es un acto de convicción, sino un acto de razón.

Hitler y la base filosófica del nazismo

No importa si Nietzsche significó la base filosófica para Hitler o si  su hermana Elizabeth se encargó de ello, sino hasta qué punto, su alcance e interpretación de las cosas son válidos. Principalmente el desprecio por los débiles y la necesidad de superar la compasión por ellos como elemento crucial para la superación de la raza.

Por @RicardoMayta

El nacional socialismo alemán también creía reunir, en la Nación, una raza especial: “la raza aria” que llevaría a buen término los destinos del mundo a cualquier coste subyugando y dominando, suprimiendo y exterminando a la oposición. Pero la violencia abusiva de la legiones de Hitler no sólo alcanzó a sus adversarios políticos, se ensañó también con las almas que Nietzsche describió como de la peor calaña: los débiles, los mediocres y los que compadecidos se hacían débiles como ellos y los amparaban.

El Partido Nacional Socialista monopolizó la política alemana y llevó, la promesa de “Así habló Zaratustra”, al extremo del “irracionalismo” que lo caracteriza teniendo como consecuencia la Segunda Guerra Mundial y una sensación de deuda en el hombre para consigo mismo.

Cuando El Origen de la Especies apareció en 1859, Friedrich Nietzsche vio al fenómeno de la Evolución como un hecho necesario pero con un significado más trascendental que el que proponía Charles Darwin con la Teoría de la Evolución.

El concepto de selección natural se aplicaba no solo a la biología sino a la economía, psicología y política. Algo que le cuesta mucho reconocer a ciertos sectores políticos.

A diferencia de quienes afirman que el darwinismo constituye la base científica del materialismo filosófico del que nos hablaba Marx, el darwinismo, según la interpretación nietzscheana, tiene un carácter metafísico, que determina la verdadera ‘Genealogía de la moral’. Así tituló su obra de 1887.

En ‘Genealogía de la moral’, el filósofo alemán critica a los psicólogos genealogistas ingleses de la época que intentan encontrar el origen de la moral, pero omiten la historicidad al ubicar el origen de los conceptos ‘bueno’ y ‘malo’ segun su utilidad: Lo ‘bueno’, en un inicio, se designó a todo lo no egoísta y en beneficio de alguien. Lo ‘malo’ era todas las acciones producidas en beneficio propio y sin ningún provecho más que de uno mismo.

Para Nietzsche, había algo superior a la búsqueda de la supervivencia, que describía Darwin, que impulsa al hombre a crecer, a conquistar y seguir conquistando: Es el deseo del hombre por ser mejor que los demás. Es ese, precisamente, uno de sus conceptos más trascendentales al que llamó: ‘La voluntad de poder’.

La historia ha demostrado que el término ‘bueno’ tuvo su origen en la aristocracia, en los grupos de poder, en los conquistadores, en las élites sociales. En la actualidad, dicha aristocracia la conforman la aristocracia intelectual y económica. Lo ‘malo’, por otro lado, lo constituyen la plebe, el pueblo, los conquistados y los estratos sociales bajos.

La crítica se inicia en el momento en que Europa se judaizó para cristianizarse, posteriormente. La moral del esclavo, como Nietzsche la llama, ha llevado a cabo la transvaloración de los valores, donde tras conceptos como el amor, la bondad, la compasión, el altruismo, se esconde el resentimiento y venganza de los derrotados y débiles, bajo una falsa imagen de justicia y bondad.

La intención de la transvaloración de los valores es arrogarse una identidad de superioridad sobre los nobles. Así, Nietzsche no fundamenta la moral, sino que desenmascara la moral cristiana, que se ha impuesto como la única y verdadera moral, y da un nuevo enfoque, un enfoque que favorece la vida, frente a la moral cristiana que la niega.

Semana Santa: religión a falta de educación

No puedo evitar leer en los diarios la enorme campaña de difusión de Semana Santa. Una vez más ignoran a las minorías y demuestran cuánta hipocresía pueden vomitar los medios de comunicación, así como los consumidores de los mismos. Parecen decir: “a falta de educación, démosle al pueblo religión”.

Por @RicardoMayta

Ni qué decir de la cobertura que tuvo la histórica visita del Papa Benedicto XVI a México y luego a Cuba (histórica por darse en pleno siglo XXI).

Según fuentes que no son CNN, ni el Grupo el Comercio, por supuesto (de qué otra forma podría uno formarse una opinión objetiva), la verdadera intención de la visita papal responde a las recientes encuestas que revelan la actual crisis de la Iglesia. En ese sentido,  recuperar un 40% de feligreses que mantienen aún el título de católicos por conveniencia (aquellos que se autodenominan fieles para evitar confrontaciones con la sociedad pero que en la vida cotidiana son inconsecuentes con dichas creencias que datan del Medioevo).

Yo diría que lo que más le preocupa a Ratzinger es el art. 24 de la Constitución de México, y que busca modificar para implantar la religión en la educación mexicana; y no sólo la religión sino SU religión, como representante del ‘bien’ en la Tierra. Nada más absurdo. Desde el momento en que uno reconoce a la moral cristiana como generadora de atraso cultural a lo largo de los siglos, y a medida que uno descubre, por cuenta propia, el historial vergonzoso de la Iglesia, es cuando recién sentimos las ganas de desvincularnos de ella.

Instaurar una educación religiosa como pretende el Papa atentaría contra el principio de Laicismo y la separación entre Iglesia-Estado ya ganada siglos atrás y de la cual pueden jactarse ciertos países en Europa. Lo más impactante es la enorme soberbia al pretender representar la verdad y la moral, a pesar que esté comprobado, hasta la saciedad, lo contrario.

Tal vez de lo que tenga que ocuparse Ratzinger es en hacer giras por los EEUU y América Latina  para sancionar a centenares de curas que cometen pederastia, así como repensar si fue adecuado beatificar a Juan Pablo II cuando existen denuncias en su contra por haber ocultado tantos casos de abuso sexual durante su papado.

Podremos comer pescado esta Semana Santa y golpearnos el pecho haciendo un mea culpa pero jamás podremos huir de la verdad y de lo significa ser católico. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Charles Darwin dijo: “Me cuesta ver como alguien puede desear que el cristianismo sea verdadero; porque si es asi, el lenguaje llano del texto parece demostrar que los que no creen y esto incluiria a mi padre, mi hermano y la mayoria de mis amigos, seran castigados por toda la eternidad y esta es una doctrina aborrecible”.

A propósito de vírgenes destruidas…

A propósito de imágenes de vírgenes destruidas en Barranco, Miraflores, o la parroquia de tu barrio. Si pasaste por la tragedia de perder una; sientes que han cometido un sacrilegio o te sientes herido en tu susceptibilidad, pues te aconsejo que te compres una más grande y la coloques dentro de tu bonita casa. Tal vez puedas sacar tu antigua TV y colocarla allí. No estoy de acuerdo con el vandalismo, pero considero que ningun alcalde o alcaldesa debería gastar dinero de la comuna en una nueva imagen en un espacio público.

Por @RicardoMayta

En mi excolegio San Antonio Marianistas, donde estudié toda mi educación primaria, siempre me enseñaron a creer y respetar a la Virgen María, como buen colegio, miembro de la red colegios Marianistas en todo el Perú. Siempre menospreciaron y condenaron la homosexualidad aún cuando el sacerdote que dirigía dicha institución probablemente lo era, así como varios de mis compañeros ahora fuera del closet . Pero ¡oh coincidencia! que, precisamente, ellos eran los que se quedaban después de clases en las oficinas de pastoral para estar más cerca del cura. Pero esos son otros cantares.

No me sorprende y, por el contrario, comprendo que estos últimos años el colegio, que queda a tan solo a unas pocas cuadras de mi casa, se haya convertido en un colegio mixto. Como quien quiere reafirmar una imagen ‘hetero’ o quizás ocultar que el alumnado estaba conformado de un creciente número de alumnos homosexuales, hecho que no les debería incomodar.

Virgencita preciosa, virgencita bella; que tuviste varios hijos después de Jesusito, a pesar de que ciertos ‘interpretes’ del Nuevo Testamento se esfuercen en decir que en realidad Jesús nunca tuvo hermanos. Virgencita que adornó mi niñez y de quien luego descubrí que su virginidad solo puede sustentarse con la fe. En otras palabras, nunca lo fue.

No tengo nada en contra de esa jovencita, quizás adolescente, judía que jamás pidió, ni se imaginó ser adorada. Sí, adorada. Esa palabrita que tanto detestan los católicos. –No, no la adoramos– me refutan enérgicamente –solo que a través de ella invocamos a su hijo y, desde luego, a Dios padre– Sí, claro y Elvis nunca se drogó.

Así que cuando leo las noticias de que han profanado una imagen, pues no puedo evitar sonreír y pensar: ¿sabrá esa gente que tildan de tener ‘alteraciones mentales’ lo que realmente significa destrozar una imagen tan sagrada pero construida, y muy diferente de quien realmente fue María? Al final y al cabo es tan solo eso una imagen, imagen que sirve a los cristianos católicos para representar la pureza (como si no ser virgen fuese impuro, insano).

Al romper una imagen de yeso están también rompiendo la ilusión de miles y miles de personas que nacen crecen y mueren con la esperanza de que una persona tan perfecta desde el punto de vista cristiano, alguna vez existió, y que es un modelo a seguir, casi inalcanzable.

Tampoco creo que deban echarles la culpa a los Testigos de Jehová u otra religión, porque al fin y al cabo todas cojean del mismo pie: la fe que las mantiene vigentes. Aunque, aparentemente, hay una creciente crisis en todas ellas que las obligará, tarde que temprano, a renovarse y aceptar un poco más a la ciencia que, desde la Ilustración, las niega tajantemente.

Cuando la polémica genera censura

 

Cuando la polémica genera censura

Cuando la polémica genera censura

Cuando la censura llegó a mi sitio, estaba yo entre proyectos pioneros y esperanzadores. Hasta que llegó la mano dura de ‘el que todo lo ve’ y disipó mis sueños de libertad.

Por @RicardoMayta

La democracia no es perfecta y la libertad de expresión permite la pluralidad de ideas, buenas o malas, pero, al fin y al cabo, ideas son. Incluso cuando no tienes nada que aportar o sólo repites el sermón del domingo por la mañana. Pero cuando tus ideas pisotean mis derechos y mi libertad ¿acaso mi silencio respetuoso es la solución? NO.

Si tú piensas que la homosexualidad es ‘antinatural’ o botarías a una pareja gay que se besa en la puerta de tu casa, y si el episodio se repite, les pegas, entonces no hay de qué hablar, no hay nada que debatir. Y en los medios de comunicación pasa lo mismo cuando ‘Libre pensador’ escribe su último post.

Si tú eres de los que se rehúyen al debate, entonces morirás en tu ley. Pero si tienes la habilidad de sustentar tus creencias con argumentos, entonces estás en el lugar correcto. Decir: “es lo que dicen las Escrituras” o “es la palabra de Dios” no es un argumento. Son solo frases hechas para evitar una discusión lógica y para evitar una confrontación con la realidad.

Si tú me rechazas y me insultas, estás en tu derecho de opinar, pero si yo critico tu religión por favor no te rasgues las vestiduras. Vivimos tiempos de cambios y tal vez este humilde espacio sea un pequeño paso hacia un gran cambio.

Un grupo de indígenas peruanos se dirigió a Juan Pablo II al devolverle una Biblia diciéndole: “En cinco siglos no nos ha dado amor, ni paz, ni justicia. Por favor tome su Biblia y devuélvala de nuevo a nuestros opresores, porque ellos necesitan más sus preceptos morales que nosotros”. Mi país no es ajeno a alzar su voz de protesta. No en pleno siglo XXI.

Nietzsche decía: “La única diferencia entre Dios y yo es que yo existo”, mientras Jean Paul Sartre pensaba: “el existencialismo no es una forma de ateísmo, más bien dice que, aunque Dios existiera, nada cambiaría.

Más contemporáneo y popular aún es John Lennon cuando dijo: “Imagina que no hay Cielo… y tampoco religión. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que un día nos sigas, y el mundo vivirá unido”.

Maldito ateo



Últimamente he estado escuchando muchos quejidos y lloriqueos en los medios sobre el ateísmo agresivo e intolerante, como si eso de algún modo fuera malo. Parece que la religión puede atacar a otros, pero no tolera ningún ataque, como un asaltante callejero que llama a la policía cuando sus víctimas se defienden.

El ateísmo agresivo es, en realidad, ateísmo defensivo, porque ahora nada es más agresivo que la religión política. Ser un ateo o un secularista en estos días ya no se trata de renunciar a algo, sino de defenderse. Por tanto cualquier ataque que reciba la religión merece ser diez veces peor. Y además, no creo que se pueda ser demasiado agresivo al defender la libertad de expresión, que, por supuesto, es absolutamente sagrada, como todos sabemos. Muchísimo más sagrada de lo que cualquier dios, profeta o escritura es, o podrá ser.

A veces la gente me dice: “Eres tan intolerante como la gente que criticas”. ¿En serio? ¡Eso espero, pues alguien tiene que serlo! Sobre algunas cosas soy muy intolerante y no tiene sentido intentar negarlo. Veamos: ¿Misoginia y sexismo? Soy extremadamente intolerante con ambos, espero que no se ofendan por ello. ¿Racismo? ¿Antisemitismo? No, con eso no soy tolerante, me temo. Lo siento. ¿Homofobia, quizás? No tengo ni una pizca de tolerancia. Caray, pues si que tengo problemas, ¿verdad? ¿Qué hay de la crueldad con los animales? De nuevo, tolerancia cero.

Pero prepárense, porque eso no es ni la mitad. No soy abierta y descaradamente intolerante sobre esos temas, sino que si se usa la religión como excusa para alguno de ellos, me vuelvo agresivamente hostil y, lo que es peor, no me disculpo por ello, porque no hay nada por lo que deba disculparme. Y ustedes tampoco.

Siempre me dijeron que debo respetar los sentimientos de la gente. Bueno, pero ¿que hay de mis sentimientos? ¿Qué de la repugnancia total que siento al pensar en el Dios del desierto y los horribles pensamientos y acciones que inspira? Este Dios es mi Satanás. Veo que su inmunda religión ha contaminado el mundo en el que tengo que vivir mucho peor que podría hacerlo cualquier combustible fósil.

Y veo que todo lo que a este dios se refiere ha sido diseñado expresamente para envenenar nuestra experiencia de vivir en la Tierra, no para mejorarla.  Para mantenernos temerosos, suprimir el conocimiento, restringir la libertad y la creatividad y para celebrar la muerte.  No es otra cosa que la estupidización santificada de la raza humana. Y exigir que se la respete es un insulto que merece ser devuelto con considerables intereses.

La religión no merece ningún respeto porque:

  • A) No brinda ningún respeto
  • B) No presenta ninguna evidencia

La evidencia, de hecho, no es bienvenida, porque elimina la necesidad de la fe, ¡y eso sería un desperdicio de esa falsa virtud! La fe es una de las tres falsas virtudes, las otras dos son la devoción y la moralidad. Entre los muchos dones de estas agradables musas tenemos el conflicto del Medio Oriente, para empezar, y ese es un regalo que parece interminable. Para no mencionar el cáncer en su centro: Jerusalén, esa joya del desierto, ese meadero celestial en la arena, desde la que ha rezumado la Peste Negra espiritual del Medio Oriente esparciéndose por el mundo como una aceitosa pestilencia, contaminando todo lo que toca con una gruesa pátina de ignorancia piadosa, sólo que no la llamamos ignorancia, la llamamos fe.

Que palabreja horrible es esa: fe, que exuda un aura falsa de pureza y virtud, mientras da soporte a las ideas más horribles que ha visto este planeta. Cierra los corazones de la gente cuando debería abrirlos. Hace que se enorgullezcan de cosas de las que deberían avergonzarse, y los avergüenza de cosas que deberían enorgullecerlos.

Cuando observamos el barbarismo violento del mundo islámico, vemos que ninguna acción noble es demasiado depravada para una mente que se permite la total licencia que le da la fe. Si uno le toma completamente la palabra a este dios, se puede ser igual que él, un monstruo maligno y sin corazón y sentirse bien por ello. Incluso en el mundo occidental, nada es tan deshonroso que la fe no pueda desinfectarlo. Recuerden que fue la fe la que privó a los gays en California de sus derechos civiles básicos el mismo día que los EE.UU. elegían a un presidente negro. Fue la fe la que convenció a los cristianos negros a relegar a los gays a la parte de atrás del autobús.

Y todo esto sería espantoso en sí mismo, pero, debido a la libertad de acción que le damos siempre a esta falsa virtud de la fe, la religión está totalmente fuera de control. Ya tiene por la garganta a las Naciones Unidas, y está promoviendo una ley mundial sobre la blasfemia para proteger a la gente de escuchar algo que extraiga a sus mentecitas de la Edad de Piedra.

El concepto mismo de blasfemia es una ilustración perfecta de la cobarde inmadurez de la mente religiosa y del vacío de la religión misma. Si la religión contuviera alguna verdad, podría insultársela, ridiculizársela y hasta profanársela, sin que se disminuyera de ningún modo, pues su verdad brillaría pese a todo lo anterior, sin opacarse ni alterarse, reduciendo a quienes la maltrataran a un silencio avergonzado, pero las cosas no son así.

La religión es irritable, intolerable, ultradefensiva, precisamente porque es quebradiza y frágil. Tiene la solidez de un merengue. Es todo frente y nada de sustancia. Tuvo miles de años para probar sus afirmaciones y todo lo que produjo son sofismas, violencia y una moral abigarrada que avergonzaría a una serpiente de cascabel. Y la cháchara insustancial de la clerecía ya no puede ocultar el hecho simple y llano de que allí no hay nada.

La única verdad sobre la religión es que es falsa. Su pretensión de conocimiento superior es risible; ni siquiera tiene conocimiento inferior. Ni una sola de sus afirmaciones absurdas sobre la realidad tiene una esperanza en el infierno de sostenerse en una corte, y es hora de que dejemos de tratarlas como si se sostuvieran. Es todo lo que decimos y es todo lo que pedimos. Y el que piense que es demasiado agresivo, ya sabe que puede hacer. Y si no lo sabe, no tengo ningún problema en decírselo. Paz. Ideas locas, tiempos locos.

Monólogo de Pat Condell (traducción)

Dios no creó el Universo


La ciencia no niega la religión sino que ofrece una alternativa más simple. Pero muchos misterios persisten. Después de todo, si la Tierra se mueve ¿Podría ser Dios el que la hace mover? En definitiva ¿habrá sido Dios quien creó el universo?

Por @RicardoMayta

Negar la existencia de Dios tal vez sea un propósito improbable para la comunidad científica. Sin embargo, es precisamente la física cuántica la que no deja de asombrarnos a inicios del siglo XX.

Stephen Hawking, renombrado físico y cosmólogo británico considera lo siguiente: “Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos. No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo

Tamaña afirmación puede entenderse mejor en su reciente obra: ‘The Grand Design’. En ella aclara el verdadero significado de la realidad; define el concepto de la materia, energía y espacio, y explica el extraño comportamiento de la materia a un nivel cuántico.

La filosofía ha muerto, porque no se encuentra a la altura de los últimos avances de la ciencia moderna“, afirma la mente más brillante contemporánea.

Per ello implica aceptar saber de antemano que las leyes de la naturaleza no pueden romperse, por eso son tan poderosas, y desde el punto de vista religioso, también polémicas.

Como se sabe, los elementos básicos del Universo son tres: materia, energía y espacio. Pero fue Albert Einstein quien descubrió que la materia y la energía son en realidad lo mismo. Ello fue explicado a través de su famosa ecuación E= MC².

La energía y el espacio se crearon espontáneamente en el acontecimiento que conocemos como el Big Bang. Pero ¿Cómo se originó dicho fenómeno? Para algunos esto fue obra de Dios y es la razón por la cual existe todo en lugar de la nada.

Hawking explica que, después de toda una vida de estudios, la idea que nos enseñaron que ‘todo no puede salir de la nada’ no es necesariamente correcta, y que se puede obtener todo un universo gratis. Pero ¿cómo es esto posible?

El secreto se halla en lo que en física se conoce como energía negativa y positiva. Es similar a la arena que se obtiene al cavar un hoyo en un desierto: el montículo formado al cavar representa a la energía positiva y el hoyo representa la energía negativa, que no es sino una versión negativa de la colina.

Cuando el Big Bang originó la energía positiva (la materia y energía visible) también originó la misma cantidad de energía negativa (extendida en el espacio). De tal manera que siempre existe un equilibrio: la suma de toda la energía negativa y positiva siempre es igual a cero.

Lo descrito anteriormente es otra ley de la naturaleza conocida como ‘la Ley de la Conservación de la energía’. Su entendimiento trae como conclusión que si la suma de todo equivale a la nada, entonces no fue necesario la intervención de Dios para crear el Universo.


¿Puede algo simplemente aparecer de la nada?

Según la mecánica cuántica, los quarks, que ahora sabemos son aún más pequeños que un electrón, pueden aparecer y desaparecer repentinamente, e incluso pueden aparecer en dos lugares al mismo tiempo. Este fenómeno aunque difícil de creer pata nuestro razonamiento cotidiano no deja de ser cierto y fascínante para la ciencia.

Por ello, el Universo, que en cierto momento fue tan pequeño como un protón, pudo y surgió de la nada sin violar las leyes de la física conocidas. En conclusión, nada causó al Universo.

De igual manera el tiempo mismo al momento del Big Bang se inició. Esto quiere decir que antes de dicho acontecimiento, el tiempo no existía. El Big Bang fue similar a un agujero negro donde, a causa de la enorme densidad existente, el tiempo no existe.

No se puede retroceder a un momento anterior al Big Bang, sencillamente porque no hubo un momento anterior. En consecuencia, decir que algo o Dios nos creó es matemáticamente imposible, ya que dicho creador no tuvo tiempo de existir. El Big Bang es un acontecimiento que no pudo ser creado por nada ni por nadie.

Preguntar quién creó el Universo es tan absurdo como preguntar cómo llegar al borde de la Tierra. La Tierra es una esfera y no tiene bordes.

Todos somos libres de creer lo que queramos pero la ciencia ha explicado que no existe un creador, y por ende, tampoco un paraíso. Esto trae una revelación aún más profunda: todos somos privilegiados por el simple hecho experimentar esta única vida, y debemos sentirnos muy agradecidos y afortunados.

El mito de Jesús

¿Sabía usted que Marcos, Mateo, Lucas y Juan no conocieron a Jesús de Nazareth? ¿Sabía que los Evangelios fueron escritos, por los menos, en torno al 70 dC? ¿Es la resurrección un hecho histórico? ¿Jesús es un mito o una realidad?

Por @RicardoMayta

Basados exclusivamente en los Evangelios, se observa que Lucas menciona que el nacimiento de Jesús tuvo lugar en el tiempo de Augusto César, y “siendo Cirenio gobernador de Siria” (Lucas 2:2). Poco antes, el mismo evangelista coloca su narración dentro del marco de la historia de Palestina, al decir que estos hechos sucedieron “en los días de Herodes, rey de Judea” (Lucas 1:5). No se menciona en este ni en ningún otro evangelio canónico que dicho acontecimiento se haya producido un 25 de diciembre.

“Lucas, después de completar su evangelio, siguió narrando la historia de la iglesia cristiana en el libro de Hechos. Esto no lo hizo Lucas por simple curiosidad anticuaria. Lo hizo más bien por fuertes razones teológicas. En efecto, según el  Nuevo Testamento la presencia de Dios entre nosotros no terminó con la ascensión de Jesús”1.

El Evangelio de Mateo se abre con una genealogía que enmarca a Jesús dentro de la historia y las esperanzas del pueblo de Israel, y casi seguidamente nos dice también que Jesús nació “en días del rey Herodes” (Mateo 2:1).

Marcos da menos detalles aún, pero no deja de señalar que su libro trata de lo que “aconteció en aquellos días” (Marcos 1:9). Se sabe que ahora que el evangelio Marcos fue el primero en ser escrito, cuarenta años después de la crucifixión de Jesús, y fue redactado en griego.

El Evangelio de Juan quiere asegurarse de que no se piense que todas estas narraciones tienen un interés meramente transitorio, y por ello comienza afirmando que el Verbo que fue hecho carne en medio de la historia humana (Juan 1:14) es el mismo que “era en el principio con Dios” (Juan 1:2). Después, el resto de este evangelio se presenta a modo de narración de la vida de Jesús.

En referencia a la muerte de Jesús, Robert Ambelain afirma: Si Jesús fue crucificado, fue como consecuencia de un proceso puramente romano, para reprimir una rebelión política. Pero si hubiera sido simplemente acusado por los judíos de haber efectuado declaraciones blasfemas, como la de pretenderse dios o hijo de Dios, su crimen hubiera dependido del juicio del gran Sanedrín, y hubiera sido lapidado, y luego colgado por las manos a un patíbulo, con la cara vuelta hacia el Templo (cf. Talmud, IV, Nezikin; 4, Sanedrín, VII, 4) sin que los romanos hubieran tenido que meterse para nada”.2

El análisis del historiador Robert Ambelain no evidencia alguna persona crucificada por ser llamada o considerada ‘Hijo de Dios’. Sólo confirma la existencia de persecuciones y crucifixiones por razones meramente políticas; de esas que abundaron durante el siglo I.

Por otro lado, el panorama de la autenticidad histórica de Jesús, según fuentes no bíblicas, es muy pobre: para comparar y analizar las referencias de alguna persona con el nombre de Jesús, hijo de María, que viajaba con doce seguidores, curando gente y demás, encontramos a numerosos historiadores que vivieron alrededor del Mediterráneo, durante o luego de la supuesta vida de Jesús. Sin embargo ¿Cuántos historiadores documentan esta figura? La respuesta es ninguno.

Sin embargo, cuatro historiadores son citados tradicionalmente para justificar la existencia del Jesús histórico. Pliny ‘el joven’, Suetonio y Tácito son los primeros tres. Cada una de sus citas consisten en sólo unas pocas oraciones, en el mejor de los casos, y se refieren a un Cristus, Cresto, o a Cristo, que en realidad, no es un nombre sino un título que significa el “elegido”. Cabe señalar que ninguno de ellos tampoco conoció a Jesús.

El cuarto historiador que se toma en cuenta al momento de defender al Jesús histórico es el judío Flavio Josefo. Lamentablemente, sus textos no pueden ser considerados como evidencia contundente por ser muy referenciales, aún cuando describen las sectas del siglo I.

Los defensores del Jesús histórico hallaron un único párrafo en toda la obra de Flavio Josefo y que menciona al supuesto Jesús de Nazareth. Sin embargo, se ha comprobado que es una falsificación que, tristemente, sigue siendo tomada como fuente auténtica.

Lo que sí está documentado es que en un inicio, el imperio pagano -aún no convertido al cristianismo- persiguió a los protocristianos (sectas gnósticas), ya que ellas representaban un nuevo universo y les prohibía a sus seguidores rendir culto religioso al soberano.

Diversos autores, entre ellos, el renombrado historiador español Antonio Piñero (Universidad Complutense de Madrid) concluyen que el Jesús histórico, de haber existido, fue reinterpretado desde el inicio. Asimismo, el autor afirma que de Jesús sólo se tiene escasos datos, y un acontecimiento como un nacimiento virginal, así como una resurrección, son hechos improbables históricamente.

Piñero concluye que existe un consenso en la actualidad en la mayoría de historiadores de Jesús y que afirma que la figura sobrenatural de Jesús fue construida con propósitos políticos y religiosos; una figura mítica en torno a un Jesús histórico desconocido en vías de implementar una nueva religión que unificara los pueblos conquistados por el Imperio Romano y evitar así rebeliones.

Gracias a personajes como Pablo de Tarso se eligió a Jesús, de entre una decena de mesías contemporáneos, y se afirmó que fue victimado por blasfemia (por llamarse el ‘hijo de Dios’). La figura uniría las tradiciones paganas con las gnósticas del siglo I, naciendo así el líder del nuevo credo oficial: el cristianismo.

Posteriormente, en los denominados ‘concilios’ se eligieron los evangelios oficiales y que hallamos en el Nuevo Testamento y se rechazó los posteriores (evangelios apócrifos) que se desviaban del argumento piadoso original.

Es así que la aparición del cristianismo representa a los pueblos diferentes social y culturalmente, pero similares en la fe.

1 GONZÁLEZ, Justo L.; “Historia del Cristianismo 1: Tomo 1. Miami, Fla.: Editorial Unlit; pág. 16.
2 AMBELAIN, Robert.; “El Hombre que creó a Jesucristo”; Barcelona; Ediciones Martínez Roca, S.A.; pág. 176.

¿Perú, un estado laico?

El 3 de julio de 1991, Alberto Fujimori firma el Decreto Supremo 145-91-DF, en el que se establecen las asignaciones de dinero del personal eclesiástico de manera escalonada, de tal forma que el cardenal obtiene el mismo sueldo que un ministro de Estado, el arzobispo el 80% del sueldo de un vice-ministro, el obispo, 50%, etc. Cabe recalcar que estas asignaciones no son consideradas como sueldos, puesto que no están sujetas a ningún descuento por tributación.

Por @RicardoMayta

Según la Constitución del Perú de 1993, el Estado peruano se concibe como un estado que garantiza la libertad de ideologías y religiones. Es por ello que se le considera un estado laico. Sin embargo, esto en la práctica está lejos de ser cierto. Es bien sabido la magnitud y el papel que cumple la Iglesia Católica durante las Fiestas Patrias y el carácter de días festivos que le da el sector público a las fiestas religiosas.

El secularismo es el proceso por el cual un gobierno y por ende su nación se desprende de la autoridad e intervención de la Iglesia en cualquier asunto político. El secularismo nació durante la separación entre Iglesia y Estado de la Ilustración. Como definición es lo opuesto al clero y trae como resultado al estado laico.

Un estado laico se caracteriza por permitir la diversidad de creencias religiosas y su convivencia. Así como asegurar que el Estado no apoye ni tenga una religión preferida, considerándose en este sentido neutral. La diferencia entre un estado laico y un estado ateo es que el primero no prohíbe profesar credos, mientras que la segunda sí las prohíbe abiertamente.

Sin embargo, en la sociedad occidental en general, incluido nuestro país pseudo laico, expresar la voz de protesta o participar activa o pasivamente de manifestaciones a favor del secularismo ha recibido la discriminación y rechazo de las entidades públicas y privadas. Testimonios acusan de daños en las carreras, pérdida de empleos, dificultades para conseguir uno. Esto bien podría llamarse fascismo cristiano.

Dicho fenómeno social recibe diversos nombres que son necesarios identificar, como son la teología de dominación, fascismo cristiano o cristianismo de dominación. Todas ellas tienen, en menos o mayor grado, características conservadoras, fundamentalistas y en algunas ocasiones, hasta fanáticas. La equivalencia de un talibán en el medio oriente la hallamos en un fundamentalista cristiano en América.

Incluso, el que piense que siendo conservador ayuda a erradicar esta problemática, se equivoca. Los cristianos moderados, también son parte del problema. He aquí prueba de que no somos un estado laico, y que parte de nuestros impuestos son destinados al clero.