Es mejor que nos suceda ahora
Sirve para pisar tierra. Mejor que nos pase ahora a que nos suceda ante Paraguay, en el estreno de la eliminatoria, cuando perder dos puntos de local empezaría a poner cuesta arriba el camino de la clasificación a Brasil 2014.
No hacemos relaciones públicas como algunos, hacemos periodismo. Y en esa idea de contar lo que vemos, de no maquillar la realidad, hay que decir con mesura que el partido ante Bolivia, para nuestro gusto, fue el más flojito que ha jugado Perú desde que Sergio Markarián se hizo cargo de la selección. En lo individual, solo Rinaldo Cruzado jugó por arriba de los seis puntos. En lo colectivo, al equipo le costó quebrar líneas y fue repetido a la hora de atacar.
Todos quisiéramos llegar al choque ante los guaraníes con los goles que Paolo Guerrero en la retina, con el antecedente de ser terceros en la Copa América que sumó optimismo. Pero el 2-2 ante Bolivia, que pudo ser triunfo, pero también derrota porque el penal a Pizarro no existió, permite entender que en Sudamérica no hay rival sencillo. Acá no se dan resultados como los de Holanda que le hace 11 goles a San Marino caminando. Eso no pasa en este lado del mundo. Hay que aceptarlo y estar listos para el duro desafío. Miren que el otro día Argentina le ganó 1-0 a Venezuela en Calcuta y la prensa platense celebró ‘el gran debut de Alejandro Sabella’.
El empate ante los altiplánicos no da para el pesimismo, sí para activar algunos botones de alarma. Sobre todo en el aspecto defensivo. En canchas argentinas, Perú cerró con la precisión de un reloj suizo. Frente a los dirigidos por Gustavo Quinteros, el equipo tuvo casi la ingenuidad de ese grupo de personas que volvió a confiarle sus ahorros a Carlos Manrique hace poco. No nos pueden hacer dos goles tan fáciles: a la salida de un córner a nuestro favor y con un saque largo del arquero rival.