Un regalo para el sur



Ilustración promocional para el Drak, tomada de la cuenta de Flickr de Diego Rondón.

Fue inesperado, un pedido curioso y una responsabilidad. Era 2008, andaba en busca del cómic chileno Diablo Crónicas pero ninguno de mis conocidos en Santiago, que son pocos, daban con él. Intenté comprarlo por internet pero ninguna tienda santiaguina lo incluía en sus catálogos en línea. Finalmente contacté con el dibujante Mauricio Herrera, co creador de Diablo, el protagonista de la historieta que me interesaba, y de la sorpresa pasó a la amabilidad. Herrera prometió mandarme un ejemplar de Diablo Crónicas sin costo alguno, pero puso una condición: “Yo te mando Diablo Crónicas y tú me mandas un cómic de Perú, lo mejor, alguna cosa de aventuras”. Para ser justos, Herrera no cumplió su promesa. Tuvo que viajar de Santiago a Ciudad de México, y el tránsito entre ambos puntos lo dejó sin tiempo para ocuparse de mi pedido.

Pero a mí ya me había dejado una duda. ¿Qué cómic peruano podía enviarle a un exitoso dibujante chileno? ¿Y de aventuras? ¿Existía tal cómic?

Sí, y ahora que escribo estas líneas lo tengo al costado y no puedo dejar de admirar la belleza de su portada. El Drak era la respuesta a mis preguntas.

Páginas 40 y 41 de El Drak.

Esta historieta fue publicada en 2004 y curiosamente también venía del sur, como el pedido de Herrera. Diego Rondón, su creador, es arequipeño y publicó la historieta en su ciudad natal.

¿Y por qué elegí El Drak? Simplemente porque reunía todos los requisitos señalados por Herrera. Era una historieta completa, autoconclusiva, de 52 páginas. Contaba una aventura, la de un ser sobrenatural que al estilo del Cuervo de James O’ Barr (el mismo personaje que interpretó en el cine el desaparecido Brandon Lee), debe llevar a cabo una venganza.

No era todo. El arte de Rondón, la atmósfera llena de grises que tan bien domina, eran la receta perfecta para contar esta historia de crimen mezclada con relato sobrenatural (Para ver un poco más de ella, además de las fotos, he puesto al final de este post el trailer animado de la historieta).

Luego de este hallazgo, he seguido el trabajo de Diego Rondón. El artista ha integrado el colectivo Pandemia y también ha llevado su trabajo fuera del país, junto a otro talentoso arequipeño; César Carpio. Su trabajo puede verse en estos enlaces (Aquí) (Aquí) y (Aquí).

Bueno, y como para ponerse a tono con estas fechas, y por ser este mi último post del año, he decidido regalar un ejemplar de El Drak. Basta con que los lectores respondan una pregunta: ¿Cómo se llama el cómic español de la editorial Glénat en el que ha colaborado Diego Rondón? Más fácil imposible. Obviamente, gana el primero que deje la respuesta acertada en los comentarios de este post. Les pido dejar su correo electrónico junto a su respuesta.

El Drak en Park Comics, la tienda de Molo y Fab, ubicada en la Galería Santa María, Arnaldo Márquez 1318. Ofertas todo el año.

http://www.youtube.com/watch?v=NUxwyafgirc

Elías Zenteno, el intérprete del muqui



El siniestro muqui, en los lápices de Elías Zenteno.

En los años 70, cuando Elías Zenteno trabajaba como obrero en un asiento minero de Laraos, (provincia de Yauyos, Lima) sus historietas permanecieron ocultas, como si se trataran de los verdaderos tesoros que escondía el socavón al que acudía a laborar. Y lo curioso es que todas esas viñetas describían el trabajo que se hacía en esas galerías subterráneas. Era una decisión extraña. En la época del exacerbado nacionalismo de Velasco Alvarado, don Elías dibujó en sus historietas la vida en las minas pero poco personas pudieron ver sus trabajos.

Quizá lo más sencillo para el artista fue graficar lo que ocurría bajo tierra. Empezó a darle a los lápices desde niño, influenciado por el trabajo que vio en las tiras de Rip Kirby o en los viejos cómics de Roy Rogers, Superman y Tarzan. “Yo también puedo hacer esto”, se decía, y así, de a pocos, empezó con su sueño de convertirse en dibujante. Incluso llevó un curso de historieta por correspondencia. “Pero solo para perfeccionar la técnica del guión”, cuenta.

Dibujó de todo. Temas religiosos, guerras, aventuras y aunque lo hizo bien, la recompensa fue escasa. Nunca encontró trabajo como historietista. Por eso se convirtió en minero y dejó por un tiempo el arte. Hasta que la tierra misma lo obligó a volver a sus viñetas.

“Nadie había dibujado lo que pasaba en las minas, yo lo hice”, afirma, mientras muestra las cartulinas en las que tiene todos sus trabajos. Sus personajes, desde entonces, cambiaron. Las páginas que dibujaba se poblaron de operarios con casco, patrones, ingenieros y del muqui, ese duende que reina en las profundidades andinas.

Hoy, que ya ha dejado atrás la vida en las minas, quiere volver a dibujar, publicar en un solo tomo sus viejas historietas. La empresa privada podría darle una mano.

(He colgado uno de los trabajos de don Elías al final de este post)

Primera página de Trato con el Muqui. Puede ampliar la página y darle click a siguiente imagen para leer la historieta completa.

MED cómics alza vuelo



Aunque el nombre de su principal heroína no me gusta, respeto y admiro mucho la dedicación de los muchachos de la revista MED cómics, que le han dado una dinámica especial a la historieta en nuestra ciudad. Ahora, estos empeñosos muchachos anuncian para el 16 de octubre la publicación de su sexto número. Por lo pronto, ya han adelantado cuál será su portada. Pueden saber más de este colectivo aquí.

Un llamado desde Arequipa



El colectivo Pandemia, que lleva algunos años publicando muy buenas historietas en Arequipa (que también llegan a Lima) ha lanzado una convocatoria a todos los dibujantes que quieran formar parta de la antología Novena. La cosa se ve interesante y bastante seria. Los que quieran tener más información pueden contactarse con ellos en esta dirección http://pandemiastudios.tk/.