Muérete de risa, Lima 67
PRIMERA PARTE
La verdad es que la gente/ Detesta mi cara de payaso/
asustado/Y sobre todo mi bolsillo/
siempre vacío y la oscuridad/
en que me muevo entre destello/ y destello.
(Jorge Eduardo Eielson)
Jimy (Cucharita) y Fabio(Cascarita) están sin sus trajes de colores y sin maquillaje, pero tienen la misma sonrisa de siempre. Son payasos callejeros, de los que suben de bus en bus, bromeando a los pasajeros, contando los mismos chistes. Debe ser un trabajo duro: hacer reír a esta ciudad. ¿Lima no sabe reír o cada vez se ríen menos?
- Pensamos que ya no venias, ¿de verdad también quieres salir con nosotros… ser payaso?
- Claroooooo, les digo con voz engolada, con el tonito de voz que he practicado varias veces frente al espejo.
Caminamos unas cuadras hasta llegar a la plaza Dos de Mayo. En una esquina sacan los trajes. El mío es de color verde y naranja. Me lo mandaron a hacer hace una semana, mientras me aprendía lo que tenía que decir en los buses. Me pongo el chaleco que termina en dos puntas y el pantalón ancho con tirantes. La gente pasa y se ríe. Me pasan un espejo de bolsillo y esa pintura blanca que se untan en la cara. Me la esparzo, poco a poco, con el dedo. Después, me ponen un poco de rubor y me dibujan con un lápiz delineador una boca de payaso. Me miro al espejo y sonrío. En qué cosas me he metido, pienso.
- Ya casi eres un payaso
- ¿Qué me falta?
- Subir a un carro…
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