La infraestructura del aeropuerto de Chiclayo debe mejorar con su entorno

integral. Más de S/. 300 millones para mejorar servicio a pasajeros, pero la solución a problemas urbanos ¿cuándo?

7 Abr 2014 | 23:30 h

Maricarmen Chinchay

Chiclayo

El aeropuerto José Quiñones Gonzales de Chiclayo recibirá una importante inversión de 350 millones de soles por parte del Gobierno central para su ampliación y modernización, mediante la rehabilitación integral de la pista de aterrizaje y la construcción de un terminal de pasajeros más amplio. 

“El expediente lo está elaborando el concesionario que es Aeropuertos del Perú y cuando lo culmine el ministerio procederá a su aprobación”, reveló el ministro Carlos Paredes Rodríguez tras su participación en el último Consejo de Ministros Descentralizado.

ANÁLISIS DE NECESIDADES

¿Se debe seguir invirtiendo sobre una infraestructura que demanda una aparente reubicación?

Los factores que alientan esta premisa se rigen por lo próximo que se encuentra el aeropuerto a la ciudad, pues ha sido construido a solo cien metros de un centro comercial así como de un hospital del seguro social, el Almanzor Aguinaga Asenjo, el principal de la ciudad de Chiclayo, y muy cercano además al complejo aéreo. 

Josué Portocarrero Rodríguez, jefe de la Oficina de Planificación Estratégica y Ordenamiento Territorial del Gobierno Regional de Lambayeque, sostuvo que el actual aeropuerto no cuenta con servicios complementarios como un almacén, más aún cuando se ubica en una zona agroindustrial con futuro despegue económico, por ende, toda inversión nueva es bienvenida en la zona actual.

“Antes se hablaba de una reubicación en la zona de las pampas de Reque o en Mórrope, pero desde el punto de vista del ordenamiento, nuestras facultades no nos permiten establecer qué se tiene que construir en cuál o tal zona; lo que sí podemos hacer es identificar las zonas urbano industriales para sugerir actividades afines. No olvidemos que este aeropuerto está adscrito a una base aérea y la reubicación de todo el conjunto es hablar de una inversión mucho más ambiciosa”, indicó.

La espera por esa inversión hace que entendamos que tal reubicación tome su tiempo y mientras tanto, el flujo turístico que el terminal recibe debe necesariamente contar con un buen servicio. ¿Pero qué pasa con el entorno?

William Mendoza Aurazo, gerente regional de Transportes y Comunicaciones de Lambayeque, afirmó por su parte que el municipio de Chiclayo debe trabajar por ordenar de una vez por todas las condiciones de acceso y transitabilidad desde y hacia el aeropuerto.

“La avenida Bolognesi tiene en su haber muchas rutas de servicio público, las mototaxis y combis deben reordenarse y la municipalidad debe cerrarle el acceso a la informalidad del transporte en esta zona. Ahora, si queremos evitar que los pasajeros transiten por dicha avenida, la calle Mariscal Nieto ayuda a conectarnos con el centro de la ciudad, pero allí surge la necesidad de contar con el apoyo permanente de la Policía de Tránsito. Otra alternativa es usar las vías que nos conecten con la urbanización Santa Victoria para ingresar nuevamente al centro de Chiclayo, pero con ello evitamos el problema pero no llegamos a solucionar”, resaltó.

Al problema del tráfico se suma el del mal tratamiento de residuos sólidos. “El peligro aviar por causa de los gallinazos es una amenaza latente para cada vuelo que ingresa y sale del aeropuerto, porque la basura acumulada en las zonas más próximas al recinto simplemente no se recoge, existe descuido, ¿quién debe atender eso?, las funciones están definidas”, acotó Mendoza. Las mejoras para que sean altamente funcionales deben sin duda ser integrales.

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